|
|
{upcenter} |
{upright}
|
Este artículo fue publicado en la "revista virtual" Quinta Dimensión (www.quintadimensión.com)
LOS MITOS DE CTHULHU: LOVECRAFT,
DERLETH Y OTROS AMIGOS
Por Jorge Oscar Rossi
Puede considerarse a "Los Mitos de Cthulhu" como un trabajo colectivo que fue
creciendo con las aportaciones del llamado Circulo de Lovecraft, un grupo de
escritores formado por el propio Lovecraft, Clark Ashton Smith, Robert E. Howard,
Robert Bloch, August Derleth, Frank Belknap Long, Henry Kuttner, E. Hoffman
Price y otros.
También fueron incluidas aportaciones provenientes de escritores anteriores
como Ambrose Bierce, Algernon Blackwood, Arthur Machen o Robert W. Chambers
y de algunas mitologias como la árabe, la polinesia o la sumeria.
H.P.L
No se puede ser muy
original con Howard Phillips Lovecraft, después del excelente ensayo de Rafael
Llopis en la edición de "Los Mitos de Cthulhu" publicada por Alianza Editorial.
Eduardo Giordanino y Carles Bellver Torlà, por su parte, realizaron con su "Dossier
Lovecraft" un gran aporte a la difusión de este atormentado autor.
Lovecraft (1890-1937) es, tal vez, el autor mas influyente de la literatura
de terror del siglo XX, renovándola con un tratamiento de la narrativa y la
atmósfera de sus historias, que acercó el genero a la ciencia-ficción.
Fue una persona solitaria que dedicaba su tiempo a la lectura, la astronomía
y a cartearse con otros aficionados a la literatura macabra (probablemente hubiera
amado el correo electrónico). Su prosa está influenciada por Lord Dunsany, William
H. Hodgson, Arthur Machen y Edgar Allan Poe.
Se lo conoce como el creador y máximo impulsor de la saga literaria conocida
como "Los Mitos de Cthulhu".
Algunas de sus obras mas conocidas en esta saga son "El caso de Charles Dexter
Ward", "El Horror de Dunwich", "En las montañas de la locura", "La ciudad sin
nombre" y "Las ratas en las paredes".
Como dice Carles Bellver Torlà en su ensayo "Lovecraft según Borges", "De
igual modo que hizo Nietzsche, Lovecraft estaba sacando consecuencias de la
muerte de Dios en la cultura occidental. Sus cuentos expresan la soledad y la
pequeñez de lo humano en un universo infinito y amoral, azaroso y hostil, carente
de significado y angustiosamente ajeno a nuestras preocupaciones y cavilaciones.
El miedo ya no lo provoca el morboso encuentro con cadáveres o espíritus, sino
la conciencia de nuestra situación en el mundo."
Desterrando las temáticas y escenarios de la novela gótica, Lovecraft nos habla
de horrores sin nombre, horrores primordiales, arquetípicos, como pesadillas
surgidas de lo más negro de nuestra psique. El horror primitivo que viene a
inundar la conciencia del racional y mediocrizado hombre moderno. Así, para
muchos, los Mitos simbolizan los temores y fuerzas primarios que todos los hombres
llevamos en lo más profundo de nuestra psique. Son afectos y emociones poderosas
que pueblan el inconsciente colectivo de la humanidad y yacen reprimidos ("dormidos",
como el Gran Cthulhu), esperando la oportunidad para avasallar la conciencia
y dominar nuestro actos. El hombre, que según la Biblia habia recibido la Creación
para ejercer su señorío, encontró con Galileo, con Einstein y con Freud, que
no era más que un átomo flotando en un lugar cualquiera del Universo, sin poder
controlar siquiera su propia mente. Este descubrimiento produce la llamada "angustia
cósmica" de que hablan algunos filósofos. Es la angustia de ser o sentirse nada,
una mínima partícula a merced de los designios de fuerzas incomprensibles e
inimaginables.
CONSOLIDANDO MITOS
August Derleth (1909-1971),
fue el encargado de estructurar y difundir los Mitos de Cthulhu después de la
muerte de Lovecraft. Lo hizo desde la editorial Arkham House, creada por el
propio Derleth con la ayuda de Donald Wandrei.
Lovecraft nunca intentó sistematizar sus Mitos. Para Rafael Llopis él era, principalmente,
"el profeta de su religión", pues sólo había hablado de ciertos cultos, de rituales
blasfemos, de algunos lugares mágicos y de potencias aborrecibles.
August Derleth, quizá el máximo continuador de su obra, trató de dar forma al
caos inconsciente lovecraftiano y concibió un universo caracterizado por el
maniqueísmo, en definitiva, por una lucha perpetua entre el bien y el mal.
Así, este escritor, nacido en Sauk City, Wisconsin, es el responsable directo
de la aparición de los Dioses Arquetípicos, enemigos irreconciliables de los
Primigenios (o Primordiales) y favorables a la Humanidad, a la que protegen
mediante ciertos símbolos. De todos estos dioses sólo es conocido Nodens, "Señor
del Gran Abismo", una creación de Lovecraft que había aparecido fugazmente en
el viaje onírico de Randolph Carter.
Como ocurre en "La Sombra sobre Innsmouth" y en otros escasos relatos, Lovecraft
apenas sí menciona este hecho en escasas ocasiones y sin darle mayor importancia.
Sin embargo, los Mitos de Derleth son esencialmente otros. Afirma que se trata
de "una distorsión de antiguas leyendas cristianas reducidas a sus elementos
más simples: una relación de la lucha cósmica entre las fuerzas del bien y del
mal". Lovecraft, en cambio, se consideraba un ateo que no creía en nada. En
su pesimismo esencial, tampoco consideraba la posibilidad de un combate entre
el Bien y el Mal, sencillamente, porque no le parecía imaginable detener a este
último. Así que la concepción de los Mitos, por parte de Derleth, no es la misma
que la de Lovecraft. En Derleth se plantea una esperanza, en Lovecraft no. En
todo caso, pensaría H.P., ¿esperanza de que?. Lovecraft aborrecía el mundo en
el que vivía. Para él era un lugar hostil y repugnante. Solo era feliz con su
circulo de amigos. Por lo demás, amaba el siglo XVIII y consideraba que esa
era la época en la que hubiera debido vivir.
Volvamos a Derleth.
August comenzó a escribir "formalmente" en 1926. Tras varios trabajos en distintos
campos, principalmente relacionados con su población natal, la noticia de la
formación de la compañía editora "Loring & Mussey" le animó a escribir su primera
obra de misterio, en 1933. Seis años después fundó Arkham House, donde se dieron
cita los máximos admiradores del trabajo de Lovecraft, Dunsany, Algernon Blackwood
y otros.
Tras la Segunda Guerra Mundial, empezó a reeditar los cuentos del maestro de
Providence, pues los horrores bélicos habían creado en el gran público una sensibilidad
más favorable hacia los espantos apocalípticos de los Mitos. Lovecraft había
dejado una serie de papeles conocidos como el "Commonplace Book" donde tenía
anotados una serie de argumentos que pensaba desarrollar más tarde.
Derleth inició así una colaboración póstuma con HP, de forma que todos esos
relatos aparecieron firmados por ambos.
Sin embargo, las aportaciones de Derleth son ciertamente originales. No sólo
introduce por primera vez una figura femenina de importancia, en su relato "El
sello de R´lyeh", poniéndola como una mediadora entre lo consciente -plenamente
humano- y los horrores del inconsciente, sino que para él el mar queda nuevamente
definido. El abismo azul no será ya un arcano espantoso, sino un medio para
el gozo de sus personajes.
Lovecraft, por su parte, siempre había tenido una relación espantosa con el
sexo opuesto. Las mujeres, en su obra, se limitaron a tener un papel muy secundario
y maléfico. Las escenas de sexo estaban excluidas de sus obras. Además, sentía
un invencible odio hacía el mar, adquirido, según algunos, después de una intoxicación
con pescado.
Para muchos críticos, la técnica de Derleth, especialmente en uno de sus relatos
más extensos sobre los Mitos: "El Rastro de Cthulhu", donde el propio demonio
Primigenio es reducido a átomos por un impacto atómico, es más refinada que
la de Lovecraft, si bien parece claro que se encuentran en distintas categorías.
Derleth es más pragmático y menos ominoso y tiene un concepto de continuidad
de la trama que a Lovecraft sólo le interesaba como mero pasatiempo epistolar.
Muchos critican a Derleth por haber desvirtuado en gran medida la esencia lovecraftiana
durante su sistematización de los Mitos.
Escritores posteriores como Colin Wilson, Ramsey Campbell, Stephen King, Brian
Lumley y muchisimos otros han seguido haciendo relatos asociados a los Mitos.
¿Y QUE VENDRIAN A SER ESTOS MITOS?
Esto de los Mitos, en palabras del propio Lovecraft, "se basa en la idea
central de que antaño nuestro mundo fue poblado por otras razas que, por practicar
la magia negra, perdieron sus conquistas y fueron expulsados, pero viven aún
en el Exterior, dispuestas en todo momento a volver a apoderarse de la Tierra".
Los Mitos tratan de la presencia de un grupo de dioses llamados los Grandes
Primordiales (o Primigenios), que dominaron nuestro planeta antes de la llegada
del hombre. Los Primordiales eran liderados por Azathoth y entre ellos se encuentran
Cthulhu, Hastur, Nyarlathotep, Shub-Niggurath, Tsathoggua, el dios-serpiente
Yig y Yog-Sothoth.
Cthulhu, quizá
el más maligno y poderoso, yace dormido, soñando, en un lugar indeterminado,
en el fondo del mar, no excesivamente alejado de la isla de Ponape, en el Pacífico
Sur.
Estos Primordiales entablaron una terrible guerra con otro grupo de dioses cósmicos,
llamados Dioses Arquetípicos por Derleth, de la cual resultaron derrotados y
condenados. Así fueron encerrados y dormidos en distintas partes de nuestro
planeta y del espacio exterior. Parece que Nyarlathotep fue el único que escapó
al castigo general, valiéndose de su astucia. Actualmente, ese dios aún conspira
para conseguir el retorno de sus compañeros.
En nuestro planeta y en otras dimensiones del espacio-tiempo existen especies
de monstruos asociados a ellos e incluso grupos de adoradores humanos cuyo propósito
es despertar a estos entes extraterrestres. Tres de estas razas son los Perros
de Tindalos, los necrófagos Gules (Ghouls) y los Profundos, ubicados en la ciudad
de Innsmouth, adoradores del dios menor Dagon.
Existen una larga lista de libros místicos y malditos que contienen información
sobre estos misterios. Mediante el uso de parábolas, fragmentos de textos esotéricos
y técnicas simbólicas similares a los que aparecen en la Biblia, se ofrecen
sutiles referencias sobre una siniestra e inmemorial sabiduría únicamente al
alcance de los iniciados.
Algunos de dichos códices tienen existencia real y no son mucho más agradables
al lector en sus contenidos y revelaciones que el famoso Necronomicón. Otros
solo tienen un nombre rimbombante. De este modo, aparecen títulos tan sonoros
como el Thesaurus Chemicus de Bacon, la Turba Philosophorum, el The Witch Cult
in Western Europe de Murray, el Zohar, la Cryptomemsys Patefacta de Falconer,
el Libro de Thoth, el Ars Magne et Ultima de Lulio, la Rama Dorada de Frazer
y otros tantos.
Si bien el contenido de estos textos apenas tiene nada que ver con los Mitos
de Cthulhu, no ocurre lo mismo con aquellos inventados por los autores del "Círculo
de Lovecraft". Aquí, sus creadores plantean la existencia de volúmenes revelados
a los hombres a menudo por divinidades o monstruos exteriores, consecuencia
de pesadillas originadas por experiencias sobrenaturales y, en casi todas las
ocasiones, causa directa de la perdición de sus redactores, que solían morir
en la forma más espantosa.
Entre ellos, destacan el Libro de Eibon, idea de Clark Ashton Smith, los Manuscritos
Pnakóticos, los Unaussprechlichen Kulten o Libro Negro de Von Juntz, los Coultes
des Goules del conde d'Erlette, (August Derleth), los Fragmentos de Celaeno,
el Texto de R'lyeh, el De Vermiis Mysteriis de Ludvig Prinn y, especialmente,
el Necronomicón, citado con una cantidad tan enorme de referencias bibliográficas
que numerosos lectores han creído en su existencia real.
EL NECRONOMICÓN, ¿EXISTE O NO EXISTE?
Según la mitología
lovecraftiana, su título original es Al-azif. Esta última palabra es utilizada
por los árabes para designar cierto sonido nocturno que realizan los insectos
y que se suponían eran demonios aulladores.
El librito contendría fórmulas mágicas para invocar a los seres prehumanos que
describen los Mitos, a la vez que juega con los conceptos comúnmente aceptados
relacionados con el espacio y tiempo.
Es, en definitiva, una descripción precisa, detallada y documentada que contiene
los medios necesarios para despertar de su sueño a los dioses Primigenios de
Lovecraft, si bien, el conocimiento exacto de cómo llevarlo a cabo se ha perdido.
Supuestamente, el texto fue desarrollado por el poeta loco Abdul Al-Hazred,
hacia el año 700 de nuestra era. De él, se afirman muchas cosas inverosímiles.
Por ejemplo, que visitó las ruinas de Babilonia y que conoció los secretos subterráneos
de Memphis, antes de retirarse solo al gran desierto del sur de Arabia, del
que aún se cree que está poblado por monstruosidades y espíritus malvados.
Al final de sus días, Al-Hazred se trasladó a Damasco, donde escribió el Necronomicón
antes de morir o desaparecer en el año 738. Ebn Khallikan, en el siglo XII,
afirma que fue devorado a plena luz del día por un monstruo espantoso. ¿Quien
es Ebn Khallikan?: Bueno, yo no tengo el gusto...
En su obra, el árabe loco indica haber contemplado la fabulosa Irem, también
llamada Ciudad de los Pilares, bajo cuyas ruinas aún permanecen los restos de
una ciudad sin nombre mucho más antigua que la aparición del hombre.
Parece que allá por el año 950, el Azif ya había ganado cierta popularidad entre
los filósofos de la época y fue secretamente traducido en Grecia por Theodorus
Philetas de Constantinopla bajo el título de Necronomicón. El patriarca Michael
consiguió impedir que se realizaran ciertos ritos y ordenó su destrucción por
el fuego. No pudo evitar, sin embargo, que una copia llegara a las manos de
Olaus Wormius, que en el año 1228 la reescribió en latín. Que se sepa, este
texto fue posteriormente impreso en dos ocasiones más: una durante el siglo
XV, en Alemania, y otra en el XVII, en España.
Ambas ediciones carecían de señales significativas externas y sólo podían ser
hallados por su tipografía interior. De cualquier forma, tanto las ediciones
en Griego como en Latín ya habían sido severamente prohibidas en 1232, poco
después de la aparición del ejemplar de Wormius, por el Papa Gregorio IX.
El original en árabe se perdió aproximadamente en aquella época, aunque se sospecha
que se ha realizado durante el presente siglo una copia en San Francisco. Tampoco
ha quedado rastro de la copia en Griego, de la que se habían hecho reediciones
en Italia entre los años 1500 y 1550.
Estas últimas, sin embargo, desaparecieron tras el incendio de una biblioteca
particular en Salem, en el año 1692. Una traducción al inglés, obra del doctor
John Dee, nunca fue impresa y sólo se conservan algunos fragmentos. De los textos
latinos se sabe que el del siglo XV se halla en la Biblioteca Nacional de París,
mientras que de la edición española del siglo XVII hay copias en la Biblioteca
Widener (Harvard), en la Biblioteca de la Universidad de Miskatonic, en Arkham,
-ambas, ciudad y universidad, absolutamente ficticias- y en la Biblioteca de
la Universidad de Buenos Aires (en este último caso, de haber existido, es muy
probable que hubiera terminado en los estomagos de las ratas que disfrutan el
lugar).
Como en toda leyenda que se precie, se afirma que, existen dispersas y mantenidas
en secreto muchas otras ediciones, aunque las autoridades las intentan suprimir
siempre que las descubren. En la edición de los Mitos de Cthulhu, en Alianza
Editorial, se inserta un fragmento de una traducción en castellano medieval
de este libro. El texto, hallado en el Archivo Histórico de Simancas, fue redactado
en León hacia el año 1300 por un autor desconocido. El contenido del fragmento
es el siguiente:
De los Primeros Engendrados, escripto está que esperan siempre al unbral
de la Entrada, é la dicha Entrada se encuentra en todas partes é en todos tienpos,
ca Ellos non conosçen tiempo nyn lugar, sino esisten en todo tiempo é en todo
lugar, a la ves é syn paresçer, é los ay dEllos que tomar pueden diferentes
Fformas é Maneras, é revestir una Fforma dada é un Rrostro sabydo; é las Entradas
dEllos están en cualquier parte, mas la primera es aquella cuya fize avrir,
a Saber: Irem, Çibdat de los munchos Pylares, Çibdat so el Desyerto, mas sy
ome alguno dixere la Palabra prohibida avrirá allí mesmo una Entrada é podrá
aguardar a Los Que Atravesaren la dicha Entrada, que asy podrán ser: Doles é
el Mi-Go, é el pueblo Cho-Cho, é los Profundos de la Mar, é los Gugos, é las
Descarnadas Animalias de la noche, é los Cogotes é los Vormis, é los Santacos
que fazen custodia de la Kadat del Desyerto de los Yelos é la Meseta de Leng.
Que todos por igual son Fijos de los Dioses Primeros. Pues aconstesçió que,
la Grande Rraça de Yit non aviendo conzierto con los Primigenios, é separados
todos, dexaron a los Primigenios el señorío del Universo Mundo, ca tornando
de Yit la dicha Grande Rraça, tomó la Su Morada en un tiempo de la Tierra por
venir é todavía non conoscido de la que agora caminan por sobre della. E aquí
mesmo aguardan Ellos fasta que tornen otra vegada de los bientos é las Vozes
que ante los llebaron é Lo Que Caminó sobre los Bientos del Mundo é de los espazios
vaçíos que están entre las Estrellas por siempre.
Abdul Alhazred (Necronomicón). Según la traducción castellana. León (¿1300?).
Hallada por F. Torres Oliver en el Archivo Histórico de Simancas.
Así, en su página 751 se reproducen ciertos versos que pronunciados en el momento
adecuado harán que los seres exteriores vuelvan al asalto de la Tierra. Es en
página que aparece la famosa cita que afirma: "Que no está muerto lo que eternamente
puede soñar y con extraños tiempos aún la muerte puede morir"
La supuesta autenticidad de este libro la reflejó Derleth en su artículo "The
Making of a Hoax", donde advierte cómo muchos lectores empezaron a insertar
anuncios en diversas secciones y catálogos de librerías especializadas. Derleth
cita, como ejemplo, un anuncio aparecido en 1962 en el que se reflejaba: "Alhazred,
Abdul. Necronomicon. España, 1647. Encuadernado en piel algo arañada, descolorida,
por lo demás buen estado. Numerosos grabados madera símbolos y signos místicos.
Parece tratado en latín de magia ceremonial. Ex libris. Sello en guardas indica
procede de la universidad de Miskatonic. Mejor postor".
¡HORROR, HORROR, TE NECESITO!
En definitiva, en un mundo descreído y
sometido a los miserables espantos de la vida cotidiana, la mitología creada
por Lovecraft y sus amigos vino a llenar un vacío. El terror de no llegar a
fin de mes, de perder el trabajo, de estar malgastando la vida en una rutina
insoportable es mucho más fuerte que cualquier fantasma o muerto en vida que
se ande arrastrando por ahí. En estos opresivos y globalizados tiempos postmodernos,
tal vez, para sentirnos vivos, necesitamos evocar los horrores arquetípicos
que nos anuncian los Mitos.
Referencias:
"Los Mitos de Cthulhu", edición publicada por Alianza Editorial
http://www.abaforum.es/users/587/lovecraft.htm
Lovecraft según Borges
http://rehue.csociales.uchile.cl/rehuehome/facultad/publicaciones/autores/lovecraft/hp.htm
por Carles Bellver Torlà
Dossier Lovecraft
http://www.geocities.com/SoHo/Cafe/1131/hpl.html
por Carles Bellver Torlà y Eduardo Giordanino
(c) Jorge Oscar Rossi, 2000.
Me interesa tu opinión. Si querés, mandame
un mail
|
Liter Area Fantástica (c) 2000-2010 Todos los derechos reservados
Webmaster: Jorge Oscar Rossi |
|