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LA BERLINESA

(Segunda Parte)

CAPITULO II: LAS RAICES DEL MAL



Tuvimos que pasar la noche en " La Berlinesa ", pero al día siguiente al despuntar el alba, cargando lo imprescindible marchamos a la capital.
Tres de los caballos amanecieron muertos así que el afortunado equino que sobrevivió tiro del equipaje y comenzamos la peregrinación a pie: mi esposa, mis hijos, Maruja, María, Arquimbau, Cabral y yo, afortunadamente cerca de allí en el convento de las Escolapias pudimos encontrar transporte. Dejamos noticia de que nuestros hijos de momento no volverían al colegio por ellas regentado, ya que se trasladarían a la población de Almuñecar y ellas se encargaron de encontrar un centro donde pudieran ingresar en dicha villa.

Ya en la capital, mi esposa se dirigió con Maruja y María a preparar su viaje al lado de sus padres. Los niños quedaron a cargo del servicio de mi cuñado José Gregorio y el padre Cabral, Arquimbau y yo nos dirigimos a la iglesia de san Miguel, de la que era párroco aquel y ya en el interior después de habernos confesado tomamos la eucaristía. después de esto pasamos al despacho de Cabral.
Este parecía haber recobrado la vida después de una hibernación. Su rostro otrora vigoroso aparecía después de tan breve intervalo, famélico y con insegura voz llamo nuestra atención.

-Nunca hasta la pasada noche he podido sentir el mal en tan pura esencia. He sido testigo de cruentas guerras en mi vida como misionero, he visto a los hombres embriagados de sangre en criminal lujuria de amor a la destrucción, he socorrido a los mutilados, a los torturados en nombre des leyes terrenales. Pero el mal que ayer tomo posesión de mi cuerpo no tiene igual, no es este fruto de la locura o de las ideas llevadas a su extremo más cruento, sino que se aposenta sobre la infernal tranquilidad de quien a convertido a Dios y su creación en algo que le es ajeno, no son las posesiones de este mundo lo que motivan, sino que busca la manera de reinar sobre los terrenos que se adentran mas allá de la existencia, al igual que Cristo, pero de inversa intención. Intenta ser un monarca, pero no de este lado de la existencia, sino del que verdaderamente importa, el que convierte nuestra muerte en un alumbramiento al reino de ultratumba, él traicionó de la manera más oprobiosa los votos a los que infamemente se obligo de manera simulada, aprendió a ser un pastor, mas no es su intención conducir sus rebaños a los campos del señor, sino que los conducirá a pastar en la hiel que brota del averno.

-Padre hable mas claro, por favor

-Ayer fui víctima de la más terrible experiencia que pueda experimentar el ser humano, la posesión diabólica, si bien fue por un corto intervalo. A este estado transitorio que actúa sobre la conciencia que rige el dominio del cuerpo se le llama obsesión demoniaca. Al estar influenciado en varios episodios de este tipo la víctima puede ser tomada de manera permanente, necesitando de los rituales practicados por un sacerdote ordenado exorcista, no es frecuente que esto ocurra en los pueblos cristianizados, pero allá donde los naturales del lugar no han sido bendecidos por el sacramento del bautismo suele ser más habitual.
Los pueblos que adoran a dioses paganos, sin ser conscientes de ello se entregan a la voluntad del maligno. He visto niños en el sur de América que conversaban con exquisito vocabulario y cultura sin igual, a pesar de no haber sido educados, utilizando su conocimiento con fines criminales, sembrando la discordia entre sus familiares, contando actos cotidianos y revistiéndolos de falsedades los convierten en cosas oprobiosas a quien le presta oído. De igual manera su conducta cambia bruscamente tornándose en seres abyectos que blasfeman, entonan cánticos impúdicos y agreden con la fuerza propia de un guerrero.
En una ocasión un padre dominico portugués, me contó que una muchacha en la Amazonia mantuvo con el charlas en latín a pesar de que solo conocía su dialecto local, lo que mas me llamo la atención fue que, según el misionero dominaba el lenguaje latino con una exquisitez propia de quien lo usa a diario, y no se refería a la vulgata sino al latín culto. Narraba pasajes de la Biblia, especialmente del nuevo testamento, con tal precisión, que parecía haber estado en los santos lugares cuando estos hechos sucedieron. Los tergiversaba de tal manera, que provoco en el sacerdote una profunda crisis en su fe, a tal grado de confusión llego que hubo de ser arrancado a la fuerza de la influencia de la niña, antes de que renegara de Dios.
Cometió el gran error de investigar el misterio que entrañaba el cambio de personalidad de la muchacha sin darse cuenta de que se presto a pisar el terreno del demonio, el falso testimonio y las verdades a medias, que hacen apartarse al hombre del recto camino. Intento competir con la astucia de Luzbel y su buena fe sirvió de alimento a su oponente. Por lo que me has contado hasta que llegue solo afecto a objetos materiales y a tu cuñada que cayó en trance, además de haceros la vida imposible a vosotros estos últimos días.-

De repente recordé que el día anterior, antes de la llegada del padre Cabral , había estado intentando descifrar las letras que África pinto toscamente, mas que escribir en el pequeño cuaderno, si bien las hojas estaban rotas por la fuerza con la que esta empuño el lápiz, eran inteligibles, una hoja una letra, fui pasándolas y escribiendo en una cuartilla su conjunto. No decían nada, por mas veces que intente agruparlas no conseguí encontrar su sentido, volví a repasar el cuaderno por si no había interpretado bien alguna y lo hice comenzando por el final y repitiendo en voz alta descubrí que contenía una palabra amiga: Dios.
Me dirigí a la cuartilla donde apunte las letras que había en el cuaderno y leyendo de izquierda a derecha pronuncie una sentencia que heló la sangre en mis venas:

- "Dios no esta aquí."

Le conté a Cabral lo que he narrado. Resoplando se acomodó en su asiento y comenzó de nuevo a hablar.

-Lo que voy a contaros no es asunto que deba salir de aquí. Cuando ingrese en el seminario de Medina y Corella, había un anciano monje que tiempo atrás ocupo el cargo de bibliotecario del palacio arzobispal, fue condenado por haber abierto unos documentos fechados en mil seiscientos cuarenta y tres, sellados por el Santo Oficio con autorización de solo poder ser leídos por orden superior.
Se le tenia por un demente a causa de su avanzada edad, pero sus historias no eran vehementes y sembraron en mi la curiosidad. Conseguí que me dijera la ubicación de tal documento y este me rogó que si algún día tenia la autoridad suficiente, los leyera e hiciera justicia ya que un hereje se hallaba enterrado en falso en la catedral enclavada en el corazón de la antigua y cristianizada mezquita de Córdoba, la mezquita de Abderraman.
Mi afán por conocer tan apetitoso misterio me llevo a cambiar tal documento por otro de similar aspecto de los que eran requeridos a menudo para su lectura y no estaban sujetos a prohibición alguna.
Sin esperar a tener poder para requerir su apertura de forma legal, ya que esto seria difícil y en todo caso estaría muy alejado en el tiempo. El hurto temporal de dicho documento nunca fue descubierto y por eso os pido que no lo deis a conocer, su descubrimiento me traería graves consecuencias e impediría que pudiera ayudarte como siervo de la iglesia. Esto lo sabe muy bien nuestro enemigo común.

Las hojas que lo componían narraban la investigación que el santo oficio realizó sobre un obispo de la diócesis de córdoba que fue ordenado como tal por el papa Gregorio XV en 1622.
Su nombre era Damián Vázquez de Figueroa. Llego a ser prelado de roma, su actuación como integrante de la curia era al parecer intachable, pero la confesión de un reo acusado de apostasía ante el tribunal de la inquisición lo situaba al mando de una idolatría infernal. El delator del obispo murió en la hoguera después de arrepentirse y comulgando para salvar su alma.
Juro a gritos cuando las llamas lo consumían que su testimonio era verdadero.
El santo oficio halló evidencias del relato del condenado, pero debido a la debilidad de estas y la duda que ser ciertas se abatiría sobre la infalibilidad de dos papas (Gregorio XV lo ordeno obispo y urbano VIII lo nombró prelado en mil seiscientos treinta y seis) aconsejaron cerrar el caso ante la avanzada edad del prelado y lo inminente de su muerte.
Otro hecho vino a confirmar las sospechas, Damián desapareció después de estar postrado en cama durante algunas semanas y nunca se encontró su cuerpo.
El santo oficio y el arzobispo deliberaron acerca de tales misterios y esta vez para no comprometer su buen proceder decidieron que tal vez subió in corpore al cielo en santidad llamado por el Supremo Hacedor, o tal vez algún ladrón de cuerpos se lo llevo para su macabra labor, sin atreverse a afrontar lo que el sentido común les dictaba, que era un apostata.
Se acordó que al no ser presenciado por nadie un acto divino y no encontrándose explicación posible de la desaparición del cadáver se cerraba la investigación hasta encontrar nuevas pistas, ya se encargaron de que el sello permaneciera cerrado.
Se requiso el cuerpo de un vagabundo desconocido y vestido según corresponde a su rango con la mitra y el cayado, este ocupo el féretro del prelado y descanso en el sagrado interior de la catedral de nuestra ciudad como correspondía al ilustrísimo.
El bibliotecario animado por una leyenda popular que hablaba de un siervo de la iglesia que abrazo a Satanás jurándole idolatría investigo los documentos del santo oficio.
No encontrando nada relacionado con la superchería popular. Pero un fruto prohibido dejaba su curiosidad en vilo, había un expediente que solo el obispo o jerarca superior tenían el poder de levantar y la petición de un bibliotecario seria denegada y estos puestos fuera de su alcance .
Así que tomo la decisión de abrirlos sin permiso y al tener conocimiento de lo que contenían, confeso su delito intentando con esto que se siguiera con la investigación mucho tiempo atrás olvidada.
La respuesta fue contundente, se le recluyó en una celda de por vida y solo le fue indultada la condena a causa de su ancianidad y demencia muchos años después.
Cuando llegue al seminario aún vivía y estando a su cuidado me contó todas esas historias. Me di cuenta de que lo que fue considerado como demencia no era sino el resultado de la verdad que estuvo con él encerrada tantos años.
Me resultó fácil conseguir el puesto de ayudante del bibliotecario y difícil encontrar los documentos nuevamente sellados sin levantar sospecha ya que después de haber sido violentado el primer sello se encontraban bajo llave y en diaria comprobación.
Me llevo meses encontrar sellos de la misma época que se encontraran enteros y más trabajo aun restaurarlos con resina sin ser descubierto para cambiar el sobre sin que fuese notado, afortunadamente pude observar que el bibliotecario se limitaba a abrir el arcón donde estaba sin cojerlo con sus manos, no fuera que el sello resecado cayese al suelo y lo pusiera en un aprieto. Tal era el respeto que la sentencia dictada ejercía en los bibliotecarios que sucedieron al padre Eduardo Lara, este era el nombre del condenado.
Un conato de incendio me proporciono la ocasión, ya que el bibliotecario debía ser un hombre convencido de su fe, porque temía a las llamas con cristiana diligencia.
Después de ser puesto al corriente de los hechos gracias a mi pecado, deje todo en su lugar y delibere durante años que era lo que debía hacer y al fin halle la respuesta: ser misionero y olvidar las intrincadas acciones de los hombres de tierras civilizadas.-

Al oír el relato de Cabral recordé el segundo y ultimo sueño de los paramos.
El nombre de Damián Vázquez de Figueroa había sido pronunciado por el caballero en este. Le conté al padre los sueños y este meditó en silencio.

-Cuando sucedió lo que os he contado, ocurrió una desgracia ampliamente comentada en la ciudad por aquella época. Una familia de Soria compró la finca y construyó la casa en la que ahora , perdón hasta ahora era tu hogar , enfermaron cinco de los seis miembros , deliraban entre fiebres terribles, sus cuerpos se consumían sin que fuera encontrada la causa de la dolencia común, ni enfermedades contagiosas, ni tumores ni venenos hallaron los médicos. Después de darles la extremaunción se los llevaron a Sotillo del Rincón su tierra natal y fueron ingresados en un sanatorio y el hijo menor fue confiado a la tutela del hermano del padre. Este niño no volvió a pronunciar palabra alguna hasta pasados unos meses, los demás fueron muriendo en los tres años siguientes.
Soria es tierra de paramos quizá el espíritu del padre te aviso desde ultratumba

Yo me marche a Paraguay y después de rodar por todo el sur de América y Madagascar vuelvo aquí para que tu familia política, amiga de mis hermanos despierten sombras casi olvidadas por mí al contarme lo que te sucedía.
No te lo he contado todavía, pero la pasada noche pude notar en todo momento la presencia del que se adueño de mi voluntad, mientras lo hacia podía sentir como se adueñaba de mis actos, su presencia era nauseabunda mientras os miraba con deseo me dijo:
me debes obediencia y por ello tomo posesión de ti, Alessandro Ludansi el de Bolonia me entregó la mitra y el cayado y tú estas a mi servicio.
Mi voz sin ser accionada por mi pronuncio entonces la frase acuñada por el emperador romano Julio Cesar que en castellano significa: llegué , vi , vencí.

En cuanto me dormía me atormentaba con terribles alucinaciones, visiones de un mundo terrorífico, de suplicios infernales y me advirtió que no intentara purificar el lugar: su poder prevalecería sobre el mío.
El nombre italiano que pronuncio era el natalicio de Gregorio XV. Pontífice romano.
El poder que tiene es terrible y muy difícil de combatir por tres náufragos como nosotros. Nos ha dejado marchar a pesar de ser su propósito alimentarse de vosotros gracias al juramento que hube de hacer obligándome a no actuar contra él, dando conocimiento de la verdad.
Si rompo este, los que estemos expuestos a su influencia corremos gran peligro, debemos dilucidar como actuar y lo más aconsejable.
Ya sé que tu mujer he hijos marchan con el servicio mañana hasta Almuñecar con tus suegros. Bien es lo mejor poner tierra de por medio por quien no tiene que tomar parte en la contienda.
Pero tu has sido despojado de todo lo que posees ¿qué vas a hacer?.-

-Nada tengo que perder,- respondí- ya he tenido que confiar el bienestar de los míos al amor de mis suegros, puedo reunir aun un buen dinero con la liquidación y venta de mi taller. Tengo oro depositado en mis clientes, venderé todo el mobiliario de la berlinesa, mis maquinas y utillaje, algún cuadro de mediano valor, esto me permitirá vivir para intentar acabar con aquel que todo me lo quitó.-

-No todo te a robado, todavía tienes lo más importante: los tuyos a salvo.

-Cierto es padre, pero ha mutilado a un inocente, ha mancillado el buen nombre de otro, Rafael, y se apropió del esfuerzo que mi esposa y yo invertimos en una buena causa.

-Considera estos males menores, dado el poder que tiene.


CAPITULO III: LAS SOMBRAS DEL HORROR



Lo primero de que tuve noticia después de haber sido puesto al corriente por Cabral fue que Maruja había tenido que ser ingresada en la clínica de la cruz roja. Hasta allí me dirigí con presteza, encontré a mi esposa llorando desconsoladamente en el vestíbulo de esta.
- Por Dios Pilar ¿qué ocurre ahora?

-No te puedes imaginar lo cerca que hemos estado de perder a nuestros hijos ¡¡por dios, esto no puede quedar impune !!

-Pero ¿qué dices?

-Habla con Maruja, yo no soy capaz de repetir sus palabras.

Caminé hasta su habitación y en la puerta se hallaban dos médicos, me interrogaron acerca de si tenia conocimiento de la tortura a la que había sido expuesta, al mostrar mi asombro me indicaron que entrara. La vi sumida en profundo sueño, explicaron que se debía al uso de la morfina, adecuado a los dolores que padecía y manifesté que a pesar de haber notado los días anteriores rasgos de cansancio en su rostro le pregunte por su estado de salud y me contesto que solo eran cosas propias de la edad. Después de mirarse con complicidad destaparon su cuerpo.
Mis piernas quedaron sin fuerzas y caí de espaldas, los doctores me sentaron y llore sin medida al contemplar el cuerpo de Maruja, este estaba marcado por multitud de cruces invertidas, al parecer hechas al fuego como se marcan las reses. Cogí su mano y espere largas horas hasta que despertó.

-Señor, al fin hemos escapado de aquel infierno.

-Dígame Maruja, ¿quién le hizo las marcas?

-Un demonio señor. Por la noche venia al cuarto donde dormía con los niños y me decía que les hiciera daño, que eran los futuros dueños de mis nietos, que estos serian sus esclavos, que en mi mano estaba el hacer justicia, que mi linaje no perdonaría mi traición. Pero yo le respondía con oraciones enfureciéndolo. Me amenazo diciéndome que si no obraba como el decía, seria yo quien pagara sus culpas. Mientras todos dormían me quemaba, sin que mi voz pudiera salir de mi cuerpo, no podía escapar de la casa porque me advirtió que en cuanto yo abandonase el lugar ellos sufrirían el castigo que a mí estaba reservado, así que resistí sin queja. A estos niños los quiero como a mis propios hijos, ustedes me trataron siempre como si fuera de la familia y no consentiría dejarlos en manos de ese monstruo.

-Maruja le juro por dios que el que le hizo esto pagara por ello.

-Señor mi vida se apaga, pero no cedí ante el demonio, ruegue por mi alma.

Maruja expiro y mis lagrimas aumentaron en la medida que mi odio por el monstruo
Después del entierro de Maruja me vi expuesto a una investigación judicial sobre los hechos. Las marcas en el cuerpo de la difunta como la llamaban, denotaban tortura y yo podía ser el principal sospechoso. Los favorables testimonios sobre mi conducta me libraron del cargo.

Al padre Cabral le estaba vedado entrar de nuevo en La Berlinesa, era blanco principal de la abominación que moraba en el siniestro suelo de la finca. Al día siguiente contrate un pequeño ejercito de carreteros y mozos de carga dispuestos a dejar tan solo las paredes de esta. Durante tres días estuvimos transportando mobiliario y enseres no sin que Arquimbau y yo sufriéramos el agobio propio de un condenado, debido a que conocíamos lo que nos estaba observando, no ocurrió nada sin embargo.

El siguiente paso fue elaborar una lista con todos los posibles conocedores de lo oculto, curanderos, visionarios, personas que juraban haber sido víctimas de un encantamiento, pero no eran mas que charlatanes dispuestos a sacar los cuartos de todo aquel que los escuchase.
Me acorde de la antigua sirviente de los Balascot y la localice, su historia confirmo que estos habían sido víctimas del apostata.

Al entrar en el hospicio donde vivía la vi sentada frente a un cuadro de la virgen María y su mirada, perdida en él, era inquietante. Sostenía un rosario entre sus manos y balbuceaba en voz baja.

-Blasa, por favor, soy la persona que compro La Berlinesa, me gustaría que me contase lo que allí vio usted.-

Dirigió su mirada lentamente hasta mi y después de observarme un rato comenzó su relato.

-Llevo casi cincuenta años rezando a la virgen María que proteja a las buenas gentes del diablo que se oculta en ese lugar. Siempre he sido devota y cuando entre al servicio los Balascot, no podía saber que ella me pondría a prueba.
Yo era la encargada de cuidar a los niños y dormía junto a ellos. Tenia en una repisa una imagen de la Virgen del Carmen, alumbrada por velitas en aceite, dos pequeños vasos a cada lado de ella la mantenían iluminada por la noche su tamaño era el de un codo.
A las pocas semanas de llegar a esa casa me desperté en mitad de la noche y vi que la imagen estaba de espaldas mirando a la pared, me extraño porque los niños nunca tocaban la Virgen, eran respetuosos con ella y cuando fui a ponerla de frente note un olor asqueroso y un frío inaguantable, alguien me pegó un tortazo tan grande que me estrello en la cama, miedo era lo único que sentía, cuando mire otra vez a la imagen se dio la vuelta como si estuviera viva, pero no era la cara de una virgen, sus ojos eran los de un gato, su pelo rojo como sangre se movía ondulándose, su cara se había alargado a la altura de la boca, agrandándola como la de una rata, se veían unos dientes afilados y dentro de esta salía una lengua repugnante partida en dos como la de las víboras. Aulló, ladró, mugió, chilló, y río de tal manera que los pelos se me pusieron de punta, silbó como una serpiente y hablo con voz de perro.
¡¡A mí debes rezar y no a esa puta judía!!
¡¡Olvídala si quieres vivir!!
¡¡A partir de ahora seguirás mis mandatos, si no atenté a ello. y duerme!!.
Se adentró en la pared que se abrió como una gruta pequeña y me desperté al día siguiente con mi cuerpo lleno de llagas. La imagen no estaba.

-Cuénteme que le paso a los Balascot.

-Don Jaime, el padre de los niños busco un lugar desde donde tener cerca las fincas agrícolas que poseía en Córdoba y Sevilla y compro los terrenos porque estaban cerca de la capital y todos sus negocios se hallaban a medio camino.
Al poco tiempo el mal se dio a conocer y este hombre de fuerte temperamento, que había sido capitán y que luchó contra los carlistas reto a la bestia a que lo echase de allí. Se mantuvieron firmes ante los ataques de esta pero contra mas tiempo pasaba, mas fuerte era su poder, al fin Balascot hubo de suplicar por la vida de su familia, pidió clemencia pero solo le fue concedida la vida de su hijo menor a cambio de marcharse de allí para siempre.
Menos a este, la comida no les alimentaba, sus cuerpos se llenaron de pústulas y su cabeza perdió la cordura.
Yo vivo con la esperanza de morir sin volver a ver aquella horrenda imagen de la pared.
Cuando me entere de que la casa tenia nuevos dueños, denuncie todo esto, pero ya ve, me tomaron por loca.

-¿Por qué no contó todo esto a las autoridades, cuando los Balascot enfermaron?

-El miedo.

El siguiente paso fue visitar Sotillo del Rincón.

Cuando tuve a Balascot ante mí pude comprobar que era el caballero de los sueños proféticos que tuve en aquel desdichado lugar. Su mirada cómplice y su cálida sonrisa me lo confirmaron.

-Recibí su carta, Manuel, pero antes de ello sabia que vendría.

-Estoy ansioso de escucharle.

-Nos hemos visto en el mundo onírico, pero no fue obra mía, soy un hombre normal, creo que nuestra común desgracia acerco nuestras almas.

-¿Recuerda los sueños de los paramos?

-Por supuesto, cada detalle, y todo es cierto. Yo tuve un tercero, pero en vez de ti fue Damián a quien vi.

-¿Qué le dijo?

-Hablo con hechos, a la mañana siguiente no quedaba perro con vida en todo Sotillo. Empezare por los canes dijo, antes de alejarse andando de espaldas y sin dejar de mirarme a los ojos fijamente.

-¿Y a usted le paso algo?

-Mi vientre se alivio en la cama, soy humano.

-¿No teme ayudarme?.

-¿Acaso un cristiano puede dejar de socorrer a su hermano?. Lo haré, pase lo que pase, alguien debe poner fin a esto.

-Deberíamos dar cuenta de ello a las autoridades de la iglesia e implicarlas en esto.

-Ya lo intenté, más no dio fruto mi labor. Años después de haber muerto los míos investigué todo lo que pude sobre lo que paso allí. Supe que por aquellos entonces un bibliotecario del palacio arzobispal de Córdoba fue duramente castigado por profanar un sello vedado para él, este hecho llamo mi atención y debido a las influencias de un primo, catedrático de derecho canónigo pude conocer la naturaleza del expediente, era del santo oficio y se refería a la acusación de un reo sobre la figura de un prelado, lo inverosímil de esta y la creencia de que aunque confeso aun intentaba dañar a la santa madre iglesia libro la reputación de aquel. A buen seguro que estuvo en todo momento al tanto del juicio aunque se encontraba en los albores de la muerte, nada escapa al conocimiento de un prelado de la iglesia, al menos nada que le afecte.

- ¿Cómo descubrió que era esta la causa de nuestros males?

- Compré los testimonios del bibliotecario a su confesor, y muy bien pagados. El pecado contra el pecado. En los archivos de la época pude reunir una lista de personajes, personas relacionadas habitualmente con Damián, la que más me llamo la atención fue la asistencia de un italiano a varias recepciones en el palacio arzobispal, era un personaje enigmático, arquitecto, astrónomo y filosofo que había sufrido la persecución del Santo Oficio, y que hallo protección en el obispo de córdoba, este intercedió a su favor haciendo que se retractara de sus ideas revolucionarias en publico, y le dio el cargo de restaurador del obispado.
Dos años vivió en Córdoba a la sombra del Obispo, hasta su desaparición.
En esos años, decenas de personas influyentes no volvieron de viajes a las que entonces eran colonias españolas, dándose por desaparecidos o fueron sus cuerpos robados después de la muerte, la prohibición de investigar oculto la verdad. Eran todavía tiempos de la contrareforma y esto podía ser campo abonado para las ideas de Lutero y Calvino que relegaban a la iglesia de los asuntos mundanos. España estaba a la cabeza de los católicos y la curia debía seguir siendo autoridad.
Damián era dueño de la situación. y lo sigue siendo.

-Dígame Balascot ¿qué podemos hacer nosotros?.

-De momento seguir documentándonos, sé donde podemos conocer algo del italiano su nombre es Domenico Pecsotta y nació en Bolonia.
Debido a mi debilidad no pude ir allí, pero tu seguirás mi camino.

Al día siguiente tome el camino de Barcelona y continúe por tierra hasta Bolonia, ciudad famosa por sus murallas al igual que Ávila.
Tres días estuvimos allí, pero no quedo rastro de ninguna de sus obras, porque el populacho sospechando que adoraba a Satán prendió fuego a su casa y taller, y los proyectos que le fueron encargados por la iglesia se anularon o derribaron.
Un descendiente de él me contó que una maqueta de siniestra forma, obra de Domenico se podía contemplar en el museo de Alberto y Victoria en Londres, ya que la construyó durante un viaje a palestina, acompañando a un prelado español en peregrinación a tierra santa. Ni acompañado por la curia dejaban de ser blasfemas sus ideas, seguro que temeroso de que fuese tal monstruosidad descubierta por el jerarca decidió venderla y usar las monedas para su excéntrica forma de vida.
Fue comprada por un marchante de arte escocés. Y cedida por sus descendientes al museo.
No sabia de que se trataba en concreto, pero al parecer era un proyecto de Domenico que en lugar de dibujarlo, construyó una maqueta a escala. Al parecer derrochó todo su talento en él.

Nos dirigimos hasta Venecia y lamentando no poder estar aquí con mi esposa y en otra situación nos embarcamos rumbo a Inglaterra.
Si hablo en plural es porque Cabral y Arquimbau me acompañaron en el iniciativo recorrido.
Cuando divisamos los acantilados de Dover supimos que nuestra ultima pista estaba cerca. Este accidente geográfico llamó mi atención, pues parecía un tajo hecho por la espada de un dios que hubiere apartado para sí esta porción de la tierra, dejando ver la lechosidad de esta a la vista de los mortales.
En un transporte fluvial nos dirigimos río arriba por el Támesis hasta el puerto de Londres.
Resultó que la famosa niebla de la capital del imperio británico era debida a las incontables chimeneas que expelían los humos del carbón, ya bien de la industria o de las interminables casas que contenía la ciudad.
Al día siguiente buscamos en la sala del barroco italiano del museo de Alberto y victoria (verdadero subconsciente del imperio británico, con sus kilómetros de galerías pobladas de obras menores pero termómetro del ingenio humano), y al fin dimos, gracias la ayuda de un interprete, con la obra buscada.
Sin duda este era el templo construido bajo tierra en los terrenos de mi propiedad, una iglesia invertida formada por tres naves sujeta innecesariamente, ya que esta no luchaba contra la gravedad, por columnas en forma de cruz mirando al interior de la tierra. En su cúpula central frescos en miniatura representaban escenas infernales parecidas a los cuadros del Bosco.
Contenida en una caja enorme de vidrio, en la parte superior se podía ver una replica del suelo bajo el cual se construyó y pude reconocer la fisonomía del terreno donde estaba "La Berlinesa", el templo se hallaba bajo tierra y las paredes acristaladas de la caja permitían ver su interior.
El nombre de la obra era: el templo de Luzbel.
Se nos explico que esta obra hubiera sido destruida en cualquier país católico, pero que el afán de investigación, propio de los protestantes y el ánimo tolerante de la corona habían salvado las ideas de un personaje que si bien era cuestionable, no era menos ingenioso.
Después de contratar a un cartógrafo para que hiciera un plano de la maqueta que nos permitiera situar el templo embarcamos rumbo a España.


CAPITULO IV. EL FINAL


Desembarcamos en la Coruña y por tierra volvimos a Sotillo del Rincón.
Balascot había muerto.
Al día siguiente de nuestra partida amaneció bañado en sangre y en el techo, escrita con ésta se hallaba una terrible sentencia: tu lengua te llevo con los tuyos.
El asesino fue capturado en el mismo dormitorio después de ser descubierto por la asistenta, que extrañada por la tardanza de Balascot en despertar entró en él, visionando la dantesca escena del asesinato ritual. La pobre mujer casi muere de la impresión, a duras penas huyó de la casa entre gritos, arcadas y una ansiedad sin limite por poner tierra de por medio entre ella y el asesino.
Aunque tardó un rato en llegar la autoridad, todavía permanecía sentado en la cama junto al cadáver de Balascot, era un joven muchacho bañado en sangre y mirando al infinito.
Un cabo de la guardia civil requirió mi presencia para ser interrogado, así como a mis acompañantes.
El encuentro de Balasto con unos extraños el día anterior al homicidio era algo digno de tener en cuenta para la investigación.
Presté declaración junto con Cabral y Arquimbau sobre nuestra visita y el motivo que la ocasionaba, omitimos el aspecto sobrenatural del asunto, atestiguando que se debía a la preocupación propia de los nuevos inquilinos de la berlinesa con respecto a la extraña enfermedad que malogró la vida de los anteriores dueños, y siendo yo comprador y Balascot vendedor, era obligado que éste nos informara del asunto.
Se nos llevó a presencia del reo por si lo pudiéramos reconocer.
Arquimbau y yo cometimos perjuro.
El asesino era Sergio, el muchacho mutilado por la prensa de bolas en mi taller, sentado con la mirada perdida no reaccionó ante nuestra presencia, recitaba en voz baja: la mies de los campos de mi señor será segada por mi mano.
Nadie podía explicarse como un lisiado empuño un cuchillo tan certeramente. Esto hacia sospechar de un cómplice
Un comisario del cuerpo de policía redactó el informe y nos contó que el joven criminal solo rompía su silencio para pronunciar esas mismas palabras y que su acento andaluz le asociaba con nosotros.
Se nos permitió marchar con el deber de estar a disposición de las autoridades cuando éstas lo dispusieran, y con la obligación de informar de nuestra residencia y movimientos, so pena de ser tomados como prófugos en rebeldía.
Ya estaba implicado en dos extrañas muertes, era cuestión de poco tiempo que se supiese que el criminal trabajó para mí.
El presidio parecía estar apetitoso de mi destino, la sombra del apostata planeaba sobre él
Los tres, en compañía del miedo pusimos ruta a un incierto destino.
Atravesando Despeñaperros comenzamos a tener pesadillas, la bestia sabia nuestras intenciones, levantar el cementerio que daba forma a su templo y destruir este santuario de perdición.
A medida que nos acercábamos a la capital su presencia se hacía mas fuerte y nuestros cuerpos víctimas de vómitos y diarreas.
Al llegar a Córdoba, Cabral fue informado de que se le estaba investigando sobre el hurto del famoso expediente, de nuevo arma arrojadiza.
Su autoridad eclesiástica estaba derogada.
Pasamos la noche en una fonda y toda la ira del maligno se abatió sobre nosotros, Cabral lo conminaba a volver a los infiernos y el escándalo continuo hasta el amanecer.
El humilde mobiliario de la posada se agitaba sin descanso, las velas, bien se apagaban dejándonos a merced de la oscuridad o ardían como antorchas cuando las encendíamos, se oían aullidos terribles, cánticos enloquecedores, amenazas sobre nuestros seres queridos, risas infernales y el olor era nauseabundo, amen de un frío glaciar.
Fue esta una noche que perduraría en la memoria por mucho tiempo que hubiese de pasar.
Por fin estaba próxima la luz del día y con ella el posadero se atrevió a llamar nuestra atención, bajo la amenaza de avisar éste a los alguaciles hubimos de abandonar la fonda a petición del furibundo tabernero.

Sin ayuda nos encaminamos a la berlinesa.

Al traspasar su linde una extraña embriaguez nos acometió descoordinando nuestros cuerpos, solo la férrea voluntad de destruir la abominación nos sostuvo en pie, prendimos fuego a la casa, al antiguo granero donde situé mi taller y al establo.
Guiados por el plano del cartógrafo comenzamos a desenterrar la cruz invertida que sostenía innecesariamente la cúpula ya que la sustentaba la gravedad y que era evidente contenía el cuerpo de Damián, la tierra parecía tener vida cuando la horadábamos con las palas, sé retorcía, manaba sangre, expelía nauseabundos olores y se escuchaban alaridos que parecían salir de las fauces de un dragón.

Al fin una pala toco algo, Arquimbau gritó:
- ¡¡Lo encontré!!. ¡No paremos hasta que la bañe la luz del sol!.
Golpeó con furia el objeto enterrado y lo que halló fue una placa de mármol que fue sumamente costoso romper a golpe de pico, desenterrando los trozos de ésta quedo a la intemperie un cuadrado de putrefacta madera, contra la que arremetió el desdichado Arquimbau, la astillo, sonó un relámpago y la tierra se estremeció haciendo caer de espaldas al desdichado, que halló la muerte clavándose una astilla en la nuca.
Expiró una bocanada de sangre.
Cabral y yo lo apartamos y este le dio la extremaunción. Sin perder tiempo cargamos sobre la cruz invertida, después de pasadas dos horas mas o menos estaba expuesta a la fuerte luz del mediodía violentamos sus paredes con golpes de martillo y sacamos al exterior el cuerpo de Damián.
Este se hallaba incorrupto pero su cara era la propia de un demonio, parecida a la virgen vista por Blasa.
Al recibir el impacto del sol comenzó a agitarse reptando por el suelo sin soltar el cayado, lo arranque de sus manos y lo clave en su espalda, Cabral de rodillas rogó a Dios le diera fuerzas para derrotar a semejante criatura y derramo agua bendecida sobre él. Se agrietó como una figura de vidrio y estalló con tal violencia que nos hizo salir volando, en el suelo medio inconscientes pudimos ver salir las decrépitas almas de su claustro, adoptando formas terroríficas. Una luz surgida del cielo las arrastraba sin remedio, era la justicia divina que las transportaba a los infiernos, Damián fue el ultimo en partir no sin antes advertirnos con su terrorífica forma espiritual: si alguna vez logro escapar seréis castigados, aun tengo quien me invoque, caeréis en el turbio río de la locura humana.
La luz se torno cegadora y un trueno le puso fin, cuando nos dirigíamos a la salida de la finca, los guardias civiles venían a prendernos.
Allí mismo nos tomo declaración un teniente y pudo comprobar la verdad sobre el terreno.
Las semanas siguientes fuimos interrogados sin medida por las autoridades civiles y eclesiásticas.
Por fin la iglesia reabrió el caso y la tumba del prelado con el cuerpo del indigente fueron retirados con suma discreción de la catedral.
La finca me fue comprada por mandato de Roma y el precio que pagaron, sin yo exigirlo fue muy superior al que tendría en condiciones normales. También se me indemnizo por los daños sufridos, así como a las víctimas y familiares de todos los que fueron perjudicados desde los Balascot hasta hoy.
Muy a mi pesar me fue vedado conocer lo que Roma había dispuesto sobre la suerte del terreno. Se rumoreaba la construcción de una ermita, pero la verdad es que fue vallada, la construcción subterránea extraída y hundida en alta mar y mi silencio comprado por la generosidad de la curia.
Cabral fue enviado a Irlanda y allí murió trece años después, a manos de un protestante en la ciudad de Emaim Macha.
Yo me marche a cuba con mi familia, aunque esta hermosa isla dejo de ser provincia española, ofrecía prosperidad para una familia con recursos (el oro de roma) y deseosos de poner un océano de por medio en su tremenda vivencia.
Años después pude contemplar un ritual de santería, cuando la sacerdotisa entró en trance se dirigió a mí con los ojos vueltos y me dijo: veni, vidi, vinci. La Biblia de Inod, fuente de mi poder aún descansa en la tierra que me perteneció, ya tengo escrito tu destino y el de Cabral, el te antecederá.
Huí despavorido de allí y nunca hasta hoy hice mención de ello.
Las noches se han tornado inhóspitas para mí, espero que ésta confesión me devuelva la tranquilidad.
Los míos no parecen recordar nada, pero la ausencia de comentarios sobre el pasado me hace temer que ocultan algo, la tenue luz que alumbra esta caligrafía no aleja el miedo de mi espíritu.
Encomiendo mi alma a Dios esperando que mi pluma se convierta en lanza contra el apostata.


Epílogo


Los hechos relatados se encontraron en el sótano de la mansión de una plantación de caña de azúcar cerca de Santiago de cuba después de ser requisada a sus dueños en la revolución cubana de 1959.
Ninguno de ellos o sus parientes sobrevivieron a esta.

Años después fueron leídos por el periodista español Tico Medina en uno de sus viajes a cuba en calidad de corresponsal periodístico.
Interesado por la historia, indago sobre los hechos a su vuelta a España.
Encontró los terrenos referidos integrados en el casco urbano, en una refinada zona residencial.
Una anciana casi centenaria y de formidable estatura, le contó que trabajo para los Zubiria antes de que estos marchasen a cuba. Residía en la localidad de cabra.
No relató ningún hecho sobrenatural, ni quiso hurgar en su memoria.
Solo se emocionó cuando el afamado periodista mencionó el nombre de Maruja, derramando dos amargas lágrimas.
Antes de que éste se despidiera le dijo: compruebe las defunciones y hechos violentos que suceden en la zona que se construyó encima.

-¿Cómo dice?

-Nada, solo son imaginaciones.

Corría el año mil novecientos setenta y tres cuando este encuentro tuvo lugar.
La proeza de la llegada a la luna, la tremenda noticia del atentado que segó la vida del almirante Carrero Blanco, y la muerte de franco el veinticinco de noviembre de mil novecientos setenta y cinco con los posteriores años que trajeron sucesos de un carácter trascendental para España, obligaron a tico a desarrollar un trabajo descomunal que se vio reflejado notoriamente en el ABC, diario fundado por Torcuato Luca de Tena, dejando en el olvido un asunto tan lejano y trivial.
.....hasta hoy.

 

 

(Vamos a la primera parte)




 (c) Manuel Puentes Rojas, 1998.
 
 

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