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Este artículo fue publicado en la "revista virtual" Quinta Dimensión (www.quintadimensión.com)
EL HORROR ARQUETIPICO: H.P.
LOVECRAFT Y CARL GUSTAV JUNG
August Derleth supo decir que una de las razones por las cuales Howard Phillips
Lovecraft no se suicidó en los peores momentos de su vida (que eran mayoritarios)
eran sus sueños. No se trataba de una metáfora o de la expresión de un inexistente
idealismo Lovecraftiano. El escritor se refería a los sueños (y pesadillas)
que el creador de los Mitos de Cthulhu experimentaba noche a noche. En ellos
vivía, según palabras del propio Lovecraft "una extraña sensación de expectación
y aventura, relacionada con el paisaje, con la arquitectura y con ciertos efectos
de las nubes en los cielos".
El germen de buena parte de la obra lovecraftiana y en particular de los Mitos
de Cthulhu es lo que Rafael Llopis denominó, en la introducción que acompaña
a la edición en castellano de Alianza Editorial, como la "angustia cósmica"
de Lovecraft. El vacío y la sensación de absurdo que la religión había producido
en su ánimo se vieron súbitamente llenados por la paulatina creación de un mundo
místico imaginario. La frustración religiosa de ese hombre que se consideraba
un "materialista mecanicista" desde el punto de vista filosófico y esos sueños
que le acompañaron durante toda su vida, perfilaron los primeros fundamentos
de una nueva mitología, en torno a la cual se establecieron cada vez más elementos
procedentes de numerosas fuentes distintas.
LOS DIOSES DE LOVECRAFT
Se dice que el terror
en los sueños de Lovecraft adoptaba formas arquetípicas, susceptibles de ser
plasmadas en forma de arte. Las palabras arquetipo, primordial o arquetípico,
aparecen a menudo en su obra. Precisamente, puede considerarse que Lovecraft
escribió lo que escribió como una forma de reflejar su propio horror interior,
un horror "profundo", visceral y...arquetípico.
Lovecraft creó sus propios Dioses, su propio panteón aunque, según dijo, nunca
creyó en ellos.
Ahora bien, ¿de que hablamos cuando hablamos de horror arquetípico u horror
primordial?
Hablamos de un horror que no era exclusivo de H.P. Lovecraft sino algo propio
de toda la Humanidad. La virtud de Lovecraft es que supo reflejar ese horror
con inigualable maestría a través de su obra.
YO NO CREO EN NADA Y, SI MIENTO EN ESTO, QUE DIOS ME CASTIGUE
Dijimos que Lovecraft creó sus propios Dioses.
Ahora sería bueno tratar de aclarar algo: ¿Que vendría a ser un Dios?
Buena pregunta para un examen.
Hablar de Dios o de Dioses es hablar de un Ser (o Seres) distintos a los seres
humanos. Un Dios, se caracteriza por poseer un inmenso poder, (para algunas
religiones, "todo el poder"), un inmenso Saber, (para algunas religiones, "todo
el saber"), una vida inmensamente larga, (para algunas religiones es Eterno
o Inmortal, conceptos diferentes entre sí) y relevantes cualidades "morales"
(para algunas religiones es totalmente "bueno", mientras que otro Dios actúa
como contrafigura, siendo totalmente "malo". Otras religiones hablan de "perfección").
En todo lo anteriormente dicho, un Dios supera holgadamente a un hombre.
También se caracteriza a un Dios por ser el Creador u Ordenador (o haber participado
con otros Dioses) del Universo y, por ende, del hombre. Por último, un Dios
se halla vinculado al hombre, sea ordenando su vida o parte de ella, sea beneficiándolo
o perjudicándolo, pero siempre en una relación de superioridad.
Ahora bien, descripto sucintamente a un Dios de esta manera, cabe la pregunta:
¿Existen tales Seres?.
Obviamente, todas las religiones existentes contestan afirmativamente a esta
pregunta. Inclusive muchisima gente que no pertenece o pertenece solo formalmente
a una confesión religiosa, no duda en afirmar la existencia divina. Se trata
de una experiencia íntima, personal e intrasmisible que se da en el alma humana.
Es, pues, un hecho psicológico.
Lovecraft decía de si mismo, hablando en tercera persona, que nunca había creído
"...en la abstracta y estéril mitología cristiana. En cambio, fue un devoto
de los cuentos de hadas y de las Mil y Una Noches, en los que tampoco creía,
pero los cuales, pareciéndoles tan ciertos como la Biblia, le resultaban mucho
más divertidos". Sin embargo, es probable que, como sostiene Rafael Llopis,
siempre haya sentido un afán religioso que el mismo reprimió y sublimó, a través
de la creación literaria de su propia mitología.
Se ha dicho que estos dioses creados por Lovecraft y demás miembros de su Circulo
simbolizan arquetipos poderosos que pueblan el inconsciente colectivo de la
humanidad y yacen reprimidos ("dormidos", como el Gran Cthulhu), esperando la
oportunidad para avasallar la conciencia y dominar nuestro actos.
Para poder decir algo más sobre este punto, puesto que se trata de algo relacionado
con la psique humana, necesitamos ahondar en el conocimiento de esa psique.
Como pretendemos hablar de los arquetipos, tenemos que dirigirnos a un especialista
en la materia: Carl Gustav Jung.
JUNG, EL INCONSCIENTE COLECTIVO Y LOS FAMOSOS ARQUETIPOS
Carl Gustav Jung,
(1875-1961), fue un psiquiatra y psicólogo suizo, fundador de la llamada Escuela
de Psicología Analítica.
Era hijo de un clérigo protestante y durante su solitaria niñez desarrolló una
inclinación para soñar y fantasear que influenciaron en gran medida su trabajo
de adulto.
Después de graduarse en Medicina en 1902 en las universidades de Basilea y de
Zurich, comenzaron sus estudios sobre psicología, en esos tiempos, una disciplina
en pañales.
Estos estudios le trajeron renombre internacional y lo condujeron a una colaboración
cercana con el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud. Posteriormente, Jung
declaró su independencia respecto de las enseñanzas freudianas y siguió una
línea propia, investigando y demostrando los paralelos cercanos entre los mitos
antiguos y las fantasías psicoticas. Durante los 50 años siguientes Jung desarrolló
sus teorías, obteniendo un amplio conocimiento de la mitología y la Historia.
En 1921 publicó un trabajo importante, los tipos psicológicos (trans. 1923),
en el cuales se ocupó del vínculo entre el consciente y el inconsciente, postulando
la existencia de dos tipos de personalidad ahora bien conocidos, la extroversión
y la introversión.
Más adelante llegó a una distinción entre las aquellas experiencias, sensaciones
y pensamientos inconscientes adquiridos durante la vida de un individuo, que
se encontrarían en el llamado "inconsciente personal"; y lo que denominó
"inconsciente colectivo", es decir, esas experiencias, sensaciones, pensamientos,
y memorias compartidas por toda la humanidad.
El inconsciente colectivo, según Jung, se compone de lo que él denominó, tomando
el termino de Platón, los "arquetipos", o imágenes primordiales. Éstos
corresponden a las experiencias típicas de la Humanidad, como enfrentar la muerte
o elegir un compañero y encuentran su manifestación simbólica en las grandes
religiones, mitos, cuentos de hadas, fantasías y la Alquimia.
A ver si nos explicamos un poco más:
Adentrándonos en lo más profundo de nuestra psique, más allá de la conciencia
y de todas las cosas que hemos experimentado a lo largo de nuestras vidas y
que permanecen almacenadas en nuestro inconsciente individual o personal, nos
encontramos con una porción del inconsciente mucho más vasta, antigua y desconocida
que este último. Los moradores de esta parte del inconsciente, no son materiales
provenientes de la conciencia individual, sino que son anteriores a ella. Por
ejemplo, yo, Jorge Oscar Rossi, antes de adquirir en el seno materno ninguna
experiencia, ya poseía en mi psique en gestación, a estos "habitantes", a estos
factores anímicos no personales.
Estos factores anímicos que me fueron dados con la concepción, son factores
que se trasmiten de generación en generación y que, probablemente, son anteriores
a la propia especie humana.
No dependen, para su existencia, de experiencia personal alguna, pues son anteriores
a ella. Se trasmiten por herencia, así como se heredan características físicas.
Hay, pues, una estructura psíquica heredada, igual que hay una estructura física
heredada. Mi organismo, por ejemplo, se creó a semejanza del de los demás seres
humanos, merced a la transmisión de un código genético igual al de los demás
miembros de la especie. Lo mismo pasa con mi psique.
Estos factores anímicos que existen en la parte del inconsciente colectivo o
"no personal" (porque es anterior a la experiencia personal) se llaman arquetipos.
Los arquetipos, en tanto son factores anímicos, son autónomos y tienen causa,
fines y energía propias, distintas de nuestra conciencia.
Los arquetipos son auténticos modelos primarios de la conducta emotiva y mental
de los hombres. Esto quiere decir que toda la conducta emotiva e intelectual
de los seres humanos va a estar modelada por los arquetipos que heredamos al
ser concebidos. Estos arquetipos son parte de esa vida que mora en el inconsciente.
¿Y QUE TENIA QUE VER EL BUEN LOVECRAFT CON TODO ESTO?
El eje de los Mitos, en palabras del propio Lovecraft, "se basa en la idea central
de que antaño nuestro mundo fue poblado por otras razas que, por practicar la
magia negra, perdieron sus conquistas y fueron expulsados, pero viven aún en
el Exterior, dispuestas en todo momento a volver a apoderarse de la Tierra".
En los relatos de Lovecraft los horrores ancestrales (horrores heredados)
toman forma corpórea y se introducen en los sueños de los hombres que, a menudo,
han considerado a esos seres de pesadilla, amorfos o vagamente humanos, verdaderos
dioses. Al mismo tiempo que entes físicos, se trata de símbolos arquetípicos
y representaciones primordiales del inconsciente colectivo.
Dicho de otra manera, los famosos arquetipos suelen representarse simbólicamente
como Dioses o Demonios o Gigantes o Monstruos Sin Nombre Ni Rostro, por solo
citar alguna de sus caracterizaciones. A todos nos une un mismo y gran Terror.
En ese marco, los terribles Primigenios lovecraftianos suponen la encarnación
de las pasiones más salvajes y de los terrores más horribles y primitivos aletargados
en nuestro interior, a veces liberados durante el sueño. Son entidades amorfas
e indescriptibles. Son un terror indiscernible, inconmensurable, pleno. Un Terror
que no se puede racionalizar y contra el que no se puede luchar. El ser humano
es una cosa ínfima, totalmente a merced de estos Dioses Malvados, que viven
dentro de nosotros, aunque simbólicamente los situemos en la profundidad del
océano o en el espacio interestelar.
Quizá haya sido Lim Carter el que más densamente se haya adentrado en la mitología
lovecraftiana.
En su obra H. P. Lovecraft. The gods, señala que "los trabajos del grupo
de escritores que llamamos la escuela de Lovecraft tienen en común un cuerpo
doctrinal que los vincula hasta casi hacer de ellos un género literario propio:
el que llamamos mitología de Cthulhu. Dicho cuerpo doctrinal es en parte una
cronología de la Tierra desde su pasado más remoto hasta su último futuro; en
parte una historia de las numerosas razas de dioses, demonios, hombres y entidades
que la han poblado, que la pueblan o que la han de poblar; en parte, un panteón
de dichos dioses y demonios, junto con una especie de teología descriptiva de
sus nombres, títulos atributos y servidores y, en parte, una bibliografía de
libros científicos, místicos, literarios e históricos".
August Derleth, quizá el máximo continuador de la obra lovecraftiana, trató
de dar forma al caos inconsciente lovecraftiano y concibió un universo caracterizado
por el maniqueísmo, en definitiva, por una lucha perpetua entre el bien y el
mal.
Así, este escritor, nacido en Sauk City, Wisconsin, es el responsable directo
de la aparición de los Dioses Arquetípicos (palabrita repetida), enemigos irreconciliables
de los Primigenios (o Primordiales) y favorables a la Humanidad, a la que protegen
mediante ciertos símbolos. De todos estos dioses sólo es conocido Nodens, "Señor
del Gran Abismo", una creación de Lovecraft que había aparecido fugazmente en
el viaje onírico de Randolph Carter. Los Dioses Arquetípicos son un intento
de Derleth para compensar la malignidad de los Primigenios. En cierto modo,
el enfrentamiento Primigenios / Dioses Arquetípicos, nos hacen recordar la lucha
entre los Gigantes y los Dioses de la mitología Nórdica. Hasta Nodens tiene
una sonoridad parecida a Odin.
Maurice Levy, en Les Monstres de Lovecraft, dividirá el conjunto de seres de
los mitos en tres categorías: las criaturas de las Tierras del Sueño, los monstruos
del mundo vigil y los Primordiales.
Entre los primeros, casi todos indicativos de la época dunsaniana de Lovecraft,
nos encontramos con espantos de nombres tan sonoros como los inexpresivos ángeles
descarnados de la noche, los invisibles Dholes, los Shantaks -un siniestro ser
volador con cabeza de caballo y cuerpo escamoso-, los Gugs, de boca vertical,
y ciertas entidades lunares semejantes a enormes sapos. En el mundo vigil, quizá
los mayormente mencionados son los Profundos -híbridos humanoides de batracio
y pez-, los Mi-Go o los Shoggoths. Los Primordiales, por su parte, responden
a múltiples nombres y parecen estar vinculados a algunos elementos de la naturaleza.
Además de Cthulhu, también aparecen entre los de mayor autoridad Hastur, Yog-Sothoth,
Azazoth y Nyarlathothep.
UN FINAL TIPICAMENTE ARQUETIPICO
Los clasifiquemos como queramos, si es que admiten alguna clasificación, los
Dioses del panteón lovecraftiano demostraron tener una larga vida. Hoy día se
los ve muy saludables en la imaginación de incontables aficionados.
Esto, a pesar de que en la actualidad, el horror arquetípico adopta muchas otras
formas. Hoy existen otros Dioses Terribles en nuestros Altares. Adoramos y tememos
al Carnoso Dios MacDonald, al Binario Dios Microsoft, al Gran Dios Globalización,
al Espantoso Dios Desocupación y a otras Entidades Innombrables.
Con esta competencia, ¿Podrá Cthulhu seguir aterrando a alguien?
Referencias:
"Los Mitos de Cthulhu", edición publicada por Alianza Editorial
http://www.abaforum.es/users/587/lovecraft.htm
Lovecraft según Borges
http://rehue.csociales.uchile.cl/rehuehome/facultad/publicaciones/autores/lovecraft/hp.htm
por Carles Bellver Torlà
Dossier Lovecraft
http://www.geocities.com/SoHo/Cafe/1131/hpl.html
por Carles Bellver Torlà y Eduardo Giordanino
Sobre Carl Gustav Jung
http://www.psiconet.org/jung/
(c) Jorge Oscar Rossi, 2000.
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