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El siguiente texto, que traza una biografía del famoso autor Cordwainer Smith, corresponde a la versión actualizada del capitulo IV del libro "El Señor de la Tarde. Conjeturas en torno de Cordwainer Smith" de Pablo Capanna.

UN HOMBRE COMPLEJO

(Tercera Parte)

Vamos a la Primera Parte

Vamos a la Segunda Parte

 

La crisis del Sueño Americano

En 1949, apenas casado con Genevieve, Paul tuvo que marcharse a Malasia, donde había sido convocado como asesor por los británicos que combatían a los guerrilleros comunistas. En ese mismo año, Chiang Kai-shek, derrotado por Mao, se refugiaba con sus tropas leales en la isla de Taiwan, bajo la protección de los Estados Unidos.

La campaña de Malasia sería recordada luego como el primer caso histórico en el cual las guerrillas fueron derrotadas sin consecuencias políticas. De hecho, los guerrilleros eran a menudo soldados chinos, que recibían órdenes desde China, y los nativos malayos nunca dejaron de sentirlos como invasores extranjeros.

Entre 1950 y 1952, cuando estalló la guerra de Corea, Linebarger volvió a trasladarse a un nuevo teatro de operaciones, como asesor técnico del Octavo Ejército de MacArthur. Allí  volvió a poner en juego su profundo conocimiento de las mentalidades asiáticas, en otra guerra alentada y sostenida desde China.

En Corea, miles de soldados chinos, imbuidos del concepto tradicional del honor, preferían morir antes que admitir que estaban dispuestos a rendirse. Linebarger ideó entonces un nuevo volante de rendición, similar a los que había redactado durante la Guerra Mundial. Constaba de unas palabras chinas ("amor", "deber", "humanidad" y "virtud") que, pronunciadas en ese orden, sonaban como "I surrender" (me rindo).

Esta estratagema le permitió salvar muchas vidas, ya que le ofrecía al enemigo la posibilidad de una rendición que no lo hiciera sentirse herido en su honor. Linebarger le atribuía tanta importancia que llegaría a considerarla "el acto singular más valioso que había realizado en toda la vida."[66]

Concluida la guerra de Corea, se retiró del servicio activo.  Como reservista, continuó ligado a los servicios de inteligencia del Operations Research Office, y siguió ascendiendo hasta alcanzar el grado de teniente coronel.

No cabe duda de que, de haber continuado en servicio después de Corea, hubiese hecho una gran carrera militar. En cambio, prefirió volver a sus cátedras universitarias y en 1959 llegó a ser decano de la Escuela de Estudios Avanzados de Johns Hopkins.

No sabemos cuáles fueron los motivos que le hicieron interrumpir su carrera militar. Había superado una profunda crisis psicológica, iniciaba una nueva vida conyugal y comenzaba a hacerse conocer como escritor de ciencia ficción.

Quizás debamos buscar alguna explicación en un pasaje de "Bajo la Vieja Tierra", el último texto que llegó a publicar en vida, el mismo donde preanunciaba su propia muerte.

El Señor Sto Odin viaja en un palanquín llevado por dos robots que van vestidos como legionarios romanos, "simplemente porque era un capricho del Señor Sto Odin, trasponer el límite de la historia en busca de compañía." En los robots habían sido impresas dos personalidades humanas "importantes, útiles y muertas hacía mucho tiempo."

"El primer legionario, Flavio, había sido jefe de la Catorce-B de la Instrumentalidad, una división de espionaje tan secreta que aun entre los Señores, había pocos que conocieran su ubicación o función. Era (o había sido) el director de investigación histórica de toda la raza humana." Convertido en máquina, Flavio sólo podía ser activado cuando su amo pronunciaba una simple frase en latín, cuyo "significado ninguna otra persona viviente comprendía: Summa nulla est."

El otro legionario, Livio, "había sido un psiquiatra que se convirtió en general. Había ganado muchas batallas hasta que decidió morir, un poco prematuramente, pues advertía que la batalla en sí era una lucha por derrotarse a sí mismo[67]."

En esta descripción reconocemos algunos componentes de la personalidad de Linebarger  (el historiador, el psiquiatra y el militar) disociados por una personalidad esquizoide. Pero hay otros detalles. Uno es la frase Summa Nulla Est, que en una primera lectura pareciera un lema alusivo a la caducidad de la gloria. Sin embargo, uno de los títulos propuestos por el autor era "The Sum is Null", que alude a la "suma cero" de los juegos estratégicos. El sentido de la máxima sería pues "en suma, el orden ha sido preservado."

También hay que destacar que Livio "eligió" morir "antes de tiempo", abandonó las armas porque comprendió que estaba luchando consigo mismo, contra su verdadero yo y sus principios.

Para entender el significado de esta crisis hay que remontarse a la experiencia vivida por la generación de Linebarger.

***

 

Una de las consecuencias que tuvo la guerra de Vietnam fue la de sacar a luz la existencia de una cierta intranquilidad de conciencia entre los militares norteamericanos, compartida por toda la generación de oficiales a la cual pertenecía Linebarger.

En todos los casos, se trataba de hombres que habían pasado por Corea y que a fines de la década del Sesenta miraban con preocupación la "escalada" en el Sudeste asiático. También es posible comprobar que la mayoría de ellos unían esta preocupación por la política exterior de Estados Unidos con cierta sensibilidad por el problema racial, en cuanto al orden interno.

Entre los participantes de la Congressional Conference On War and National Responsibility de 1970[68] se cuentan varios militares de edad y gradación análogas a los de Linebarger, todos los cuales comparten la preocupación por aquellos problemas mencionados: el representante demócrata Conyers, veterano de Corea y estudioso del problema racial; el teniente coronel retirado Corson, autor de sendos libros sobre Vietnam y la situación de los negros; el coronel Kowalski, ex miembro del Subversive Activities Control Board, también retirado; el teniente coronel Edward L. King, autor del libro La muerte del Ejército, que en su momento fue un best seller.

Al parecer, habrá que buscar el origen de estas actitudes en la experiencia coreana. Con el tiempo, se llegaría a ver que Corea era apenas el primer eslabón de una cadena de guerras asiáticas en las cuales se verían comprometidos los Estados Unidos, en virtud de la llamada "teoría del dominó." En ellas entraría en juego la táctica guerrillera, que trastornaría la estrategia clásica tanto como la Nation en armes de los revolucionarios franceses había alterado el viejo concepto de la guerra como "deporte de los reyes."

Entre la estrategia clásica y la disuasión nuclear, la "insurgencia" guerrillera introducía una cuña imprevista. Una estrategia pensada desde la Segunda Guerra Mundial para la lucha entre potencias industriales fracasaba allí donde no había blancos militares precisos ni un enemigo identificable por su insignia o su uniforme. Toda una población civil, exacerbada por la ideología y movida por fuertes sentimientos nacionalistas, pasaría a ser "enemigo" potencial; una ambigüedad que explica en parte el desconcierto norteamericano y las atrocidades de Vietnam. Por eso, para los EE.UU. Vietnam habría de ser una guerra imposible de perder, pero también de ganar, que por su propia inercia se volvería contra todo y contra todos, incluyendo el medio ambiente.

 En esta confusión de objetivos, los norteamericanos dejaron de verse recibidos como libertadores. Después de haber aclamados como los campeones de la democracia, pasaron a ser presentados ante la opinión mundial como imperialistas. Creció la imagen del "americano feo" (the ugly american), que hasta entonces sólo se conocía al sur del Río Grande.

Durante siglos, América había sido para los europeos la tierra de la libertad. Los estadounidenses se sentían orgullosos del American dream, hecho de prosperidad, trabajo y democracia. Estaban dispuestos a emprender cruzadas contra las tiranías y brindar a los pueblos "retrasados" los dones de Detroit y Menlo Park, la libertad y la igualdad de oportunidades que constituían las claves de su superioridad. Todavía en 1968, el cardenal Spellman era capaz de afirmar que "Estados Unidos es el Buen Samaritano del mundo."

En su novela Ria, Linebarger ofrecía, en clave irónica, un epítome de aquel famoso "sueño americano":

 

"Su madre, proyectando al mundo entero las tradiciones netamente jeffersonianas de su familia, había enseñado a Ria que no había nada en el mundo que no pudiese afrontarse con sentido práctico, buena voluntad, esfuerzo e inteligencia. Ria había creído en todo eso, y también había dado por supuesto que la pobreza del Japón se debía a que los japoneses no habían tenido tiempo de aprender a ser como ese pueblo al cual pertenecían ella y su madre: los americanos, que deslumbraban al mundo."[69]

 

Pero este discurso había estado viciado desde sus orígenes por fantasías imperiales y aspiraciones hegemónicas. Ya en 1850 el creador de la doctrina del "destino manifiesto de los Estados Unidos", el sureño J.D.B.de Bow, había soñado con que "un sucesor de Washington llegara a ceñirse la corona del Imperio Universal."

Es probable que en la guerra de Corea haya sido la primera crisis de esta concepción "mesiánica" del destino norteamericano.

Hasta la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses podían creer que estaban defendiendo la justicia y la libertad en el mundo, pero hasta un partidario del imperialismo como James Burnham dudaba en 1946 de su capacidad para asumir el liderazgo mundial. Cuando el ejercicio de ese liderazgo derivó en la "guerra fría", el macartismo y la guerra de Corea, las dudas comenzaron a acumularse.

En 1961 ya había analistas políticos conservadores, para nada sospechosos de marxismo, que definían la nueva actitud de los Estados Unidos como "un imperialismo desnaturalizado, que invoca la defensa del mundo en vez de su dominación."[70]

Algunos norteamericanos comenzaban a cuestionar el papel de gendarme que su país estaba asumiendo en el mundo. Al mismo tiempo, salían a la superficie los conflictos raciales, que venían a cuestionar otro aspecto del sueño americano: el "estilo americano de vida" basado en la tolerancia. Mostraban que el gran trauma de la Guerra Civil aún no había sido superado.

Cuando durante generaciones enteras se ha rendido culto a la libertad, es difícil tener que combatir a quienes creen luchar por "su" libertad. Muchos norteamericanos tuvieron que llegar hasta Vietnam para darse cuenta de que la defensa de sus intereses podía llegar a implicar el abandono de sus ideales.

Linebarger preveía en 1947 el carácter ideológico que tomarían las guerras venideras: "Las dos últimas grandes guerras han acusado un énfasis cada vez más acentuado sobre la ideología o fe política como fuerza impulsora tras la guerra, más bien que sobre las consideraciones de la diplomacia fríamente calculada."[71]

En el mismo libro donde aplaudía el pragmatismo de Chiang Kai-shek y creía que era posible difundir, mediante la propaganda, el estilo de vida norteamericano admitía "que el enemigo puede ser detenido más fácilmente con [...] el mejoramiento de las condiciones económicas, sociales y educativas del pueblo en general."[72]

No le costaba reconocer que

 

 "la guerra es cruel, triste, vergonzosa para el alma del hombre. Todo el mundo sabe que daña, degrada e hiere el cuerpo humano; todo el mundo sabe que no es cosa agradable de soportar, ni de mirar siquiera. Si hay alguna razón por la cual vale la pena luchar en una guerra cualquiera, será otra, aparte de la insensata y evidente: el hecho de que es guerra."[73]

 

Incluso admitía que la acción psicológica es

 

 "en cierto sentido, reaccionaria, porque con ella vamos tras la presunción moderna y formal de que el soldado enemigo es un agente legal armado del Estado enemigo; lo abordamos como hombre y como hermano, inconscientes del hecho de que inducimos a este hombre y hermano a cometer alta traición."[74]

 

En el mismo año en que Linebarger publicaba estas reflexiones, insólitas en un libro de técnica militar, se publicaba  Ria, escrita desde los propios campos de batalla.

En Ria hay un pasaje curioso, más curioso aun si consideramos las circunstancias en que se hallaba el autor cuando escribía. Describe la desilusión que sufre un oficial nazi en el frente ruso.

El oficial Josef Kramer odia a los rusos porque no se ajustan a la imagen que de ellos le ha inculcado la propaganda: los odia por haber desmentido todos sus prejuicios:

 

"Odiaba a los rusos porque lo habían embaucado, a él y a millones como él. Habían dejado creer al mundo que eran toscos bárbaros cuando de hecho -y cualquiera podía verlo- eran espectaculares ingenieros, formidables agricultores e increíbles, colosales soldados. Odiaba a los rusos porque había llegado a Ucrania esperando liberar a campesinos borrachos, estúpidos y bonachones, del furioso desgobierno de satánicos judíos, pero se había encontrado luchando contra soldados tan rubios como él, de igual coraje, igual fanatismo y un equipo tremendamente  efectivo.

El equipo le preocupaba. ¿De dónde había salido, de la pobreza, del hambre y del terror del bolcheviquismo? Esos hombres no eran borregos. Tampoco eran maniáticos. Eran tenaces, valientes, astutos, fanáticos[75]."

 

Al regresar de Corea, Linebarger participó activamente en la campaña presidencial de Eisenhower, trabajando para los republicanos a pesar de que su familia había estado tradicionalmente vinculada al Partido Demócrata. Posteriormente, colaboraría con John F. Kennedy, Nelson Rockefeller, Robert Taft y Richard Nixon, como asesor en política del Extremo Oriente y escritor de discursos.

Eisenhower prometía terminar con la guerra de Corea, y así lo hizo en 1953.

El año siguiente (1954) fue marcado por la derrota francesa en Dien Bien Phu, que cerraba el ciclo del colonialismo en Indochina. En 1955 se reunió la Conferencia de Bandung, donde se aglutinaban las naciones no alineadas para organizarse con el nombre de Tercer Mundo.

En su mensaje de despedida a la nación, el mismo Eisenhower había  advertido sobre los mecanismos que acabarían por generar nuevas guerras: "Tenemos que estar prevenidos contra la adquisición de una influencia, premeditada o no, por parte de un grupo militar-industrial. Existe y persistirá la posibilidad potencial del crecimiento desastroso de un poder mal situado[76]."

El militarismo y la tentación imperialista aparecen siempre unidos a la creencia en la desigualdad humana; sólo se puede avasallar sin escrúpulos a quien se considera inferior

Durante mucho tiempo, decir "racismo" en los Estados Unidos, fue aludir al problema negro. Sin negar la complejidad de la cuestión, debemos recordar que los asesinatos de Lincoln y de Kennedy estuvieron estrechamente vinculados con ese gran problema nacional. Aún hoy, después de varis décadas de integración, florece el racismo inverso de Farrakhan, aparece la xenofobia contra latinos y asiáticos y sigue activo el Ku Klux Klan.

Al crear las figuras del "subpueblo" y de la "Instrumentalidad", Cordwainer Smith volcaría en ellas todos los grandes problemas norteamericanos de su década: los derechos civiles, el racismo, la manipulación política. Las circunstancias que vivía le obligaron a dar un giro decisivo dentro del plan coherente que venía desarrollando desde hacía una década.

Hagamos la prueba de cotejar la cronología de las luchas de la comunidad negra por los derechos civiles con la historia del subpueblo. Esto nos permitirá apreciar el marco en que Cordwainer Smith la fue concibiendo, para descubrir más de una significativa correlación.

La primera época de Cordwainer Smith va de 1948 a 1960; en ella produce los cuentos del volumen You Will Never Be The Same y algunos otros, no recopilados, que están en la misma tónica.

En ese período, el autor estudia psiquiatría (1955) y dicta cursos de su especialidad en Filadelfia (Universidad de Pennsylvania) como profesor visitante (1955-1956). El matrimonio Linebarger realiza frecuentes viajes al exterior y reside un tiempo en Grecia y Egipto. Es precisamente en la isla de Rodas donde extravía el cuaderno que contenía las notas que configuraban el plan maestro de la historia cordwaineriana.

En 1957, Linebarger y su esposa visitan por primera vez Australia, invitados por Lord Lindsay, el intelectual marxista que Paul había conocido en Yenan; ahora dirigía el Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Australia, en Canberra. La invitación era para pasar un año sabático y colaborar en una obra colectiva sobre la historia del Sudeste asiático. De hecho, también había de servir de cobertura para algunas actividades de inteligencia de la pareja.

Paul y Genevieve recorrieron toda Australia en un auto prestado por Lindsay, trabaron amistad con Arthur Burns y se acercaron a la iglesia Episcopal.

En 1960, cuando Linebarger estaba en México haciendo un curso en la Universidad Interamericana, sufrió un ataque de peritonitis en Saltillo. Como consecuencia, se le formó un absceso que obligó a someterlo a nuevas cirugías. Linebarger quedó convencido de que entonces había estado a punto de morir.

"No me siento muy contento con los años Sesenta", escribe en esa época.[77] Pero, a pesar de que a la edad de cincuenta y un años ya estaba pidiendo el retiro, esta es la década que marcaría el apogeo de su creatividad literaria; también fue es última de su vida. Es la época en que crea al subpueblo, cuyas vicisitudes son paralelas a las de los negros estadounidenses.

Veamos algunos hechos históricos de la década 1954-1964, que The New York Times llamara "la segunda Revolución Americana." Ellos pueden haber influido en el proceso de creación de "Cordwainer Smith".

En 1954, La Corte Suprema de los Estados Unidos, presidida por Earl Warren, produce el histórico dictamen sobre integración educativa, que implica abolir toda la legislación segregacionista, desde el viejo principio separate but equals, hasta las "leyes Jim Crow", que consagraban una suerte de apartheid. Años después, el juez Warren presidirá la comisión investigadora del asesinato de Kennedy, produciendo un discutido informe.

El 1º de diciembre de 1955, Rose Parks es detenida por negarse a ceder el asiento a un pasajero blanco en Montgomery (Alabama). El día 5, Martin Luther King, un pastor de 26 años, encabeza un boicot a los ómnibus. Once meses después, logra abolir la segregación en el transporte.

En setiembre de 1957, mientras Los Linebarger viajan por Australia, se produce el incidente de Little Rock, Arkansas. El gobernador Orval Faubus en persona, impide el ingreso de una estudiante negra en la escuela secundaria. El gobierno de Eisenhower se ve obligado a enviar tropas federales para hacer cumplir las leyes de integración escolar.

En 1960, Los negros realizan el primer sit-in en los almacenes Woolworth de Greensboro (Illinois). Se extiende la "acción directa" como método de lucha de las organizaciones negras como la NAACP; la CORE de James Farmer, el SNICK y la SCLC de Martin Luther King. King es detenido nuevamente, pero John F. Kennedy interviene personalmente para lograr su liberación y logra el apoyo del electorado negro para su candidatura.

En noviembre, Kennedy le gana la elección presidencial a Nixon por escaso margen.

 

Cordwainer Smith escribe Norstrilia, donde aparece una organización no violenta. Es la Santa Insurrección, y E-telekeli es su líder.

 

Durante todo el año 1961, se extienden en los Estados del Sur los freedom rides, marchas de protesta. En mayo, luego de visitar Alabama y entrevistarse con el gobernador George Wallace, Kennedy declara: "¡Este es otro país!"

Desde enero, Kennedy es el nuevo presidente de los Estados Unidos.

 

El subpueblo hace su primera aparición en el cuento "Alpha Ralpha Boulevard", publicado en este año.

 

En 1962, El gobernador Barnett, de Mississippi, impide personalmente el ingreso del estudiante negro Meredith en la State University de Oxford (Mississippi).

Desoyendo las amenazas, los votantes negros se inscriben masivamente en el padrón electoral de Greensboro (Mississippi). Martin Luther King es encarcelado en Birmingham (Alabama). Bob Dylan canta "Blowin' in the Wind" y el himno "We shall overcome" se convierte en la marcha del movimiento por los derechos civiles.

 

Cordwainer Smith publica "La balada de C'mell ", que relata como el Señor Jestocost se decidió a tomar partido por el subpueblo.

 

Linebarger se desempeña como asesor de Kennedy.

En 1963, hay desórdenes y marchas de protesta en casi todos los estados. En agosto se realiza la gigantesca Marcha de los Derechos Civiles en Washington.

En noviembre, es asesinado Kennedy.

 

Aparece "En el planeta de tempestades" donde se vislumbra una época en que el conflicto del subpueblo habrá sido superado.

 

En 1964, se promulga la Civil Rights Act. Martin Luther King recibe el Premio Nobel de la Paz. Entre 1962-1964, Linebarger preside la American Peace Society.

 

Exactamente un año después de la Marcha de Washington, (agosto 1964) aparece "The Dead Lady of Clown Town", que de algún modo se hace eco de la marcha. Quizás también refleje la inmolación por el fuego de los bonzos en Vietnam.

 

En 1965 se realiza otra gigantesca marcha, desde Selma a Montgomery  (Alabama) encabezada por Martin Luther King.

Linebarger vuelve a Australia y visita Nueva Guinea, donde sorprende a académicos y  funcionarios con un informe que sugiere incorporar nativos papúas a los cuerpos de seguridad, para acelerar la integración cultural y la participación de los nativos en el gobierno.

En ese mismo año, la Universidad Nacional de Chengchi (Taipei) le otorga el Doctorado en Derecho (honoris causa). Fue la primera persona en ser distinguida con ese título apenas la práctica se restableció en Taiwan, "en mérito a los 59 años que su padre y él dedicaron al servicio de la República China." Un año antes Linebarger acababa de recibir otro doctorado, esta vez en Letras, de la Universidad Interamericana de México.

En diciembre de 1965 sufrió un accidente cardiovascular, que lo dejó un tiempo inmovilizado. Durante esos años, pasó mucho tiempo enfermo. Esta circunstancia, que a menudo lo obligaba a suspender cursos y conferencias, también le ofrecía un ocio forzoso, necesario para concebir sus más perdurables relatos.[78]

Nuestro autor sufría graves trastornos metabólicos y digestivos. En  cierta ocasión, asombró a la concurrencia de un banquete cuando se tragó un cóctel de compuestos de ácido clorhídrico  que le habían recetado para aliviar sus digestiones.

En sus últimos años se vio obligado a someterse a una interminable serie de operaciones quirúrgicas. El paso por el quirófano y la experiencia de la vida hospitalaria, explican sus fantasías en torno de la simbiosis de hombres y máquinas, extrañas mutilaciones y vidas conservadas artificialmente. Quizás las ovejas de Norstrilia, que sólo producen stroon cuando están enfermas, simbolicen los padecimientos que tuvo que soportar en sus últimos años de vida.

Un mes antes de morir -en junio de 1966- le dijo a Arthur Burns, quien lo visitaba en el sanatorio, que deseaba radicarse definitivamente en Australia.

Pasó los últimos meses postrado en la cama, inactivo pero lúcido, pensando argumentos para cuentos que nunca pudo llegar a escribir.[79] En una carta de principios de 1966[80] habló de los temas que pasaban por su mente durante la convalecencia. Pensaba escribir acerca de "cómo surgió la Instrumentalidad, cómo murió por fin Brain Gibraltar, la historia del planeta que vagaba envuelto en silencio de radio, fue detectado por telépatas y llamado "la Casa del Nigromante..."

Por fin, el 6 de agosto de 1966, en vísperas de una operación que no hubiera podido soportar, murió de una hemorragia cerebral.

Sus restos descansan en el Cementerio Militar de Arlington, a pocos metros del lugar donde está sepultado John F. Kennedy.

Cuando murió tenía apenas cincuenta y tres años y su estilo comenzaba a manifestarse con plenitud, a juzgar por el último cuento que había dado a conocer.

En ese tiempo, la situación, tanto nacional como mundial, había sufrido un deterioro no previsto. En el orden interno, el movimiento negro se radicalizaba y nacía el Black Power. En el exterior, ya había tropas norteamericanas luchando en Vietnam. Se iniciaban los violentos años 70 y la utopía "kennedyana" de Cordwainer Smith acababa de recibir su más duro golpe en Dallas.

El politicólogo y ex militar Paul Linebarger había efectuado su secreta meditación sobre el poder y la injusticia, bajo un ignorado seudónimo.

En el prólogo de Space Lords, su libro clave, hay unas líneas que contienen un verdadero programa. Sabiendo leerlas, todo aparece muy claro:

 

"Esto es ciencia ficción, por supuesto. Pero viene de tu propio tiempo, de tu propio mundo, incluso de tu propia mente.

Todo lo que yo hago es manejar los símbolos.

La magia y la belleza vendrán de tu propio pasado, lector, de tu presente, de tus esperanzas y de tus experiencias.

Esto que lees puede parecerte extraño, pero en realidad está tan cerca de ti como tus propios dedos."

(c) Pablo Capanna, 2001. --

 

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[66]Pierce (1976)

[67]"Under Old Earth"

[68] Cfr. Knoll-MacFadden (comp.), Los crímenes de guerra en Vietnam, Buenos Aires, Ed. Granica 1971.

[69]Ria, pág. 70.

[70] Stillman - Pfaff, The New Politics (1961) Citado por T.A. Kozlowski, Nuevos potenciales de la política mundial. Buenos Aires, Pleamar, 1967.

[71] Guerra psicológica, cap.I.

[72] Guerra psicológica, cap. XIV.

[73] Guerra psicológica, cap. VI.

[74] Guerra psicológica, cap. XIV.

[75]Ria, pág. 100

[76] Dwight Eisenhower, "Mensaje a la Nación", en The Liberal Papers (1962) Cit. por Kozlowski, op. cit., pág.102.

[77] Epílogo de Space Lords.

[78]Foyster-Burns (1973)

[79] Frederik Pohl, comunicación personal, recogida por Marcial Souto.

[80] Elms (2000)

 

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