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Presentamos al maestro Tarik Carson El siguiente es un extracto de la nota titulada "TARIK CARSON,UN ESCRITOR DE RAZA", de Pablo Dobrinin, publicada en http://axxon.com.ar/rev/174/c-174ensayo1.htm “
Pese a ello,
ha sido elogiado por numerosos críticos y cuenta con buen número de adeptos. Es
reconfortante que este escritor uruguayo sea tan querido en el exterior. Lo han
premiado numerosas veces, y entonces no nos extraña cuando en revistas de
ciencia ficción de Argentina los jóvenes y no tanto lo llaman cariñosamente
"el maestro". Y es que Carson genera un veneno sutil que seduce y
conquista. Ahora que escribo esto, me parece estar repitiendo las palabras de
Lautréamont: "No es bueno que todo el mundo lea las páginas que siguen;
sólo algunos saborearán sin peligro ese fruto amargo". Casi siempre en el
límite entre la realidad y la ficción, el autor va generando un clima opresivo
que se va instalando en el lector como una enfermedad. Después que uno termina
de leer un relato suyo, tiene la sensación de quedar atrapado en un silencio
onírico, poblado de fantasmas. Para
Carson, lo fantástico no es nunca un mero decorado, sino una situación
privilegiada donde el mundo se despoja de sus vestiduras y revela su naturaleza
desaprensiva. Su arte tiene huellas de los maestros anglosajones de la ciencia
ficción, pero también de Lautréamont, Cortázar, Felisberto Hernández y Roberto
Arlt, con quien comparte la habilidad innata de escribir desde las entrañas y
con un vigor extraordinario. Siempre he
creído que —a grandes rasgos— existen dos tipos de escritores. A nadie se le
ocurriría pensar que se encuentran en estado puro, sin embargo, esta distinción
suele ser bastante ilustrativa. Por un lado tendríamos a los "escritores
profesionales" y por el otro a los "artistas". Los primeros se
concentran en su obra (una novela, por ejemplo), piensan al escribir en un
mercado, utilizan un tipo de escritura llana que se aproxima al español de
traducción y a lo que se suele inculcar en los talleres literarios, y si tienen
fortuna pueden acceder a una condición que les permita vivir de su literatura.
Los segundos se concentran en sí mismos, hacer una "obra" equivale a
recorrer un paisaje interior. Esto los lleva a repetir sus obsesiones, bajo
diferentes formas pero con similar fondo. El continuo bucear dentro de sí
mismos los hace desarrollar una escritura más personal, con una carga
importante de dolor o rebeldía. Escribir no es un trabajo sino una necesidad.
El triunfo difícilmente los catapulte a ser el best seller del mes o del año.
Para ellos existe un triunfo más importante y más noble: el eterno
reconocimiento de aquellos lectores que han sido "iniciados" en la
buena literatura. Naturalmente Carson pertenece a este grupo. Su tema es
el ser humano, pero siempre partiendo de él mismo. Confiesa sentirse
identificado con sus personajes perdedores, pero no se limita a un trabajo de
introspección. A la obra de arte, como a la muerte, explica el autor, se la
debe enfrentar solo. Pero tratando de que a uno se le agudicen los sentidos,
para que pueda percibir y sopesar el universo que le rodea. El mundo que nos
describe es violento y degradante, y los hombres no pueden o no quieren hacer
nada para cambiarlo. Un
riverense buscando oportunidades Tarik
Carson da Silva nació el 23 de agosto de 1946 en la ciudad de Rivera. Conoció
muy poco a su padre, que reside en Brasil, y fue criado primero por su abuela y
luego por su madre. En 1963
ella huyó a Montevideo de un matrimonio desde el principio destruido, y lo
llevó a estudiar y a ver si iniciaban una vida algo mejor. Buscaban
"oportunidades". Vivían en
una piecita frente al Parque Central, a unas cuadras del club Nacional de
Fútbol y de 8 de Octubre. Mientras ella trabajaba en una fábrica, él estudiaba
educación física, carrera que debió abandonar dos años después por razones
económicas. En Montevideo fue aprendiz de carpintero, oficinista, cajero.
Todavía cree que el peor error de su vida fue haber un dejado el empleo que
tenía en una oficina de seguros de enfermedad, "porque hoy", señala,
"estaría jubilado con un buen sueldo, pudiendo hacer lo que quisiera con
mi tiempo". Tener tiempo para crear siempre fue para él una obsesión, como
para todos los artistas que provienen de una familia humilde. Si bien una vida
de sacrificios ayudan a templar el espíritu de un escritor, también es cierto
que le restan posibilidades de dedicarse a su obra. Durante
esos años estudió en horarios nocturnos: inglés, psicología y literatura en Un
escritor de raza En 1965
empezó a escribir novelas y fundamentalmente cuentos. Los reconocimientos no
tardaron en llegar. En 1968 obtuvo premios literarios en los concursos de En 1970
co-fundó y editó Cuando en
1973 la editorial Géminis le publicó un volumen de cuentos, "El Hombre
olvidado", ya se hizo más que evidente que estábamos frente a uno de los
llamados "escritores de raza". En este
libro Carson hace un soberbio trabajo de demolición. Nada parece escapar a su
visión irónica y mordaz: la política, el totalitarismo, la tortura, el
progreso, el fanatismo, la historia, y hasta la ciencia que "avanza con
botas de ogro". Todo lo que sea necesario para demostrar que el ser humano
es la peor de las bestias es volcado en estas páginas. Al leer alguno de los
cuentos, como en el que da nombre al libro, sentimos que deberíamos remitirnos
a Sade o a Lautréamont para encontrar en las letras una expresión de semejante
violencia. El volumen
incluye, entre muchas joyitas, "Por la patria", el polémico relato
ganador del premio de Brecha. En este cuento tempranero (1968), Carson plasma
algunos de sus rasgos esenciales, como la crueldad, el desamor y el desprecio
entre las clases sociales. Lo que luego le traería severas críticas es un
fragmento en el que un ladrón —con aspiraciones a político— se lleva una
"sierva" de Pocitos a un comité, y mantiene con ella relaciones
sexuales, utilizando como colchón las banderas de la patria. Si bien la
crítica le señaló algunos defectos o imperfecciones formales, más que
comprensibles en una obra primeriza, no por eso dejó de destacar sus logros.
Ante todo, su condición de escritor nato, como apuntó Gustavo Seija en las
páginas de El País. Dictaduras
rioplatenses Sin
embargo, como advertirá el lector, un libro de ese calibre, editado en aquel
período histórico del país, no podía considerarse menos que "políticamente
incorrecto". Carson
recuerda que, ya en plena dictadura, "en un diario muy leído" salió
un comentario breve que atacaba duramente a "El Hombre Olvidado". Un
"crítico" que firmaba con seudónimo, apuntaba que el volumen contenía
un cuento ("Por A pesar de
que las circunstancias no eran las propicias, en 1975 se reunió con un grupo de
amigos para editar una revista de arte, plástica y literatura que se iba a
llamar "Palabra". Era un proyecto importante, "en un momento en
que todo estaba congelado por el miedo", pero alguien del ambiente delató
que en ella había nombres de comunistas y nunca llegó a salir. El director
Ariel Méndez fue detenido y el propio Tarik Carson debió soportar un
allanamiento en su domicilio particular. Al año
siguiente emigró a Buenos Aires. Quería escapar de la situación política y
pensaba que en el país vecino podría tener posibilidades de ganar dinero,
obtener más tiempo para el ocio y poder así desarrollarse como escritor. Pero
tuvo tanta mala suerte que llegó justo cuando la dictadura argentina acababa de
instalarse. Los tres
primeros meses trabajó al frente de una fiambrería. Luego su hermano lo inició
en el oficio de la orfebrería, actividad que todavía mantiene. En Buenos Aires
volvió a padecer un nuevo allanamiento. Aunque había traído algunos libros del
Che y otros libros de política que podían involucrarlo, tuvo la presteza de
deshacerse de ellos a tiempo y la policía sólo encontró un montón de libros de
ajedrez y otros de budismo. Al
principio Carson tenía simpatías por la izquierda, pero jamás se afilió, ni
estuvo en la lista de ningún partido. Él cree que probablemente por eso se
salvó. Con el correr de los años, llegó a la conclusión de que todos los
partidos "están hechos del mismo barro", y que los mejores sistemas
políticos son aquellos, no importa la nomenclatura, donde no hay espacio para
la corrupción, y cada uno tiene posibilidades en función de sus talentos. El
reconocimiento de la crítica Una prueba
de que las cosas no fueron tan sencillas como esperaba es que hasta 1980 no
volvió a escribir. Comenzó luego a publicar en revistas y antologías
rioplatenses. En 1985 ganó un premio de Editoral Banda Oriental-Olivetti, y al
año siguiente la editorial Monte Sexto le publicó "El corazón
reversible", un volumen de cuentos que merece ser considerado un hito en
las letras rioplatenses. Se lo advierte aquí más maduro y con un mayor dominio
del lenguaje. En términos generales la brutalidad y la sátira han dado paso al
misterio y la alegoría. Trabaja excelentemente bien los aspectos psicológicos
en "La muerte de los reflejos insoportables" y los simbólicos en
"El corazón Reversible". Pero particularmente sobresalen dos cuentos
que toman al artista como tema. En "Un sueño viejo y oculto" el autor
nos muestra a un ser que ha desarrollado una extraordinaria sensibilidad
artística, y que por eso mismo tiene dificultades para hacerse comprender por
la gente corriente. La incomunicación incluso es a veces patente al nivel de
las frases, con alteraciones sintácticas del tipo: "La necesidad de".
"...a veces la forma de la expresión sale de lo común y la gente no".
"Percepciones Extrañas" es probablemente el mejor y más cautivante
relato escrito sobre el mundo del arte, y sin dudas uno de los mejores del
propio Carson. La singularidad del artista, su vida a menudo lastimera, la
incomprensión, el anhelo de trascender el mundo de los vivos; todo parece
concentrarse allí de manera maravillosa. Y lo mejor, es que más allá de todo lo
que se dice sobre las obras y los artistas, el autor ha sabido transmitir la
necesidad de preservar el misterio de la creación. Con esta colección de
relatos la crítica no tuvo más remedio que reconocer el trascendente aporte de
Carson, y a partir de aquí conquistó un sitial de privilegio en el que se
mantiene por derecho propio. Por ejemplo, Alejandro Paternain (en Aquí) se
refirió a "un narrador con voz propia, que parece no deberle nada a
nadie" y calificó los cuentos como "textos ácidos, desengañados y
valiosos". Claudio Barbeito, en la revista Cuásar, reconoció su estilo
personal, lo calificó como "uno de los mejores escritores fantásticos y de
terror de estos pagos", y señaló que estábamos frente a "una
colección de relatos de una calidad difícil de alcanzar en la literatura
latinoamericana de estos años, si exceptuamos a los pocos grandes que quedan
vivos". Con "El corazón reversible" Carson efectivamente se
consolida como narrador, al tiempo que comienza a cosechar críticas
entusiastas, no solo en el Río de Aunque su
fuerte son los cuentos, también escribió excelentes novelas. La primera de
ellas, Una pequeña soledad (1986) aborda el aislamiento y los deseos de
ganar prestigio social desde una perspectiva satírica. En 1989 ganó el Premio
Más Allá, que se otorgaba anualmente en Buenos Aires, a la mejor obra de
ciencia ficción, por su novela corta El Estado Superior de Desde el
primer relato publicado en libro (Ogedinrof, en El Hombre Olvidado),
la ciencia ficción de este autor riverense ha mantenido una constante. Más que
preocuparse de inventos o tecnologías futuras, busca ser una ácida crítica de
la condición humana. La palabra "progreso" es casi siempre una burla
en sus labios. Aunque la dictadura puede haber dejado su huella en el planteo
de sociedades opresivas o en la figura de un personaje como el torturador, el
autor se ocupa de señalar (en Ganadores) lo fundamental de su planteo.
No importa que antes haya habido un gobierno de "emergencia
nacional", y ahora estén "los hombres de empresa y sus
banderas de libertad". "...Todos nuestros problemas surgen por esta
condición humana". Ya hace
años que Tarik Carson no escribe, aunque no es de extrañar que dos por tres
aparezca un cuento suyo en alguna revista argentina, ya que todavía conserva
varios y muy buenos relatos inéditos. Continúa ganándose la vida con la
orfebrería, y los fines de semana se dedica a pintar. Según él, allí todavía es
posible encontrar la belleza. Los
Libros de Tarik Carson El
Hombre Olvidado, cuentos
(Ed. Géminis, Montevideo, 1973)
El
Corazón Reversible,
cuentos (Ed. Monte Sexto, Montevideo, 1986)
Una
Pequeña Soledad, novela
(Ed. Filofalsía, Buenos Aires, 1986)
Ganadores, novela (Ed. Proyección, Montevideo, 1991)
Océanos
de Néctar, novela(Ed.
Electrónica Axxón, Buenos Aires, 1992)
Además ha
publicado cerca de cuarenta cuentos en revistas, diarios y antologías en
Francia, España, EE.UU., México, Uruguay y Argentina.)…” “Y al
final una luz... Tarik
Carson y
Cuando me
enteré de que pintaba, pensé sería algo así como la representación visual de su
literatura, pero me equivoqué. Si uno considera la obra literaria de Carson
podría llegar a afirmar que se trata de un gran fresco expresionista, en
cambio, su pintura se inscribe dentro del surrealismo, con influencias sobre
todo de Miró y Tanguy. Huxley diría que Carson redescubre los colores
"surreales" de los sueños, y Breton seguramente afirmaría que él
efectivamente "vio". Tarik
Carson encara el acto de pintar como un hobby, en el sentido de que no lo hace
para ganar dinero sino para "distraerse". Esa distracción no quiere
decir que no le de importancia a lo que hace, sino más bien que a él le sirve
para relajarse. Observando sus cuadros, uno siente la felicidad del pintor
cuando los creó. Se abandona a la pintura como a un sueño. Los colores y las
formas surgen con libertad absoluta para expresar su voluntad más íntima. En
ocasiones, los personajes se ven pequeños en los oníricos escenarios. La
realidad, inabarcable, satiriza las pequeñas vidas de los hombres. Una estética
näif disuelve los terrores. Otras veces, en una paradójica naturaleza muerta
que rebosa de vida, una suprarealidad se hace presente y palpita en los colores
espectrales. Y como si bastase algo para mostrar el gran cambio que se ha
operado en Carson, en un gran acto de desprendimiento, abandona las formas,
crea otras nuevas, y abre colores siderales en la noche del espíritu…” Si querés comunicarte con él, su mail es tarikcarson@gmail.com
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