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El siguiente texto, que traza una biografía del famoso autor Cordwainer Smith, corresponde a la versión actualizada del capitulo IV del libro "El Señor de la Tarde. Conjeturas en torno de Cordwainer Smith" de Pablo Capanna. Las imagenes fueron obtenidas del sitio www.cordwainersmith.com .

 

UN HOMBRE COMPLEJO

La semilla del trigo es plantada en la tierra

oscura y húmeda;

 la semilla del hombre, en la oscura y húmeda

carne.

 La semilla del trigo lucha por alcanzar el

aire, el sol y el espacio;

 tallo, hojas, capullos y granos se abren al

brillo del cielo abierto.

La semilla del hombre crece en el océano privado

y salado del vientre,

la oscuridad marina que recuerdan los cuerpos de

su raza.

La cosecha del trigo es levantada por las manos

de los hombres.

La cosecha de los hombres es recogida por la

ternura de la eternidad.

 

 

-Cordwainer Smith,  Norstrilia

 


Los indicios que hemos rastreado hasta aquí nos permiten apreciar la complejidad de las influencias que gravitaron en la formación de Cordwainer Smith.

De este modo comienza a perfilarse una personalidad rica, plural y quizás no enteramente integrada, que evoluciona siguiendo distintos estadios. Su viuda lo definía como "el único genio verdadero que jamás conocí." Su hija mayor también lo considera un genio, pero señala que era "extremadamente complejo". Ee el mismo término que también empleaba su hermano Wentworth.

Uno de los rasgos que más sorprendían a quienes conocieron a Paul Linebarger era su costumbre de hablar de sí mismo en tercera persona, como si se tratara de otro.[1] En un escrito juvenil, ya se veía escindido en tres Paul distintos: uno observador, uno observado y uno activo.[2]

Tanto esta actitud como su pasión por los seudónimos hacen presumir ciertos conflictos vinculados con su identidad, que no resulta difícil de imaginar si atendemos a la diversidad de sus raíces culturales. En efecto, cuesta imaginar una personalidad con mayor riqueza de experiencias culturales. Linebarger estudió en China, Alemania y Estados Unidos, vivió buena parte de su vida en el Lejano Oriente, viajó por todo el mundo y pasó sus últimos años en Australia, donde poco antes de morir planeaba radicarse.

Su identificación cultural era bastante imprecisa. Según Burns, era precisamente esta circunstancia lo que le permitía comunicarse con personas de diferentes culturas y aceptar sin dificultad costumbres exóticas.

Cuando escribía como Cordwainer Smith, hablaba muy poco de sí mismo, aunque a veces proponía personajes como Rod MacBan, que bien pueden encerrar alguna pista autobiográfica. Una sola vez, Linebarger usó su propio nombre (Paul) para un personaje de "Alpha Ralpha Boulevard". Fue el único cuento que escribió en primera persona.

También parece aludir a sí mismo en un pasaje de "Bajo la Vieja Tierra", donde menciona al "trovador loco C'pablo" (the mad cat-minstrel c'paul[3]) cuyo renombre se debía a la creación de un nuevo metro poético, el pentapaul. Como ya sabemos, Linebarger era un poeta más que aficionado. De aquella expresión, rescataremos dos palabras: mad (loco), que quizás evoque alguna crisis psicológica, y minstrel (trovador), palabra usada en los Estados Unidos para designar a un "cantor cómico que se tizna la cara para imitar a los negros." Las implicaciones de esta fórmula se verán más claramente cuando tratemos de la creación del subpueblo.

También merece señalarse otra constante, relacionada con el tema de la identidad genérica.

Es común que Cordwainer Smith elija figuras femeninas (D'joan, Elaine, C'mell, T'ruth, D'alma, Liana) para los papeles importantes y aun para los protagónicos; incluso, que manifieste cierta tendencia a identificarse con ellas.

Las dos novelas que firmó como Felix C. Forrest (Ria y Carola) son autobiografías de mujeres inseguras de su identidad, incluso en lo que respecta a su sexualidad. Ambas son norteamericanas y han vivido fuera de su patria, Ria en Alemania (donde Linebarger había estudiado) y Carola (cuyo apellido es Lainger, algo parecido a Linebarger) en China, donde Paul había vivido sus años juveniles.

En la novela Norstrilia también encontramos una situación ambigua. Eleanor, la sirviente de Rod MacBan, se ve obligada a ocupar el lugar del joven norstriliano por razones de seguridad. Los cirujanos le dan el aspecto físico de Rod y paulatinamente su personalidad se va confundiendo con la de su patrón, hasta que se convierte en una suerte de Tiresias andrógino, sin identidad definida.

El tratamiento que recibe esta transformación en la novela es bastante neutro, aunque en otros cuentos la androginia es presentada como algo aberrante en sí mismo, un hecho monstruoso. Véase si no, la mención de andróginos humanoides[4] y la amenaza que enfrenta Suzdal. Aracosia, el mundo de Suzdal, ese en definitiva un mundo de travestidos, que "carecían de los elementos fundamentales de la personalidad humana; el equilibrio entre lo masculino y lo femenino, la familia, la función del amor, de la esperanza, de la reproducción."[5]

Este ambigüedad de los personajes cordwainerianos ya había sido observada por sus primeros lectores y críticos. Burns pensaba que con la creación de sus personajes femeninos, Linebarger ponía de manifiesto cierta ambivalencia de su inconsciente[6], algo similar a la polaridad junguiana de anima y animus. El componente femenino, con su ternura hacia todo lo viviente, hallaría su expresión en las obras de Forrest y Smith, compensando los aspectos más tradicionalmente masculinos que dominan las obras académicas de Linebarger.

Antes de que Alan C. Elms emprendiera la tarea de escribir una biografía de Cordwainer Smith y nos adelantara parte de su investigación en diversas publicaciones, sólo contábamos con los aportes de Arthur Burns y J.J.Pierce, con las escuetas cronologías que traen los manuales de referencia y los indicios que pueden rastrearse en los textos.

También teníamos un documento inquietante, el relato del psicoanalista Robert Lindner, que para algunos debía ser leído como el testimonio de un momento en la vida de Cordwainer Smith.

Contando con todas estas fuentes, trataremos de reconstruir las experiencias que configuraron la personalidad de nuestro autor.

 

El forastero

Paul Myron Anthony Linebarger nació el 11 de julio de l913 en Milwaukee. Su familia estaba radicada en el Lejano Oriente, pero su padre quiso que Paul naciera en territorio norteamericano; según una leyenda familiar, para que algún día pudiera aspirar a la presidencia de los Estados Unidos.

Su padre, Paul Myron Wentworth Linebarger, era un abogado de Chicago que había combatido en la guerra de Cuba. Como recompensa por sus servicios políticos, el presidente McKinley lo había designado, a los treinta años, como juez de distrito en las Filipinas.

Conmovido por la historia de un sirviente chino que en su tierra había sido mutilado y torturado por los opresores manchúes, se acercó al doctor Sun Yat-sen, el líder republicano chino y se convirtió a su causa. En 1907 renunció a la magistratura para trabajar como asesor legal de Sun Yat-sen y ponerse al servicio de su Liga Revolucionaria.

Hacía sólo seis años que, con la intervención conjunta de tropas británicas, francesas y norteamericanas había sido aplastado el movimiento del Yi Ho Tuan, más conocido como "levantamiento de los Boxers." Tras de él había estado una sociedad secreta china llamada Tríada, cuyo objetivo político principal no era la expulsión de los extranjeros sino la restauración de la dinastía Ming. La secta tenía connotaciones masónicas y vínculos con la masonería occidental, que apoyaba a Sun.

En 1911, un movimiento revolucionario provoca la caída de la dinastía Manchú, que reinaba desde el siglo XVII. Sun regresa de los Estados Unidos, donde estaba exiliado, y es proclamado presidente provisional.

Ese mismo año, un jovencito llamado Mao Zedong ingresa en la escuela secundaria de Changsha;  junto a su amigo el "niño prodigio" Liu Shao-chi,  hace su primer acto político al colgar un dazibao en apoyo de Sun.

En esas circunstancias, apoyar el movimiento democrático de Sun Yat-sen resultaba una política mucho más audaz e inteligente que seguir la tradicional actitud de los europeos, quienes preferían sostener un imperio decadente antes que negociar con una imprevisible república nacionalista. De cualquier modo, tampoco era la política oficial del gobierno norteamericano. Como señala acertadamente Alan C. Elms, el caso era tan extraño como el de un juez norteamericano de Panamá que se hubiese puesto de parte de los sandinistas.

Linebarger (padre) creía en el proyecto de Sun y estaba convencido de que una democracia al estilo norteamericano era lo más conveniente para la nueva China. Había contribuido con su propio dinero a financiar la revolución de 1911 y durante los años serviría fielmente a Sun como recaudador de fondos, propagandista, operador de inteligencia, asesor legal y biógrafo oficial y amigo personal. Su hijo lo recordaba así: "Con un presupuesto limitado, pues, muchas veces tuvo que recurrir a su  propio bolsillo, desarrolló campañas contra el imperialismo y el comunismo, en pro de la amistad sino-norteamericana."[7]

Sun Yat-sen, que era cristiano, fue el padrino de bautismo del futuro Cordwainer Smith. Éste nunca dejaría de proclamar su admiración por el "padre de la patria" china, y dedicaría su tesis doctoral a comentar la doctrina de Sun. En la sala de su casa en Washington, ocupaba un lugar privilegiado la ampliación de una tarjeta con saludos de Año Nuevo de Sun Yat-sen, escrita en grandes caracteres chinos.[8]

El padre de Cordwainer Smith escribió varios libros sobre la figura de Sun Yat-sen. Entre ellos está Nuestra causa común con China, contra el imperialismo y el comunismo (1927) -aquí, el "imperialismo" es Japón- y libros sobre política internacional, algunos en francés y en español. También parece haber escrito obras de ficción, con el seudónimo de Paul Myron. Una de ellas, The Ocean Men (1937) fue revisada y publicada por su hijo.[9]

El futuro Cordwainer Smith nació del matrimonio de "Paul Myron" con Lillian Bearden, una exitosa empresaria del mundo de la moda. El padre murió en 1939, pero la madre alcanzó a vivir más de cien años.

Cuando Estados Unidos entró en la primera guerra mundial, el juez Linebarger tuvo que reducir su apoyo a Sun, que resultaba sospechoso para la administración de Wilson. Se compró entonces una casona en Mississippi a la que llamó Point Paul Myron y se retiró por un tiempo.

Allí su hijo pasó los primeros años. Los recordaba como un tiempo bastante triste: era el único niño en una vieja casa sureña, rodeada de pantanos y con vista a la Bahía de Biloxi.

En 1919 los Linebarger se fueron a Shanghai. Pero pronto algunos problemas de salud hicieron que la madre y los niños regresaran a USA. En el camino, hicieron una escala de dos meses en Honolulu, donde el pequeño Paul sufrió un desgraciado accidente.

A los seis años, cuando hacía sus primeras letras en la Punaho Academy, un compañero de juegos le arrojó un alambre, que lo privó de un ojo y le produjo una infección en el otro. Hubo que viajar de urgencia a San Francisco para operarlo y salvar su  vista. Esta circunstancia lo obligó desde entonces a usar un ojo de vidrio.

Entre 1920 y 1922, volvieron a vivir en Shanghai. Paul llegó a ser el favorito de Sun y aprendió francés con la esposa del líder chino. Él y su padre solían sacarse fotos con atuendos orientales, pero el suyo no era un hogar corriente:

 

"Crecí en una casa donde los soldados de fortuna eran asiduos visitantes, donde se recibían y se despachaban mensajes secretos, donde ciertos hombres dejaban en el pórtico negras bolsas con dinero, para gran consternación de mi madre."[10]

 

Entre los siete y los nueve años Paul estudia en una escuela anglicana de Shanghai, la British Cathedral School. Curiosamente, se trata de la misma escuela donde años más tarde estudiaría otro grande de la ciencia ficción, el inglés James G. Ballard. Es la escuela que intenta recrear Steven Spielberg en la escena inicial del film El imperio del Sol (1987), basada en la novela de Ballard.

Al debilitarse el poder de Sun, la familia volvió a desplazarse, primero a Montecarlo y luego a Baden-Baden, Alemania. Allí vivieron entre 1922 y 1924, en el Hotel Frankfurter Hof, que serviría de escenario de su novela Ria. Paul pasó por una escuela francesa y otra alemana. Tras otro paso por Shanghai, vivió dos años en Washington y en Long Beach.

Estas continuas mudanzas y el hecho de hablar varios idiomas desde temprana edad dan idea de su formación cosmopolita y permiten imaginar las dificultades que tendría para identificarse con una u otra cultura.

En la ficción de Cordwainer Smith hay un personaje (Rod MacBan) que quizá también nos aporte algún indicio sobre los conflictos juveniles del autor.

El niño Rod MacBan es un "anormal", un "fenómeno" (a freak). En Norstrilia, una sociedad donde todos son telépatas, él es incapaz de comunicación mental, lo cual lo convierte en minusválido: pensemos en la ceguera parcial de Paul.

 Tres veces es presentado ante el tribunal que decidirá si es digno de seguir viviendo  y ser aceptado en el mundo de adultos, y las tres veces es rechazado. Sin embargo, en cada nueva oportunidad se le permite volver a comenzar, regresando a la infancia: "habían elegido para él la menor de las crueldades, enviándolo no a la muerte, sino a una nueva niñez y una nueva crianza."[11]

Sólo cuando es examinado por cuarta vez, Rod logra pasar la prueba porque demuestra poseer una facultad anómala pero tremendamente efectiva. Con lo cual, si bien no deja de ser un "extraño", se vuelve aceptable para la sociedad.

Como algunos chicos de hoy, Rod MacBan no tiene más amigos que un viejo ordenador. Sus mayores deseos son infantiles: quiere poseer el legendario sello triangular de Ciudad del Cabo, del cual existe un solo ejemplar. Hay que recordar que Linebarger, después de vivir en tantos países distintos, se había hecho filatelista.

El ordenador descubre que la única manera de proporcionarle el sello postal es comprando todo el planeta Tierra, mediante una serie de arriesgadas operaciones bursátiles. Es así como se vuelve fabulosamente rico, sin habérselo propuesto.

Rod MacBan llega a la Tierra, protegido contra un millón de ladrones que codician su fortuna. Por esa causa debe andar disfrazado de  subpersona y hacerse pasar por un hombre-gato que viaja en compañía de C'mell.

Esta circunstancia le hace descubrir la otra cara de la utopía igualitaria de la Instrumentalidad, que ahora puede ver desde el lado de los excluidos. Cuando por error se introduce en un pasaje reservado a los seres humanos, unos matones intentan matarlo, tratándolo de "sucio animal." Un subjefe de la Instrumentalidad lo trata con desprecio y, creyéndolo mudo, lo llama "gato estúpido."

Pero la experiencia decisiva se ha producido poco antes. En el Almacén de los Deseos del Corazón, una fantástica botica de la nostalgia donde al fin le es permitido ver su deseado sello, Rod MacBan tiene una extraña alucinación. Desfilan ante él todos los tipos humanos que pueblan la Galaxia, desde los más nobles hasta los deformes y monstruosos. La primera reacción de Rod es de asco: "¡Esos no eran hombres, eran enemigos!"  Pero inmediatamente surgen escenas de su propia niñez y adolescencia, cuando toda la comunidad, incluyendo a sus padres, lo señalaba como un "monstruo."

Rod sale del Almacén con una visión más espiritual de las cosas. Ahora sabe que ni él es el único "monstruo" ni existen "monstruos" para quien es capaz de compasión.

Entre los tesoros que guarda el Almacén, también hay dos poemas encerrados en un marco. Son obras atribuidas a "Anthony Bearden, antiguo poeta americano, (1913-1949)" -es decir, al propio Linebarger joven- que expresan sentimientos de angustia e inseguridad. Uno de ellos dice:

 

Los astros de la experiencia me han extraviado

A lo largo del camino, perdí mi designio.

¿ Adónde iba yo ? ¿ Cómo saberlo ?

Los astros de la experiencia me han extraviado...[12]

 

***

 

En esta época Linebarger descubrió la ciencia ficción. Paul leía Amazing Stories desde el primer número y en su madurez  llegó a reunir una enorme colección de revistas y novelas del género.

Durante su adolescencia, en Alemania, había leído todos los clásicos. No sólo Verne, Wells y Conan Doyle, sino también Montañas, mares y gigantes (Berge, Meere und Giganten, 1924) de Alfred Döblin, que figuraba entre sus lecturas favoritas.[13] Borges describía la novela como "una epopeya del porvenir, a la manera de H. G. Wells y Olaf Stapledon, que narra las empresas de un hombre del año 2700; transcurre en Groenlandia, y sus héroes son todas las naciones del mundo."[14]

En 1928, a los quince años, Paul escribió y publicó (con el seudónimo Karloman Jungahr) su primer cuento de ciencia ficción. En él parecían escenificarse los conflictos de su formación, que fluctuaba entre las culturas de Oriente y Occidente. Era la historia de una guerra de naves aéreas teledirigidas, al estilo de H. G. Wells, que se plantea como una ordalía deportiva en el año 2027[15]  para arbitrar un conflicto entre Tíbet y Estados Unidos. El triunfador era el joven héroe norteamericano, Jack Bearden.

Olaf Stapledon, uno de sus autores preferidos, había previsto para el siglo XXI un enfrentamiento entre China y Estados Unidos. Pero aquí los nombres de las naves evocaban los lazos que unían al joven Paul con ambas culturas: nombres tomados de La Tempestad de Shakespeare (Próspero, Ariel, Calibán) del lado americano, y antiguas dinastías chinas (Han, Tsin, Sung) en el bando asiático.

El graduado

Los años que van de 1916 a 1928 fueron anárquicos para China . El gobierno central era incapaz de controlar a los "señores de la guerra" y comenzaba a ceder ante las demandas japonesas.

En 1920, Mao había fundado el Partido Comunista (PC).

Tres años más tarde, llegaba a China el agente soviético Mijail Borodin, quien reorganizó el partido nacionalista Guomindang (KMT) y fundó la academia militar de Whampoa, pactando una alianza táctica entre el PC y el KMT para unificar el país.

En 1925 muere Sun Yat-sen, venerado tanto por los nacionalistas como por los comunistas. Lo sucede un militar, Chiang Kai-shek, que parece más preocupado por deshacerse de Mao que por enfrentar a los japoneses, quienes se anexan Manchuria en 1932.

Muerto Sun el padre de Linebarger fue convocado como asesor legal de Chiang Kai-shek, y aceptó el cargo sólo después que le aseguraron que los soviéticos y los comunistas chinos retirarían la recompensa que habían puesto por su cabeza.

En 1928, con apenas quince años, Paul ingresó a la Universidad de Washington. Luego continuó estudiando en la Universidad de Nankín.

A los diecisiete, mientras "se quemaba los sesos" estudiando chino en Pekín tuvo un episodio pasional. Se enamoró de una exiliada rusa llamada Irene, que casi lo doblaba en edad. Cuando su padre quiso cortar la relación, los dos tomaron pastillas para suicidarse, fueron salvados y volvieron a intentarlo una vez más, afortunadamente sin éxito.

En esos años, Paul comenzó a desempeñarse como secretario privado de su padre: una de su primeras misiones fue negociar un fuerte préstamo norteamericano para el gobierno nacionalista chino.

Muchos años más tarde, escandalizaría a los intelectuales al exhibir en un seminario australiano su carnet del Guomindang: era algo que parecía casi como tener patente de reaccionario. Sin embargo, Linebarger se cuidaba de aclarar que el documento le había sido otorgado "antes que el de Chiang Kai-shek."[16] En efecto, el Guomindang, (Partido Nacional Popular), había sido fundado por Sun Yat-sen y había tomado ese nombre en 1912, un año antes de que naciera Linebarger.

Por el contrario, sabemos que Paul sentía en esos años cierta simpatía por el marxismo. Para corregirlo de modo "homeopático", al cumplir los dieciocho su padre le obsequió con un viaje a la Unión Soviética. Paul llegó a Rusia en 1931, en plena época de los "procesos de Moscú", cuando batallones de imputados confesaban los más inverosímiles crímenes y marchaban mansamente al paredón de fusilamiento. El stalinismo y el "culto de la personalidad" comenzaban a consolidarse, con todas sus aberraciones. La experiencia fue suficiente para desengañar a Paul, quien sin embargo seguiría respetando durante toda su vida la capacidad que el comunismo tenía para despertar vocaciones personales y la fe en un sentido histórico que sabía inculcar en sus militantes.

China pasaba por uno de los períodos más crueles y confusos de su historia contemporánea. El territorio estaba dividido entre cuatro fuerzas: el gobierno nacionalista de Chiang, los "señores de la guerra", las milicias campesinas de Mao y los invasores japoneses.

En China proliferaban los agentes extranjeros que trataban de entrometerse en la política local. Después de Borodin y Maring, enviados por la Komintern, en 1940 aparecieron en Nankín los agentes del Tercer Reich. Linebarger cuenta cómo reaccionaron los militares chinos cuando un propagandista nazi quiso impresionarlos con una serie de truculentas películas que mostraban la capacidad destructiva alemana. Lejos de inmutarse, los chinos comentaron: "¡Buena película... esa era la clase de cosas que nosotros solíamos hacer en la dinastía Ch'in!"

Luego de la matanza de Changsha, que marcó la  ruptura de su alianza con los comunistas, el Guomindang comenzó a hostigar a Mao, quien rompió el cerco  y emprendió la Larga Marcha seguido por 10.000 hombres. En 1935 terminó por establecer su cuartel general en  Yenan, mientras Chiang seguía desprestigiándose y cediendo ante los japoneses.

En 1939 muere el juez Linebarger. Paul había seguido acompañándolo hasta el año anterior en sus tareas de asesor del gobierno de Nankín aunque es probable que sus funciones se limitaran a actuar como corresponsal en Washington, pues en ningún momento interrumpió sus estudios.

En esa época conoció un singular compañero de estudios en la George Washington University: era Lafayette Ronald Hubbard, el escritor de ciencia ficción que muchos años más tarde llegaría a fundar la Iglesia de la Cienciología, esa religión que Time caracterizó como "el culto de la codicia."

Como editor del suplemento literario del diario estudiantil, Paul había publicado algunos cuentos de ciencia ficción de Hubbard, quien ya por entonces andaba difundiendo su "Dianética." La Dianética era una mezcla de psicoanálisis y conductismo (Hubbard había tomado el nombre de la "dianoética" de Platón), que luego se incorporaría a la doctrina de la Cienciología, como iniciación a la doctrina esotérica.

Paul se dio cuenta bien pronto de que la Dianética era "un culto cerrado" y aunque reconocía cortésmente los méritos de Hubbard como escritor, escribió que "no era una persona a quien uno pudiera dirigirse en busca de relajación y tranquilidad espiritual." Linebarger tuvo algunas sesiones con un "auditor" dianético, y hasta escribió su propio manual, bajo el título de Dianética Ética (o Patemática) que nunca publicó.

También sabemos que durante toda esa década escribió muchos relatos inéditos, ambientados en la China clásica y contemporánea, donde imitaba los temas y las técnicas narrativas chinas que luego retomaría en su madurez.

En 1933 se gradúa en la George Washington University. Pasa seis meses en Oxford estudiando literatura inglesa medieval, y en 1935 obtiene una maestría de la Universidad de Johns Hopkins, la casa de estudios a la cual continuará ligado toda su vida.

A los veintitrés años se doctora en Ciencia Política en Johns Hopkins, con una tesis sobre "Las doctrinas políticas de Sun Yat-sen" donde comenta el San Min Chu, "los tres principios del pueblo" de Sun y trabaja como ayudante de cátedra en Harvard.

En ese año se casa con Margaret Snow, una mujer de grandes inclinaciones artísticas que habría de darle sus dos hijas, Johanna Lesley y Marcia Christine. Hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial, prosigue su carrera académica. En 1939 es profesor asociado de Ciencia Política en Duke y hace estudios postdoctorales en Michigan.

El graduado

En 1942, meses después de Pearl Harbor, Linebarger se enrola en el Ejército como experto en asuntos orientales, con el grado de teniente.

Según Burns, estuvo siempre orgulloso de su condición de militar, aunque afirmaba que sólo había sido "un visitante de seis guerras": una expresión que nos hace pensar más en el distanciamiento del cronista que en la pasión del guerrero.

Al entrar en guerra, los Estados Unidos no contaban con un servicio de inteligencia unificado; muy lejos estaban aún el espionaje electrónico y toda la sofisticación que haría famosa a la CIA y demás agencias.

Linebarger ingresó en el SSG (Special Study Group), el cual define como "una oficina ultratranquila", que dependía del Ejército. Poco antes, la Presidencia había creado su propio servicio de informaciones, y pronto Linebarger hizo notar a sus superiores la inconveniencia de tener a varias agencias compitiendo entre sí por obtener los mismos datos. En un pasaje de su manual cuenta la cantidad de llamadas telefónicas que tuvo que hacer una mañana a distintas oficinas del gobierno para obtener una sola información, lo cual da una imagen bastante caótica de la administración.[17] También cuenta que  en una oportunidad sustrajo un plano ultraconfidencial de un cajón de escritorio, tras abrirlo sin dificultad con una lima de uñas.

Por fin, Roosevelt se decidió a unificar los dos servicios principales creando en 1942 la US Office of War Information, una agencia dirigida por el escritor y catedrático Elmer Davis; su principal tarea era la propaganda bélica.

 Linebarger se incorporó pues a la OWI, que no debe ser confundida con la famosa OSS, encargada del espionaje y del sabotaje. Allí trabajaba nada menos que Herbert Marcuse, el futuro filósofo contestatario de los Sesenta.

La OWI terminó de organizarse por iniciativa de Linebarger. La agencia tampoco se parecía a la futura CIA, que sería creada recién en 1947. Los historiadores han sido muy benévolos con ella y con su "estrategia de la verdad." Según un experto, "[Davis] creía firmemente que la democracia, al ser un régimen respetuoso con los ciudadanos, no necesitaba mentir para promover su causa. Era preciso decir la verdad, ya fuese o no agradable en cada momento, y tratar a los ciudadanos como adultos. En consecuencia, los propagandistas norteamericanos estimaron que la táctica no siempre permitía respetar esta regla. Pero, en su conjunto, sintieron escrúpulos ante la acción de mentir."[18]

Los hombres de la OWI resultaron bastante ingenuos. El profesor Owen Latimore, uno de sus hombres, organizó en 1944 el viaje a la URSS del vicepresidente Henry A.Wallace. Ambos visitaron el campo de prisioneros políticos de Magadane, y fueron lastimosamente engañados por los rusos, quienes habían montado una verdadera "aldea Potemkin", creando una puesta en escena idílica que ocultaba las condiciones infrahumanas en que vivían los reclusos.[19]

La ingenuidad se iría esfumando al final de la guerra, y el manual de guerra psicológica de Daugherthy y Janowitz (Psichological Warfare, 1958), que reemplazó al de Linebarger en las preferencias militares, ya planteaba la posibilidad de que la guerra psicológica continuara en tiempos de paz, en estrecha relación con la diplomacia y la propaganda.

A comienzos de los Cuarenta, Linebarger integraba el equipo de una oficina de prensa (el FIC o Foreign Information Service), que contaba con un equipo poco convencional. Para comenzar, lo dirigía un dramaturgo (Robert Sherwood), quien tenía a su cargo

 

"un grupo de extrañas personalidades: refugiados, socialistas, publicistas, psicólogos, psicoanalistas, propagandistas profesionales, artistas de teatro, profesores alemanes, un agregado comercial, jóvenes recién salidos de la universidad, directores de empresas petroleras, novelistas, humoristas, ganadores del Pulitzer y hasta un escritor profesional pro-japonés."[20]

 

Las primeras tareas de Linebarger consistían en analizar la propaganda radiofónica japonesa y confeccionar material propagandístico para los aliados. Las condiciones de trabajo eran bastante precarias, pues en esos años todavía no había equipo para grabar las emisiones de radio y era preciso levantarse muy temprano para resumir los boletines enemigos de la noche.[21]

En 1942, Linebarger fue el primero en proponer la confección de "pases de rendición", destinados a vencer las resistencias morales del posible desertor enemigo. Recordaba haber insistido en que los pases "se parecieran a un documento oficial, impreso como un billete de banco y con estilo formal. Desdichadamente, fue impreso en verde, en vez de hacerlo con el antiguo color naranja dorado de los dólares y fue enviado a las zonas selváticas del Pacífico Sur y sudoccidental donde todo, por cierto, era de color verde."[22]

Su libro Guerra psicológica está profusamente ilustrado con este tipo de volantes: una técnica que años más tarde, Linebarger perfeccionaría cuando le tocara participar en la guerra de Corea.

Cuenta que en una oportunidad mandó difundir una información falsa, con fines de propaganda: sugería a los japoneses amantes del arte que pusieran a buen recaudo sus pinturas y esculturas para que no resultaran dañadas en los inminentes bombardeos aliados. Cuatro días después descubrió que su acción había tenido un efecto inesperado, pues una radio nazi de Luxemburgo usaba esa noticia para acusar a los yankees de enemigos de la cultura. "El autor -recuerda- gozó viendo su texto recorrer el mundo, pero para sus adentros se preguntó si había logrado algo más que el propio placer. El daño real que logró fue facilitar a los nazis otro dato para tergiversar."[23]

En realidad, Linebarger deseaba volver al Extremo Oriente y se las ingenió para ser transferido. Cuando se hizo necesario seleccionar una persona para cumplir una importante misión de inteligencia en China, Linebarger puso una serie de exigencias tan complejas que sólo él, entre todos los postulantes, logró reunirlas.

De esta manera, en 1943 se lo transfirió al Cuartel General del Teatro de Operaciones de China, India y Borneo. Su sede estaba en Chongquing, donde el gobierno nacionalista chino (en ese momento, paradójicamente apoyado por los rusos) había fijado su capital en 1937, luego de que Beijing cayera en poder de los japoneses.

Linebarger permaneció en Chongquing hasta 1944 e hizo de todo, desde entrevistar a refugiados para obtener noticias sobre la situación real del Japón[24], hasta redactar planes para el Estado Mayor Conjunto.[25] En ese año, participó en una operación que luego llamaría "la maniobra de Yenan."

Desde 1937, Mao Zedong tenía su cuartel general en Yenan, y había negociado un enésimo acuerdo con Chiang Kai-shek para armar un frente común contra los japoneses.

Algunos sectores del gobierno norteamericano creían que los japoneses terminarían por derrotar al Generalísimo y consideraban conveniente para sus intereses volcar todo su apoyo a Mao, como reaseguro de la presencia norteamericana en China.

Linebarger, que aún sentía lealtad por Chiang, se quejaba del doble discurso de su gobierno:

"El presidente Roosevelt [...] prometió Manchuria a los chinos, Corea a los coreanos, y todo el imperio colonial francés a Francia, [de la misma manera que] los británicos prometieron Palestina tanto a los árabes como a los judíos en la Primera Guerra Mundial y, como consecuencia, se embarcaron en un jaleo político que, treinta años más tarde, continuaba siendo un jaleo."[26]

 

Ocurría así que mientras unos generales les hacían promesas a los maoístas, otros  seguían brindando apoyo al Generalísimo, de modo que los "chinos nunca supieron decir si los norteamericanos eran tontos o embusteros."[27]

Linebarger consideraba desleales estas actitudes pragmáticas:

 

"Es de escasa utilidad tratar de cooperar con las guerrillas comunistas ... usando el argumento '¡Todos nos opusimos juntos al Eje! ¡Las ideologías no interesan cuando los hombres valientes luchan hombro con hombro!', si al mismo tiempo los guerrilleros saben que efectuamos una fuerte campaña interna contra el comunismo. Decirle a un comunista que las ideologías no importan es como decirle a un jesuita: 'Pasemos por alto las supersticiones, padre. Olvidemos  la religión y vayamos a lo importante'."[28]

 

De todos modos, las relaciones de Linebarger en Yenan parecen haber sido cordiales. En el prólogo del libro recuerda "haber conversado con Mr. Mao Tse-tung sobre asuntos de guerra psicológica."[29] Al parecer, asesoró a ambos bandos, con la única finalidad de derrotar a los japoneses. Linebarger pasó varias semanas en el campamento revolucionario y dialogó con Mao, Chou En-lai y otros líderes. También conoció a Michael Lindsay, un marxista británico que venía colaborando con los comunistas chinos desde tiempo atrás. Años después, Lindsay, quien se convirtió en uno de sus mejores amigos, lo invitaría a conocer Australia[30].

En un pasaje del libro elogia la eficaz ayuda de los comunistas chinos que traducían a un lenguaje comprensible para las tropas enemigas los volantes de propaganda redactados en japonés clásico por un historiador al servicio de los norteamericanos, "escribiendo largas y detalladas críticas" de sus textos.[31]

Linebarger habla con admiración del talento que demostraron los guerrilleros maoístas para adoctrinar a los prisioneros japoneses, destacando el trato inmejorable que se les daba a éstos en Yenan. Llega a mencionar el caso de un prisionero que fue elegido concejal en el gobierno de la ciudad.[32]

La obra abunda en elogios para la cultura y el carácter chinos. Entre los grandes estrategas de la historia, pone a Sun Tzu junto a Clausewitz, y llena el libro de ejemplos tomados de clásicos chinos como la crónica de los Han y el Romance de los Tres Reinos o la historia de Genghis Khan.

Elogia a Chiang Kai-shek por no haberse dejado adoctrinar en Moscú y volver contra los comunistas las técnicas de "terror y propaganda" que le enseñaron los rusos.

También rescata un episodio ignorado: el "bombardeo" de Nagasaki con volantes de propaganda que los chinos efectuaron para mostrarles su buena voluntad a los nipones[33]. Y no deja de señalar la superioridad moral de esta acción, comparándola con otro bombardeo, el ataque nuclear norteamericano de 1945. Tengamos presente que esto se escribía apenas un año después de Hiroshima.

El libro Guerra Psicológica, que resume sus experiencias militares, no es solamente un manual técnico. Aunque por momentos tenga la ingenuidad de un manual de propaganda, hacia el final se torna filosófico y especula sobre la posibilidad de abolir la guerra cruenta reemplazándola por un conflicto de inteligencia y persuasión. Linebarger asegura que su conocimiento de otros pueblos le ha permitido escribir un libro que "no fuese exclusivamente de propaganda norteamericana."

El tono es a menudo irónico: interrumpe un tedioso informe para reparar en el cómico nombre de un embajador siamés[34]; usa nombres de fantasía[35] y enumeraciones caóticas.[36] En un pasaje donde está discutiendo seriamente la importancia de la ideología en el mundo comunista, observa que la noticia "'Un hombre muerde a un perro' no constituiría la primera página en Rusia, a menos que el perro fuese stalinista y el hombre reaccionario."[37]

Linebarger tampoco deja de juzgar la propaganda norteamericana y no escatima críticas al Comité Creel, encargado de difundir la imagen de los Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial. Afirma que condujo la campaña norteamericana "como si se tratara de vender algo"[38] y que el clásico libro de George Creel "encierra en su título" (How We Advertised America)  su falta principal. Señala que gracias a él "Norteamérica salió de la guerra frustrada internamente y desacreditada en el extranjero ... por lo menos en lo que concernía a la odiada propaganda de 'salvar al mundo por medio la democracia'. Un esfuerzo de propaganda nacional modesto, más moderado, hubiese ayudado a prevenir las actitudes ... que hicieron posible la Segunda Guerra Mundial."[39]

 

Al concluir la guerra, nuestro autor ostentaba dos condecoraciones. Había alcanzado el grado de mayor y se disponía a retomar sus cátedras universitarias. Pero ya comenzaba a enviarle a su esposa Margaret los primeros capítulos de una novela (Ria) que había comenzado a escribir en remotos campamentos militares.

Ria (1947) y Carola (1948), las dos novelas que Linebarger publicó bajo su seudónimo "chino" de Felix C. Forrest, recapitulan muchos aspectos de su experiencia. Sabemos que Ria fue escrita durante la guerra, desde las mismas bases de operaciones, y que Carola apareció el mismo año en que se publicaban el primer cuento de Cordwainer Smith y el libro sobre guerra psicológica. Entre ambas novelas debe situarse la época del tratamiento psicoanalítico, que analizaremos aparte, que duró muchos meses, si no años.

[...]

En 1948, un ataque de ictericia puso en peligro su único ojo, y sus superiores optaron por transferirlo al Pentágono. Allí, en las horas de ocio forzado que disfrutaba en las oficinas cuando la guerra estaba llegando a su fin, escribió el cuento "Los Observadores viven en vano", que firmó por primera vez con el seudónimo Cordwainer Smith.

En 1949 (el año que luego calificaría como "infernal") se divorcia y su analista lo pone bajo una discreta vigilancia porque teme que vuelva a intentar un suicidio. Poco después vuelve a casarse con Genevieve Collins, una lingüista "aún más políglota que él", a quien había conocido como alumna de uno de sus seminarios. Genevieve también era agente de inteligencia: pero no sólo compartiría su trabajo sino participaría en la creación de su universo de ficción. Le sobrevivió para hacerse cargo del ordenamiento y edición definitiva de su obra, completando todos los textos inéditos o inconclusos que aparecieron desde entonces, con variada suerte.

Vamos a la Segunda Parte


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(c) Pablo Capanna, 2001.

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[1]Burns (1973)

[2] Elms (1984)

[3]"Under Old Earth"

[4] Norstrilia

[5]"The Crime and the Glory of Commander Suzdal"

[6] Burns (1973)

[7] Paul Linebarger, Guerra psicológica, Buenos Aires, Círculo Militar, 1951, Prólogo.

[8] Burns (1973)

[9] Cfr. Who was Who in America, sv. Paul Myron Wentworth Linebarger - "Paul Myron." Chicago, The A.N. Margum Co., 1942, vol. I (1897-1942)

[10] Cfr. Background, en Exploring... pág.33

[11] "Norstrilia

[12] "Norstrilia

[13] Alfred Döblin (1878-1957) influyó sobre Smith por sus obras expresionistas de ambientación china, como Die drei Sprunge des Wang-lun (1915), Wadzeks Kampf mit der Dampfmaschine (1918) y Berge, Meere und Giganten (1924, reeditado como Giganten en 1931).

[14] Jorge Luis Borges, en la revista  El Hogar del 15 de octubre de 1937. Reeditado en Textos cautivos, a cargo de E.Sacerio-Garí y Emir Rodríguez Monegal. Buenos Aires, Tusquets, 1986.

[15] En su cronología, Pierce (1975) lo sitúa en el año 3000.

[16]Burns  (1973)

[17]"Guerra psicológica", pág.168.

[18] Según Richard Polenberg y Joanna H.Louis, citados por Guy Durandin en L'information, la désinformation et la réalité, P.U.F., París, 1995 , pag.53 (hay trad.esp.)

[19] Cfr. Durandin, op. cit., pág. 90

[20]"Guerra psicológica", cap.VI

[21]"Guerra psicológica", cap.X

[22]"Guerra psicológica", cap. XIII.

[23]"Guerra psicológica", cap.IV.

[24]"Guerra psicológica", cap. VIII

[25] "Guerra psicológica", cap.XI.

[26]"Guerra psicológica",  cap.IV.

[27]"Guerra psicológica",  cap.IV.

[28]"Guerra psicológica",  cap.XI.

[29]"Guerra psicológica", Agradecimientos

[30] Elms (2000)

[31]"Guerra psicológica", cap.IV.

[32]"Guerra psicológica", cap. VI.

[33]"Guerra psicológica", cap. IV.

[34]"Guerra psicológica", cap. X

[35]"Guerra psicológica", cap.VIII

[36]"Guerra psicológica", cap.VIII y III

[37]"Guerra psicológica", cap.VIII

[38]"Guerra psicológica", cap.II

[39]"Guerra psicológica", cap.V

 

 

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