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Este artículo también se encuentra publicado en la "revista virtual" Quinta Dimensión (www.quintadimensión.com).
"LIMBO", O COMO SER FELIZ CORTÁNDOSE UN BRAZO
IMAGINA...
La idea del "mundo perfecto", esa sociedad ideal en la que, aparentemente, se
solucionaron todos los problemas de la Humanidad, no es nueva en la literatura
fantástica. Esos "mundos perfectos" generalmente esconden regímenes totalitarios,
como es el caso de "Un mundo feliz", de Aldous Huxley, o "1984", de George Orwell,
donde los individuos son controlados en diversas formas.
En 1952, para la misma época de "1984" (publicada tres años antes), un norteamericano
llamado
Bernard Wolfe
(1915-1985) escribió una novela de CF, a la que tituló "Limbo".
Wolfe había sido marino mercante y guardaespaldas de León Trotsky en México,
ocupación desempeñada en su época de marxista heterodoxo. También estaba doctorado
en psicología por la Universidad de Yale.
"Limbo" es una anti-utopia de primer nivel, pero casi desconocida, comparándola
con las ya mencionadas "Un mundo feliz" y "1984". Nosotros, como somos justicieros
por naturaleza y, además, por casualidad leímos la obra, vamos a difundirla
un poco.
En español, la obra se publicó en 1984, en la colección Ciencia Ficción, de
Ultramar Editores. A los afortunados que transitan sus alegres vidas en la Capital
Federal de la República Argentina, les será relativamente fácil encontrar el
libro en alguna mesa de saldos.
Advertencia: "Limbo", con sus 507 paginas cargadas de reflexiones filosóficas
y jerga psicoanalítica, no es un libro de lectura sencilla. Pero la experiencia
vale la pena.
¿DE QUE TRATA?
Como buen libro de CF escrito en plena Guerra Fría, parece que se vino nomás
la Tercera Guerra Mundial entre el Este y el Oeste. Y es una guerra a lo bestia
o, mejor dicho, a lo maquina.
En esta Tercera Guerra Mundial, dos supercomputadoras (llamadas EMSIAC) controlan
los ejércitos del mundo. Luego de una guerra feroz, donde la civilización quedá
semiextinguida, los humanos, cansados, se rebelan contra las EMSIACs y toman
el control de la tecnología. No hay vencedores ni vencidos. Los dos bandos quedaron
demasiado hecho pedazos como para pensar en otra cosa que en sobrevivir.
Hasta ahora, nada nuevo. Cientos de relatos de este tenor se vomitaron en la
década del cincuenta.
Uno de los combatientes de esa Tercera Guerra Mundial resulta ser el Dr. Martine,
protagonista de "Limbo". Martine es un medico neurocirujano, especialista en
realizar lobotomias, quien, durante la guerra, es destinado a servir en una
unidad medica, trasladándose de un lugar a otro y remendando heridos como puede.
Hastiado de tanta muerte, un buen día deserta, escapando en el avión-ambulancia,
un aparato equipado con moderna tecnología medica. En el apuro, Martine se deja
olvidado su diario personal. Apenas huye, el campamento donde se encontraba
es bombardeado por el enemigo.
Martine se dirige a un lugar alejado del frente de batalla. Va a parar a una
pequeña isla perdida en el Océano Indico. Allí se encontrará con una tribu de
muy pacíficos nativos, los mandunji. Los mandunji son realmente pacifistas a
ultranza, Su filosofía de vida se basa en la no agresión. Son tan pero tan tranquilos
que si, por casualidad, algún miembro de la tribu les llega a salir medio agresivo,
enseguida le aplican una antigua Práctica Ritual a la que llaman "Mandunga".
¿Que vendría a ser eso?. Bueno, casi nada: solo le abren el cráneo y le sacan
un pedazo de cerebro para que el compañero se ponga más pacífico. Lo peor de
todo es que tienen razón. Después de la operación, los que sobreviven se vuelven
tan tranquilos como una palmera. El problema es que sobreviven pocos, por esas
cosas de la falta de asepsia.
Martine se da cuenta que los nativos están practicando, sin saberlo, una precaria
lobotomia.
Aclaremos que es esto de la lobotomía:
Se trata de abrir el cráneo, con una trepanadora o con un cincel golpeado con
una roca, según la tecnología de que se disponga, y luego extirpar ciertas zonas
del cerebro, en la parte de los lóbulos frontales, donde se encuentran los centros
que manejan la agresividad humana. Atención: estamos hablando de una operación
real. En una época (primera mitad del siglo XX), se la consideró un recurso
extremo pero aceptable para controlar a individuos muy agresivos, así como para
otras "patologías".
Martine queda fascinado por esta práctica. Como médico, al mismo tiempo que
siente desagrado por los efectos de estas operaciones, se ve impulsado a ofrecer
sus servicios, para que, por lo menos, no mueran tantas personas. Así termina
convirtiéndose en el especialista oficial en Mandunga. Los equipos de alta tecnología
médica que venían en el avión en el que escapo de la guerra lo ayudan.
En la isla, Martine comienza una nueva vida, con esposa e hijo nativos. Pasan
veinte años en esa situación y llega el tiempo en el que el doctor siente que
no puede permanecer más al margen. Necesita sabe que pasó, como terminó la guerra
y que quedó de su sociedad.
Es el año 1990 y se dispone a volver a Estados Unidos, en el mismo avión, para
ver que ocurrió.
Puede decirse que aquí empieza la novela.
LA SOCIEDAD DE LA INMOVILIZACION (ALIAS, "EL INMOB")
Al llegar a "la
civilización", Martine descubre con desagrado que al termino de la Tercera Guerra
Mundial, algunas de sus reflexiones medico filosóficas se transformaron en el
fundamento de la vida en todo el planeta. La doctrina que el mundo acepta con
entusiasmo dispone que el Nuevo Hombre puede realizarse solo a través de la
amputación voluntaria de los brazos y las piernas, destinadas a ser sustituidas
por eficientes prótesis cibernéticas, una condición que, se espera, eliminará
para siempre la agresividad y la guerra.
A ver si se entiende: Para que el ser humano deje de ser agresivo, lo mejor
es desarmarlo. Entonces hay que prohibir las armas, todas las armas. Por eso,
para lograr el desarme total, lo ideal es que el hombre se despoje voluntariamente
de las armas que la naturaleza le ha dado, es decir, los brazos y las piernas,
(de paso, arms, en inglés, significa tanto armas como brazos).
Pero si a un hombre le sacamos brazos y piernas queda reducido a la inutilidad.
¿Cual es la solución que propone el nuevo mundo pacifista?: Las prótesis, que
son todavía mejores que los miembros naturales y presentan otra gran ventaja:
pueden quitarse a voluntad, con lo cual, el individuo pacifista puede hacer
profesión de su fe, des-armandose a placer.
El núcleo de Limbo reside propiamente aquí: En el terror y la fascinación que
el libro muestra acerca de la mutilación/castración, y en la relación ambigua
con las maquinas.
Así que el pobre Martine viene de una isla remota, después de 20 años de mutilar
cerebros para controlar la agresión y se encuentra con que su sociedad celebra
un gigantesco ritual de automutilación de miembros superiores e inferiores,
también en nombre de la paz.
Para conjurar la agresividad innata, la sociedad se ha autoimpuesto una filosofía
de mutilación física. Si es verdad que un brazo puede tener un puño para golpear,
entonces amputamos el brazo y la sustituimos por una prótesis mecánica mucho
más eficiente y que se puede quitar a voluntad. Uni-amp, bi-amp, tri-amp y tetra-amp,
según el numero de miembros que se han sustituido con prótesis: esta es la jerarquía
social de la sociedad del futuro. Cuantos más miembros mutilados, mayor es la
consideración de que se goza ( y sobre todo, por parte de las mujeres, dado
que la mayor parte de los mutilados son hombres).
Ustedes estarán pensando, "esto me suena como a masoquismo". No están equivocados.
Incluso, existe un partido de oposición en este mundo futuro, que sostiene una
postura aún más radical: La mutilación debe permanecer así, sin sustitución
por prótesis. Más aún, se puede llegar a la practica de la castración para eliminar
también la agresividad sexual. Estos opositores, denominados Anti-Pros, creen
que los mutilados que usan prótesis, en realidad están mintiendo cuando afirman
que buscan des-armarse.
El único defecto es que estos radicales, que viven en cestas y cubiertos por
un lienzo, tienen necesidad de mujeres que los cuiden, alimenten e higienicen.
El horror del Dr. Martine es que la base de la filosofía del Inmob (inmovilización)
deriva de una tergiversación de un diario personal suyo. ¿Recuerdan el diario
que mencionamos antes?. Martine lo escribió en medio de la guerra, harto de
ver tanta muerte y destrucción. No tenía un estado de animo precisamente maravilloso,
así que propuso en esas páginas algunas ideas extremas para que la gente dejará
de matarse entre sí. El problema es que lo tomaron en serio. El diario fue encontrado
en el campamento militar bombardeado del que había huido Martine, al doctor
lo dieron por muerto y con los años fue convertido en un héroe. Su diario ahora
era una especie de Biblia del Inmob (la Inmovilización), estudiada en las Universidades.
Wolfe dice, en la nota final de Limbo, que su novela "es solo una burla más
bien biliosa sobre 1950...sobre lo que podría ser 1950 si se le hubiera permitido
realizarse, si hubiera continuado siendo 1950, y más, y más, durante otras cuatro
décadas...Cual será realmente el aspecto de 1990 es algo de lo que no tengo
la más remota idea."
UN POCO DE ANALISIS
Limbo tiene algunas coincidencias con el movimiento Cyberpunk, por lo que puede
ser considerado como un antecedente del mismo. No tanto por la ambientación
de una ciudad hipertecnologica o por una anticipación del ciberespacio, que
aquí no se da, como por un aspecto más maldito: De hecho, si es verdad que uno
de los argumentos más estimulantes de la CF postmoderna es el análisis de la
relación entre el cuerpo y sus extensiones protésicas, Bernard Wolfe puede ser
considerado un pionero.
Es muy interesante transcribir algunos párrafos del libro:
Veamos lo que dice un personaje, miembro del oficialista partido de los Pro-Pros
(amputados partidarios de usar prótesis), en un discurso dado con la finalidad
de atraer adherentes a su causa:
"-Un hombre -prosiguió - tiene que alzarse contra algo para justificar que
está vivo. Y eso significa ante todo estar derecho. Y preparado. ¿ Acaso alguno
de esos Anti mascadores de chicle puede decirme como puede un hombre unirse
con sus congéneres y con el mundo que le rodea si se pasa la existencia censurando
la vida tumbado en un colchón de espuma, contemplándose el ombligo y rumiando
filosofía? El hecho simple y desnudo es este, amigos: Nuestros héroes...deben
estar a plena vista de todos, en la cumbre, en los controles, guiándonos a todos
e inspirándonos a todos. Y no pueden hacerlo a menos que posean pros, el emblema
del mérito y del honor. Prótesis contra la postración, amigos, ese es el slogan.
Decididamente, aquellos que se limitan a esperar acostados no sirven...¿Inmovilización?
Seguro, lo que ha quedado inmovilizado en el amp...es el tropismo de la guerra.
Eso es lo que busca el Inmob, no la parálisis del hombre para su propio bien...algo
mágico le ocurre al hombre cuando es admitido en el circulo secreto de la amputación.
El ritual, allá donde aparece, lo hace emergiendo de todo un cuadro de tetra-amps
sin malicia, ni malevolencia, puesto que estas quedaron extirpadas de su sistema...La
primera gran elección que el Inmob le da a los hombres es evidentemente la elección
de amputarse los brazos y las piernas. Antes de eso, los hombres se convertían
en amps tan solo en los campos de batalla y en los bombardeos, en algún accidente,
y eso era algo que se les había hecho: no se les consultaba. De modo que la
amputación voluntaria es el primer gran paso hacía el humanismo."
Dicho en otras palabras, se exaltaba el supremo sacrificio de mutilarse y se
compensaba al mutilado con honores y prótesis. El mutilado, voluntariamente,
se quitaba una parte de si para ser menos animal y más humano, para evitar ser
prisionero de los instintos (o del Ello freudiano) y poder elegir vivir en armonía
como lo demás. Toda una filosofía del masoquismo.
¿Y a esto, que decían los del Partido Anti-Pros? (partidarios de no usar prótesis
luego de la mutilación). Veamos lo que explica un dirigente de esa agrupación:
"- Resulta claro - prosiguió el amp - que si se le quitan las garras al tigre
para reemplazarlas por supergarras cibernéticas, eso no impedirá que siga atacando
a las demás bestias de la jungla...Las energías recogidas por el cuerpo deben
ser puestas a disposición del cerebro, para que este sea capaz de percibir y
concebir verdaderamente las cosas, sin verse corrompido por las ansías animales.
Estas ansías no pueden ser extirpadas hasta que su agentes, los miembros, sean
extirpados. Las prótesis no impiden que el cerebro abandone sus ansias malas
ni le impulsan a expandirse y a convertirse en un órgano más perfecto, lo único
que hacen es aumentarle en el sentido bestial del término..."
Por último, ¿que dice el Dr. Martine, involuntario creador de todo este "sistema
de purificación de los instintos"?:
El protagonista, hombre dado a largas y torturadas cavilaciones, se pregunta
"¿...supongamos que el mutilado no sea a todas luces víctima de una desgracia?
¿Supongamos que queda totalmente claro que deliberadamente, programaticamente,
voluntariamente, realizó la mutilación sobre sí mismo...y como resultado se
encuentra oficialmente abrumado por las alabanzas y los aplausos de toda su
sociedad? ¿Que ocurrirá entonces?...Uno se identifica secretamente con este
mutilado, se identifica no solo con la mutilación en si, sino también con el
deseo de ser mutilado, de mutilarse a si mismo..."
Bernard Wolfe, en "Limbo", describe minuciosamente a esta extraña y enferma
sociedad, empeñada en abandonar la agresividad a base de mutilaciones, buscando
ser más humana a fuerza de extirparse partes del cuerpo de sus miembros. Una
sociedad que glorifica a los que voluntariamente se quitan una parte de si.
Y aquí nos encontramos con una de las características más extraordinarias del
genero de CF: su capacidad para permitir las especulaciones más osadas y para
mostrar, amplificada como por una potente lupa, algún detalle de nuestra vida
actual.
A primera vista, la sociedad descripta en "Limbo" no tiene nada que ver con
la nuestra. Nosotros no andamos cortándonos brazos y piernas. No nos mutilamos.
¿O si?
¿A cuantas cosas que queremos hemos renunciado?
¿Cuantas veces nos hemos "sacrificado", privándonos de algo que nos resultaba
placentero, para cumplir con alguna obligación?
¿No nos han dicho, desde chicos, en la casa, en la escuela y en otros tantos
lugares, que hay que privarse de cosas, sacrificarse para ser un hombre de provecho,
sentar cabeza, dejarse de pavadas, reprimirse, controlarse, cumplir con los
deberes, conseguir un trabajo respetable, etc, etc.? ¿Nuestros padres y madres
no nos han contado los grandes sacrificios que hicieron por nosotros, todo lo
que dejaron en la vida por criarnos y, de paso, alguna insinuación más o menos
directa de que nosotros debíamos hacer lo mismo por ellos?
Esa también es glorificar una automutilación. Una mutilación psíquica y vital,
pero mutilación vital. Nuestra sociedad sigue glorificando el Sacrificio, el
sufrimiento y desprecia el placer. ¿como?, dirán algunos, ¿con tanta revista
pornográfica, con tanta carne al desnudo que se ve últimamente, este tipo me
viene a decir que somos una sociedad pacata y culposa?.
Por supuesto que si.
El placer, el goce (no solo el sexual, obviamente) sigue dando culpa, como si
fuera cosa de vagos o degenerados. En mi país, Argentina, hay una frase que
se usa muchisimo: "Y...que se le va a hacer". Es la frase de la resignación,
la resignación a privarse de cosas, a vivir una vida gris y limitada.
Pero, ¿que pasa cuando una persona voluntariamente decide sufrir y "sacrificarse"
por una supuesta Gran Causa?. Según sea la causa en cuestión, puede convertirse
en un líder religioso o político. Una de las cosas en las que más insistía la
propaganda nazi era en que Adolfo Hitler había sacrificado su vida en pro de
la Gran Causa Alemana.
Recuerden lo que decía el dirigente Pro-Pros: Nuestros héroes...deben
estar a plena vista de todos, en la cumbre, en los controles, guiándonos a todos
e inspirándonos a todos. Y no pueden hacerlo a menos que posean pros,
(prótesis) el emblema del mérito y del honor.
¿Que es una prótesis?: El diccionario nos dice que es una "pieza artificial
que sustituye total o parcialmente un órgano". En un plano más abstracto,
una prótesis es un sustituto. Al héroe que sacrificó una parte de su vida por
una gran causa le damos otra cosa. Por ejemplo, poder político o religioso.
Limbo se inserta, como novela, en el campo de la anti-útopia y describe una
sociedad enferma, como dijimos antes, que no es más ni menos, decimos ahora,
que la sociedad de la época en que escribió Wolfe, la época de la Guerra Fría.
Y podemos agregar que esa sociedad no se diferencia demasiado, en el fondo,
de la actual.
Ese es el mayor mérito de esta novela y una de las principales razones para
leerla. Por eso no pienso contarles el final.
Referencias
Enciclopedia Digitalle della Fantascienza (En Italiano)
http://www.romacivica.net/foundcl/public_html/ita/edf/index.html
(c) Jorge Oscar Rossi, 2000.
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