|
|
{upcenter} |
{upright}
|
LA MÁXIMA PERFECCIÓN
(Segunda Parte)
Por Pily B.
Paul se dirigió al androide como si de un ser humano
se tratara:
- Supongo que sabes bien lo que hay en juego, ¿no es así? Tu actuación puede
significar la desconexión, tú desconexión, e incluso la del resto de tus compañeros.
Espero que tengáis una excelente razón para no ser inmediatamente desmantelados
cuando esta entrevista haya finalizado 183. De veras lo espero.
El Yuniano no pudo permanecer por más tiempo con la boca cerrada:
- ¡Habéis cometido insubordinación... y rapto! ¡Pagaréis por ello, por haber
desobedecido y por jugar con nuestras vidas!
- No estamos jugando con las vidas de nadie, señor. Sabemos muy bien lo que
hacemos. Sé muy bien lo que hago.
- ¡Embustero!
El color encarnado de las células fotoeléctricas que evidentemente correspondían
a los órganos visuales del mecanismo, disminuyeron su intensidad:
- Un androide no puede mentir y usted lo sabe perfectamente... vuelvo a repetir
que no he jugado con las vidas de nadie. El trabajo se restablecerá en el preciso
instante en que se dé por finalizada nuestra entrevista - casi le traspasó con
su visión, ahora el rojo de su mirada luminotécnica se había vuelto mucho más
vivo. De inmediato volvió su atención hacia el robopsicólogo _. En cuanto a
lo que me pueda ocurrir después, sé muy bien qué me ocurrirá, porque en realidad
señor, yo soy el único responsable, sólo yo, los demás no tienen nada que ver
con esto.
_ ¡Pero ellos te ayudaron 183!
- Lo sé señor Flency, déjeme que le explique y entenderá que no les quedaba
más remedio que hacerlo cuando les hice ver que no existía ningún riesgo, que
la causa por la que he llevado finalmente a cabo mi plan estaba justificada.
Créame yo soy el verdadero promotor. Sólo yo debo ser desconectado... - Su mirada
pasó de un individuo humano a otro _... y aun así creo que ha merecido la pena.
Neve sintió lástima, no sabía por qué pero así era, así que decidió apremiar
al androide para averiguarlo cuanto antes:
- Está bien 183, lo más importante es que la extracción del mineral volverá
a efectuarse de inmediato y la pesadilla Yuniana concluirá. Por lo demás, es
mejor que no especulemos sobre lo que sucederá después o no - la dama dirigió
una fiera mirada a Crawford - así que por favor, continúa.
- Muy bien, señorita Twain... el principio de la historia se inició cuando volví
a ser conectado...
- ¿¡De qué estás hablando!? - Ambos robopsicólogos se incorporaron precipitadamente
sobre su asiento. Sus miradas fueron de 183 a Crawford sucesivamente.
El Yuniano tragó dificultosamente. Estaba claro que él sabía de qué iba a hablar
a continuación el agitador insurrecto.
- Así es, hace dos meses Yunianos aproximadamente hubo un accidente en una de
las galerías, yo estaba trabajando allí con algunos androides más...
- ¿Qué ocurrió exactamente 183? - Paul parecía haber restablecido la calma.
Edward contestó precipitadamente:
- Se envió por primera vez después de mucho tiempo a gente de Yuno para supervisar
in situ el funcionamiento de la ciudad, instalaciones mineras incluidas...
debieron manipular algo sin preguntar antes e hicieron que el sistema de ventilación
en una de las galerías donde se estaba extrayendo homanium en ese momento, se
conectase momentáneamente... Hubo una gran explosión y en ella varios androides
resultaron seriamente dañados... ¿Conforme?
- ¡No puedo creer lo que estoy oyendo! ¿¡Cómo es posible que nuestra empresa
no haya sido informada de esto!? - Neve inquirió al Yuniano con los ojos inyectados
en sangre -. ¡Se han efectuado reparaciones ilegales, todos los androides deberían
haber sido enviados a La División! ¿¡Me escucha señor Crawford!? ¡Podríamos
denunciarlos por ello! ¿Acaso sabe lo que significa poner a un androide en funcionamiento
sin tener una mínima idea? ¡Ustedes no son especialistas, vivieron entre ellos,
sí, pero no son especialistas! ¿¡Quién les ha dado derecho a...!? - Daisy cobró
movimiento y en dos zancadas estuvo tras la retaguardia de la robopsicóloga.
Rápidamente intentó sosegar a Neve, masajeando suavemente sus hombros:
- Tranquilícese señorita Twain. Hágalo por su propio bien.
- De acuerdo, de acuerdo... - una mano de Paul apretó la de la mujer cuando
ésta ya empezaba a notar los primeros efectos relajantes del masaje _, estoy
bien. ¡En serio! Continúa por favor.
Pero Crawford no pudo dejar las cosas como estaban. Se levantó dirigiéndose
apresuradamente al rincón más apartado de la sala y sólo desde allí, tuvo el
valor suficiente para reprender nuevamente al minero artificial:
- ¿¡Por eso lo hiciste!? ¡Maldito rencoroso! ¿¡Cómo has podido!? ¡Tus compañeros
te reconstruyeron gracias a nuestras órdenes, estás aquí gracias a nosotros
y ahora has puesto en peligro nuestras vidas! ¿Y todo por qué? ¿Por venganza?
¡Estúpido invento del demonio!
Esta vez 183 decidió omitir deliberadamente las palabras de su superior:
- El principal motivo de esta insurrección, es la presencia de ustedes tres.
Las miradas del trío se clavaron en él llenas de incredulidad.
- Señor Crawford - 183 indicó su asiento, ahora vacío - se lo ruego, acomódese.
Tras un ligero titubeo, Edward cedió de muy mala gana y únicamente movido por
la curiosidad.
- Gracias - el androide bajó su dorada cabeza metálica como muestra de su improbable
gratitud, pero enseguida la alzó con un nuevo fulgor en sus ojos electrónicos:
- ... Se podría decir que actualmente soy un androide totalmente distinto al
que fui hace tan solo dos meses. Tras el accidente, fui constituido con partes
de compañeros que al igual que yo resultaron seriamente dañados en la explosión.
Ahora soy la suma de todos ellos... Del mismo modo que mi recomposición fue
efectuada por otros androides obreros, mi reciente programación también lo fue
dado que mi cerebro positrónico voló en mil pedazos. Ellos insertaron su propia
información en mi nuevo cerebro...
- ¡Esto es el colmo! ¿¡Quieres decir que además de no avisarnos de lo ocurrido,
los Yunianos no se tomaron la molestia de dejar o enviar a alguien aunque no
estuviese lo suficientemente cualificado, para supervisar el proceso en persona!?
- Señorita Twain, debían repararse los daños materiales tras la explosión, no
era recomendable que ningún ser humano permaneciese en Rhoma hasta comprobar
que todo volvía a operar correctamente como sucede ya en estos momentos.
Neve apartó malhumorada las manos de Daisy y ésta volvió obediente al lugar
donde le correspondía, 183 al mismo tiempo, observó dubitativo a la robopsicóloga
sin decidirse a continuar hasta que ésta se le indicó.
- Como saben perfectamente, un mecanismo no es puesto en circulación sin que
antes la programación de su cerebro positrónico haya sido supervisada como mínimo,
por un robopsicólogo cualificado. Por lo tanto, sólo se procede a la subsiguiente
integración si todo resulta estar en perfecto orden... - la intensidad de su
voz pareció disminuir sensiblemente -. Yo no he sido supervisado por ningún
profesional cualificado y aunque desde un principio me he considerado un individuo
apto para volver a realizar mi trabajo, quise completar yo mismo el procedimiento
habitual procurando ceñirme en la medida de lo posible a él, procediendo como
lo haría la propia robopsicología. Para ello, busqué información en las computadoras
de Rhoma, pero solo obtuve informes sobre el trabajo realizado en las minas
y el rendimiento del mismo. Aun así decidí continuar, y accedí más tarde a los
archivos de Yuno. El resultado fue el mismo, no encontré ninguna referencia.
Su tonalidad artificial, volvió a ser tan enérgica como al principio:
- Entonces fue cuando accedí a la red subespacial del Sistema Solar mediante
nuestras computadoras y nuestro propio sistema de comunicación subespacial.
Lo cierto es que en ningún momento me fue impedida tal conexión...
- Lógicamente, cualquiera tiene derecho a acceder a los archivos públicos. ¡Cualquiera!
- La mujer procuró que su sarcasmo se hiciese evidente.
- En la red del Sistema existía un gran número de documentos donde se explicaba
cómo se llevaba a cabo aproximadamente la última etapa preparatoria de un androide.
La mayoría de estos documentos eran ensayos publicados principalmente por robopsicólogos
y matemáticos, gente muy experimentada... algunos incluso escritos por ustedes
- ambos robopsicólogos asintieron satisfechos - pero lo cierto es que me resultaron
insuficientes. Estos documentos eran exclusivamente teóricos, fáciles de asimilar
pero no de comprender por un cerebro androide. En ellos no se explicaba de forma
aproximada qué criterio seguía un robopsicólogo si en un momento dado el comportamiento
robótico o una pequeña parte de éste, escapaba a las pautas lógicas establecidas...
qué sucedía si existía un pequeño defecto en el funcionamiento del individuo
examinado y aunque éste no conllevase el más mínimo riesgo para la humanidad,
era finalmente incorporado a su trabajo. Como pueden ver mis dudas seguían sin
ser despejadas. ¿Quién podía asegurarme que yo no estaba actuando de un modo
inusual después de mi reintegración aunque aparentemente fuese apto para volver
a realizar mi trabajo? Así que opté por asimilar la información que encontré
sumándole otra muy distinta.
Paul carraspeó varias veces antes de tomar la palabra:
- ¿Te refieres al criterio del robopsicólogo como individuo, a su intuición?
- En efecto, a eso me refería señor, y efectivamente encontré algunas publicaciones
con respecto a este tipo de casos, experiencias ciertamente inusuales superadas
sólo gracias a la intuición de los propios profesionales... pero me resultó
imposible aderezar éstas con la teoría anteriormente asimilada dado que tampoco
lograba entender el razonamiento expuesto en los últimos escritos. De este modo
me vi obligado a seguir investigando, esta vez mi objetivo sería el comportamiento
humano. Era la única forma lógica de llegar a comprender el razonamiento del
robopsicólogo y conseguir finalmente mi propósito...
- Entonces ¿entraste en un bucle? - Paul empezaba a disfrutar con aquello.
- En efecto, y este bucle me llevó finalmente a concluir mi misión realizando
un gran descubrimiento. Extraordinario... - 183 permaneció enmudecido contemplando
al trío humanoide. Tras el desacostumbrado examen, continuó, pero esta vez lo
hizo pausadamente -... este fue la revelación de la creación suprema, la más
perfecta. Quizá existan otras... pero... bajo mi punto de vista, señores, creo
que por el momento la humanidad es el máximo exponente de la perfección.
Se prolongó un largo silencio que fue violado finalmente por el Yuniano:
- Este cacharro se ha vuelto completamente loco... - Crawford se debatía entre
el odio y la admiración.
- No señor, no lo he hecho. Estudié ampliamente cada uno de los informes publicados
sobre el funcionamiento interno aproximado del cerebro humano, y el propio comportamiento
humano. Se podría decir que revisé la psicología en cualquiera de sus manifestaciones...
disertaciones publicadas por otras ciencias como la filosofía... recabé más
información de la que pueda imaginar, y créame, sé lo que digo. El ser humano
en conjunto es lo más maravilloso que existe.
Paul sonrió ampliamente al androide:
- Es curioso, yo pienso lo mismo de vosotros. ¡En serio lo pienso! Sobre todo
de las últimas creaciones. - Giró en redondo visualizando así a Daisy. El AC121
no se inmutó, la vanidad no entraba ni entraría jamás dentro de su programación.
- Gracias señor, sé lo que opinan de nosotros los profesionales de su rama,
por otra parte, tampoco ignoro lo que sienten otros humanos.
Neve juzgó que había llegado su turno:
- ¿Te refieres al famoso complejo de Frankenstein, el mismo que el señor Crawford
padece? ¿A la evidente aversión que siente hacia vosotros porque se cree inferior
sin serlo? ¿A que podéis fallar a la mínima de cambio?
- ¿¡Qué, quién, yo...!? - El Yuniano se mostró desorientado, la historia del
androide le había dejado fuera de juego.
Paul, decidió interrumpir antes de que fuese demasiado tarde:
- ¿Qué te hace pensar que somos tan perfectos...? Ni siquiera lo pensamos nosotros
mismos.
La voz de 183 pareció cobrar aún más vida:
- Sé que no son conscientes señor, pero es evidente. El ser humano lo tiene
prácticamente todo. Está vivo, siente...
- ¿Crees que sentir odio es algo extraordinario? ¿Ira, celos, envidia?
- Señor, debe serlo, incluso sentimientos tan negativos hacen que el individuo
siga sintiendo su propia existencia. ¿Cómo no puede ser milagroso saber que
estás vivo de cualquier forma? Asimismo, tengo entendido que la mayoría de estos
sentimientos son el origen de un proceso anterior, tal vez se deriven de la
impotencia, el amor, la admiración, yo los considero causa-efecto...
- ¿Y el dolor, qué me dices del dolor? ¿Cómo puedes controlar el dolor?
- Hay muchos tipos de dolor, la ira causa dolor, los celos también lo provocan,
simplemente han de saberse controlar, se debe poner un remedio racional, el
ser humano tiene que usar su dominio ante este tipo de sentimientos... por otra
parte existe el dolor físico y éste puede tratarse, como saben.
- Sí pero ¿y el psíquico? Cuando pierdes a un ser querido por ejemplo...
- Bueno, no entiendo bien por qué causa tanto dolor, entiendo que la pérdida
de un ser querido produzca cierta nostalgia, pero dolor... todo ser humano sabe
que ha de morir, no veo por qué algunos de ustedes no acaban de hacerse a la
idea, es muy sencillo, vuelven a ser polvo de estrellas como suele decirse,
- Neve asintió satisfecha, la lógica que empleaba 183 era aplastante - por otra
parte hay maneras de consolarse. Existe la religión. La gente que cree fervientemente
en un dios dice estar resignada a morir, y parecen hacerlo con algo más de resignación...
con... paz.
Paul y Neve se sonrieron mútuamente. Aquél mecanismo era increíble.
- Siento decirte que la vida no es tan fácil. 183, lo estás viendo todo bajo
la única perspectiva de la lógica ¡eso es lo que hace que nos veas como criaturas
perfectas!
- Es como deberían verlo ustedes, pero en realidad no, señorita Twain, no se
trata sólo de eso, aún no he acabado. Sus sentimientos son sólo una pequeña
parte, también está su inteligencia...
- ¿Qué hay de ella? ¿Acaso la tuya no es superior de algún modo?
- Por supuesto que no, eso es un gran error. La mayoría de ustedes piensan que
nuestros cerebros positrónicos son superiores a sus cerebros biológicos, pero
en realidad, no es así. Nuestro cerebro es pura matemática. Lógico e ilógico...
Es cierto que somos capaces de computar a una mayor velocidad y de forma más
perfecta, teniendo en cuenta el tiempo que utilizamos para ello, pero también
han de tener en cuenta que nuestro cerebro no es otra cosa que elemento artificial
y éste ha sido creado por ustedes, lo que hay insertado en nuestro interior,
fue invención suya, y eso les convierte en individuos superiores aunque no quieran
ser conscientes de ello.
- Ciertamente no sabe lo que dice - aunque sus palabras no lo manifestaban,
el Yuniano continuaba sin salir de su asombro.
Pero el mecanismo pareció no haber escuchado:
- ... Las operaciones que nosotros ejecutamos, la mayoría de ellas, pueden ser
realizadas por el cerebro humano, aunque en algunos casos necesiten un tiempo
aparentemente infinito. Su cerebro es muy eficiente, simplemente aún no saben
utilizarlo en toda su capacidad, pero es extraordinario.
- No veo qué hay de extraordinario en tener una capacidad enorme de hacer cosas
y no saber cómo. ¡No sé si eres demasiado lógico o demasiado positivo, 183!
- Quizá con el tiempo señorita Twain, lleguen a conseguirlo. ¿No se dan cuenta?
Aún no se conoce exactamente cómo funciona el cerebro en su totalidad y por
lo tanto no se puede saber hasta dónde podría llegar, pero ya con los conocimientos
actuales se evidencia su complejidad, y algo complejo es algo que ha evolucionado,
por lo tanto algo que se supera... algo superior... - Al trío humano le resultó
apabullante la lógica empleada por el androide para darle definitivamente la
vuelta a todo. Estaba claro que las lecciones que había recibido a través del
subespacio, habían sido perfectamente asimiladas -. Nosotros no habríamos evolucionado
jamás sin su ayuda, sin su programación, sin actualizaciones en nuestro software
y hardware, sin ustedes no hubiésemos llegado a ser lo que somos, sin embargo...
nadie programa al hombre ¿Lo entienden ahora? Nadie puede programar la intuición,
ni la suspicacia, ni el ingenio o el sentido del humor, sólo por poner algunos
ejemplos, señores... Ustedes tienen virtudes asombrosas que no son capaces de
ver, quizá porque en la mayoría de las ocasiones las utilizan como armas...
- Pero todo lo que cuentas sobre nosotros no nos hace tan especiales, 183. ¡Debes
ver las dos caras de la moneda! - Neve sabía que aun diciendo lo que pensaba,
la programación del minero no se vendría abajo, no obstante, sentía cierto cargo
de conciencia por ello. Pero las cosas eran así -. Os creamos para beneficiarnos
de vuestra existencia, hacéis que nuestra vida sea mucho más cómoda. ¡Nada más!
¡A eso se le llama pura y llanamente, egoísmo...!
- Puede, pero también son capaces de engendrar a otros seres humanos, y esto
no lo hacen por egoísmo ¿no es cierto...? ¿No es cierto señorita Twain?
- Así es, pero... - La dama fue inusualmente interrumpida por el mecanismo.
- ¿Cree que Dios es egoísta, señorita Twain?
Paul contestó atropelladamente, dejando a su prometida con la boca abierta:
- No ¡claro que no! ¿Adónde quieres ir a parar 183?
- A ninguna parte en especial, señor Flency, lo que ocurre es que no entiendo
por qué si ustedes no piensan que su Dios es egoísta, intentan hacer que yo
sí lo piense del mío.
- ¡Estás diciendo...! ¡Dios santo, no es posible...! Pero... - Twain no sabía
si llorar o echarse a reír.
Edward Crawford se puso en pie:
- ¡Se ha vuelto loco!
Aunque a Paul le habían desbordado del mismo modo las últimas palabras del androide,
aún fue capaz de dar una explicación lógica a todo aquello:
- En absoluto, señor Crawford, su profundo estudio sobre el ser humano, y el
poder que hemos adquirido con el tiempo pudiendo crear algo a nuestra propia
imagen y semejanza, le han llevado a pensar que somos como dioses...
Crawford se desplomó sobre su asiento, no podía acabar de creer lo que estaba
escuchando. Mientras, el androide contemplaba nuevamente al trío humanoide,
a la espera.
- Está bien 183 pero ¿qué tiene que ver todo esto con el homanium? ¿Por qué
contradices a los que consideras tus dioses entonces? Es algo totalmente ilógico...
- Señor, es muy sencillo. Todo este razonamiento me ha sobrevenido después de
mi reactivación, desde entonces, no he podido ver a ningún ser humano en persona
si no ha sido mediante las visualizaciones de ciertas comunicaciones subespaciales
que he mantenido con Yuno.
- Pero... pero - el pulso de la robopsicóloga se intensificó - ¡eso significa
que has movilizado a todos tus compañeros para conseguir traer hasta ti a tus!...¡dioses!
- Eso es, señorita Twain ¿usted no lo haría si tuviese la oportunidad?
- Bueno yo... no lo sé... - Twain recapacitó sobre ello y supo que su reacción
habría sido la misma.
- Aun tengo una pregunta 183 ¿qué hacemos Neve y yo aquí? ¿No es cierto que
sólo con la presencia de Edward Crawford te hubiese bastado, un androide no
puede hacer distinciones entre un ser humano y otro? ¿O tú sí? - Paul sabía
que aquello era improbable pero de todos modos debía asegurarse, si era así...
entonces aquel individuo que ahora despertaba la admiración entre los humanos,
podría llegar a ser muy peligroso.
- No señor Flency, no lo hago. Su presencia tiene otro fin muy distinto, incluso
la del propio Edward Crawford tiene un doble fin, uno ya lo conocen, y el otro
es aún más sencillo, quería darle las gracias simplemente. Él me dio la oportunidad
de aprender todo lo que he aprendido e incluso de vivir la experiencia de este
momento.
- ¿Qué quieres decir 183? - Neve volvía a estar operativa.
Ahora fue el Yuniano quien contestó con la vista puesta, aunque ausente, en
el ser robótico:
- De alguna manera yo di el visto bueno para que 183 pudiese ser reconstruido.
- Por otra parte, su presencia ha contribuido a que ambos Sistemas se hayan
visto obligados a ponerse en contacto. En estos momentos hay una mayor comunicación
puesto que creen que la situación se les está yendo de las manos.
- Pero ¿no te habría bastado con que yo estuviese aquí y haber esperado a que
ambos pueblos simplemente se desesperasen para verse obligados a dialogar?
- Es posible señor Flency, pero ya ha visto que hacer un convenio mediante el
préstamo de androides, no ha sido suficiente para que la relación fructificase,
por lo tanto no podía arriesgarme... Necesitaba enviar un mensaje sin codificar
al Sistema pidiendo a un nuevo miembro, sabía que este mensaje sería interceptado
y facilitaría la liberación de la información sembrando el caos finalmente.
Todos debían perder los nervios, tanto en un bando como en el otro. Por lo tanto
el envío y posterior desaparición de la señorita Twain tenían necesariamente
que enturbiar aún más todo este asunto, y de hecho así ha sido. Aunque nosotros
hemos denegado cualquier tipo de comunicación con el exterior, lo cierto es
que estamos recibiendo continuamente información sobre éste. Llámenlo espionaje,
pero todo está saliendo según lo previsto.
- Realmente es increíble lo que has hecho, 183... ¡admirable!
- No ha sido nada, señorita Twain, ambos pueblos necesitaban que alguien les
incitase a desplegar la bandera blanca, y yo sabía cómo hacerlo... además pensaba
haberlo dejado claro, esto sólo era algo secundario, en realidad he actuado
por puro y llano egoísmo. - El androide aprendía demasiado rápido -. Ahora sólo
quiero conseguir lo que tanto anhelo, y no me importa ser juzgado por ello.
La cabeza de Crawford no dejaba de dar vueltas:
- Pero ¿¡es que todavía no lo has conseguido!?
- No señor. Aún no...
- ¿¡Pero qué quieres ahora!?
- Señor Crawford ¿usted que anhelaría si tuviese a su Dios delante? ¿Qué desearía
más que ninguna otra cosa?
La respiración de Twain se volvió entrecortada, ella entendió perfectamente.
Se puso de pie precipitadamente.
- ¿¡Qué va a hacer!? - Crawford no salía de su asombro.
- Déjela, ella sabe lo que hace. Al fin y al cabo 183 se lo merece, después
de esto volverá a ser desconectado... - Crawford le miró incrédulo -. ¿¡No me
diga que aún no adivina cuál fue el resultado de su proceso, el que intentó
emular como si de un robopsicólogo se tratase!? No se preocupe, él sabe que
debe ser así y lo acepta... Cuando vuelva a funcionar, ya no recordará nada
de lo que ha ocurrido, toda su información será borrada, y esta vez sí será
supervisado por alguno de nosotros.
Entre tanto, Neve se había acercado a 183, el cual se puso en pie inmediatamente.
La robopsicóloga agarró ambos brazos del engendro e hizo que éstos rodearan
su cuello, ella al mismo tiempo, le abrazó dándole todo el cariño que se le
podía dar a una máquina...
(c) Pily B.
|
Liter Area Fantástica (c) 2000-2010 Todos los derechos reservados
Webmaster: Jorge Oscar Rossi |
|