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MULTIPLICACIÓN

(Segunda Parte)

(vamos a la primera parte)


Por Pily B.

Stella tardó aún unos segundos en proseguir, que Susan la conceptuase de ese
modo la disgustaba:

- Además de mis sentimientos hacia él, también le explique cómo se relacionaban
dos seres que se querían y qué necesitaban el uno del otro, lo hice asegurándole
que sólo pretendía vivir una aproximación de todo aquello, con la esperanza
de que pudiese adaptarlo todo a su pro... programación - hizo una pequeña pausa,
su expresión se tornó lúgubre -. Pero no pudo hacerlo, siguió sin comprender.
Su cerebro electrónico sólo alcanzaba a ver la lógica de todo aquello, y ésta
le decía que aunque lo intentara jamás llegaría a darme lo que cualquier ser
humano, dando por descontado que tampoco obtendría lo que se supone debía obtener
a cambio de una relación así, dado que él no tenía capacidad para sentir. Se
lo tomó todo al pie de la letra... el pobre me había escuchado atentamente pero
no lo entendió.

- ¿Qué sucedió entonces?

- Supongo que todo lo contrario a lo que usted piensa. Aunque podía hacerlo
no le ordené que se comportara como si se tratase de mi esposo - contempló su
regazo momentáneamente - ¡no podía, el amor que sentía hacia él me impedía verle
claramente como lo que era, una máquina que sencillamente estaba a mi merced!,
Así que, desesperada, intenté dejarlo estar... pero entonces Dave, ¡Dave hizo
algo increíble! - Su mirada se perdió por la sala, sus pequeños ojos habían
recibido una nueva luz y a través de ella parecía estar viendo la imaginaria
figura de su antiguo amante, erguida frente a ella -. Sin contar conmigo examinó
toda la información insertada en su cerebro positrónico sobre mi vida anterior,
mi pasado, mis... mis trastornos psicológicos - su atención volvió precipitadamente
a la sala - después debió compararlo con todo lo que yo le había contado, con
los sentimientos que despertaba en mí ¡ya le he dicho que él intentaba a toda
costa cumplir con su programación, con su principal objetivo que era hacer que
yo me sintiese bien...!, y supongo que de este modo sí debió aglomerar todo
el asunto hasta llegar a la conclusión de que podría actuar como le había pedido,
siempre siguiendo un proceso lógico e incluyendo todas sus limitaciones... y
a partir de ese momento cumplió perfectamente con su cometido comportándose
casi como un verdadero esposo.

- Supongo que fue únicamente de puertas para adentro ¿no es así?

- Así fue. ¡Sé que resulta difícil de creer, y es posible que no entienda cómo
pude llegar a enamorarme de él hasta ese punto, pero es todo más sencillo de
lo que parece! Simplemente nunca en mi vida llegué a congeniar con ningún hombre
como lo hice con él, para mí todos resultaban iguales después de mi última experiencia...
- Al llegar a este punto Hallen comenzó a temblar manifiestamente -. Dave nunca
me hizo daño, él me trataba bien sin pedirme nada a cambio, me escuchaba...
me respetaba e intentaba hacer que me sintiese cómoda prestándome sus servicios
con toda la ternura de que él era capaz, siempre estaba pendiente de mí. Me
ayudó a superar todos mis temores, a relacionarme poco a poco con los demás,
me hizo sentir como nunca... ¿¡Tan difícil es de entender entonces, dígame Susan!?


- Mirándolo así desde luego que no.

Pero Susan Tallie había estado a punto de perder el hilo de la conversación.
Las últimas declaraciones de su cliente la habían dejado pensativa, tanto que
no pudo evitar dejarse arrastrar por ellas y ponerle mentalmente un principio
a toda esa historia, el principio que Stella había esquivado deliberadamente.


Dave Hallen, o mejor dicho el androide de compañía denominado como AC120 se
le había asignado por una causa muy concreta; su estado psicológico.

Stella Urnikov nunca llegó a ser una afamada escultora, pero amantes de este
arte siempre aseguraron que podría haberlo sido, y todo fue gracias a la influencia
y malas artes del que creía era el amor de su vida, su marido, un simple inspector
de hacienda del cual Susan no quería ni recordar el nombre, éste se había encargado
de impedir que Stella continuase con su trabajo y a cambio de este enorme sacrificio,
estuvo a punto de hacerla perder la vida...

Dieter Khinner, doctor privado de la familia, fue quien decidió poner fin a
esa situación después del último suceso. Sin pedir permiso a su marido llevó
a Stella a su hospital y tras curarle las heridas físicas, la encomendó al equipo
psicológico. Al equipo psicológico femenino...

Tras un exhaustivo examen se descubrió que Stella además de una fuerte depresión,
sufría de androfobia, y contrariamente a lo esperado no respondió a ninguna
de las terapias preestablecidas. Habían intentado por todos los medios que la
desdichada mujer aceptase la presencia masculina sin agredir a los demás y agredirse
a sí misma, pero resultó inútil, todos los intentos resultaron fallidos.

Buscaron entonces otras alternativas y llegó la que parecía ser la única solución
viable, el tratamiento definitivo. Stella iba a recibir un fuerte shock sin
saberlo, viviría tan aislada como quería, sí, pero en compañía de un androide
masculino trasladado a su hogar previamente a su alta. La presencia de éste
la haría enfrentase irremediablemente a la realidad: Estaría en todo momento
con ella, llegando a convertirse en su sombra, su presencia humanoide la recordaría
inconscientemente a la de un hombre en todo momento, pero en este caso el androide
tendría toda la paciencia que un humano no podría tener y soportaría los malos
tratos que los demás no soportaban. No podría evitarle aunque quisiera.

De este modo y asistida en todo momento por la misma máquina, no tendría más
remedio que acabar aceptándolo primero a él y más tarde al resto del mundo.
Dave se encargaría de convencerla de que nadie más le iba a hacer daño...

Susan había vuelto apenada a la conversación:

- ¿Adónde pretendía llegar con aquella relación, Stella? Sabía perfectamente
que Dave, como todos los AC tenía una fecha de caducidad a pesar del trabajo
que realizaba, y sabe muy bien por qué... Usted no es el primer ser humano que
se enamora de una máquina. ¿Acaso no recuerda lo ocurrido hace aproximadamente
un siglo, el revuelo que se montó en torno al caso TN3?

- Eso fue hace mucho tiempo y se trataba de un simple experimento. Estudiaron
el comportamiento de una pobre mujer para precisar de antemano cómo reaccionaría
la gente cuando androides extraordinariamente humanizados conviviesen entre
nuestra sociedad. - Stella demostró estar muy bien documentada.

- Así es, pero también ella se enamoró de ese androide, y sabe perfectamente
que después de este primer caso fueron sucediéndose aún muchos más. ¿Acaso no
recuerda que incluso ciertos individuos intentaron legalizar el matrimonio entre
el hombre y la máquina? ¡Aquello fue una locura! Por este motivo ¡porque las
cosas se estaban saliendo de madre!, se privó a todos los AC de sus supuestos
órganos reproductores dado que no podían negarse a seguir las órdenes impuestas
por sus amos cuando éstos les ordenaban mantener relaciones con ellos,
además, para reforzar esta medida, se impuso esa especie de fecha de caducidad
que no era otra cosa que la remodelación exterior de la máquina y la reprogramación
de su cerebro, se borró todo vestigio de su anterior... personalidad, así su
antiguo arrendador no podría intentar seguirle la pista. Y ahora dígame, desde
entonces ¿cuantos casos de enamoramiento se han dado?

- Sólo el mío.

- Eso es - suavizó su tono - ¿y por qué Stella? Porque asimismo la ley estipuló
que ningún ser humano, ni siquiera la propia máquina, debía conocer la fatídica
fecha. Sólo así se pudo impedir esa antigua locura colectiva. Y con todo esto
¿intuye adónde quiero ir a parar? , ¡a que sabía lo que sucedería tarde o temprano!,
Dave sería sustituido cuando cumpliese con su cometido, tal vez un tiempo después,
pero sólo era cuestión de tiempo... sabía que se estaba condenando y sin embargo,
¡sin embargo no lo impidió!

- No pude.

-¿¡Pero por qué!?

- Ya se lo he dicho, le amaba, y he de añadir algo, volvería a pasar por todo
lo que pasé. No sabe hasta qué punto para mí mereció la pena.

La abogada percibió cómo el vello se le erizaba:

- Gracias por la aclaración, Stella, de veras. - Cogió su maletín hasta el momento
olvidado extrayendo de él el expediente de su cliente, lo repasó sin poder concentrarse
en él. Lo cierto es que las últimas palabras de aquella mujer la habían descolocado
por completo -. Supongo que desde fuera se ve todo de distinta forma...

Intentó volver a repasar algunas de sus notas y llegó al meollo de la cuestión.
Según los apuntes, cuando Stella fue consciente de que no podría vivir sin Dave,
ésta se dirigió a La Diseño y División de Androides Terrestres para pedir que
hicieran algo, necesitaba que estuviera con ella para siempre, si no era así,
aquello acabaría con su salud mental definitivamente... Pero había llegado demasiado
tarde. Su ex marido se le había adelantado, nadie sabía cómo había conseguido
la información sobre la vida actual de su ex esposa y mucho menos su paradero,
puesto que la vida de aquella mujer fue finalmente vetada para él, pero según
el informe consiguió todo lo que buscaba y los vigiló tan de cerca, tanto, que
llegó a descubrir el inusual romance.

... E inmediatamente actuó. Ninguno de sus compañeros o superiores sabía a ciencia
cierta cuál había sido el final, la verdadera historia de su ruptura matrimonial,
el inspector se cuidó bien de ocultar ciertos aspectos adversos de su personalidad,
de este modo fue imposible que sospecharan de él cuando manipuló las computadoras
de su departamento destinándose a sí mismo la inspección de la empresa "La División",
sus compañeros sólo fueron conscientes de que ésta llevaba demasiado tiempo
sin ser controlada como él muy bien había demostrado, y eso era inadmisible...


... El antiguo equipo médico había advertido a la DDAT de que aquel tipo podría
merodear algún día por allí si llegaba a sus oídos que Stella convivía con un
AC, pero para cuando el sujeto llegó solicitando la fatídica inspección, a nadie
se le ocurrió comprobar su identidad comparándola con la de la ficha de su cliente.
Si lo hubiesen hecho - pensó Susan - podrían haber alegado cualquier cosa, cualquier
excusa para ganar algún tiempo y haber informado a la perjudicada.

De cualquier forma los datos de los últimos años de actividad de la DDAT pasaron
a formar parte de la información computerizada del ministerio, todo, fechas
de fabricación, desactivación, prestaciones desempeñadas por cada modelo, fechas
de alquiler de los mismos, ganancias por parte de La División gracias a estos
arrendamientos, en fin un largo etc... y todo aquel montón de datos únicamente
significaban una cosa; a partir de ese momento Dave estaba más fichado que
nunca
, ahora debería ser desactivado irrebatiblemente cuando llegase su
momento, cumpliendo así con las normas establecidas.

Pero ahí no acabó todo, cuando llegó a los oídos del inspector que Stella había
sido informada por la propia DDAT, que había ido corriendo en pos de la salvación
de su amado, hizo público aquel romance y la desaparición de Dave se hizo aún
más inminente. Conociendo su antiguo estado anímico y temiendo una nueva recaída,
la ley dio entonces a la mujer el tiempo suficiente para despedirse de él y
hacerse a la idea de perderle... Este tiempo fue aprovechado por la DDAT para
llevar a cabo sus propósitos ya que Stella Urnikov, les había obligado a actuar
amenazándoles con suicidarse e imputándoles posteriormente el suceso. Injustamente
se había cometido negligencia, ¡y precisamente con ella!

Cuando terminó su revisión, Tallie comenzó a escribir algo en un trozo de papel:

- ¿Cómo se llegó a pensar en dar vida al bebé? - Continuó sin visualizar a Stella.

- Se aprovechó la sentencia del juez para poder llevar a cabo el proyecto. La
justicia me concedía, digamos que más que el derecho el privilegio de llevar
una vida en paz, aislada de la gente y sobre todo de... de él, a cambio sólo
debía jurar no volver a infringir la ley y cumplir con mi juramento.

- Pero... - Susan levantó la vista paulatinamente - es absurdo que la hiciesen
jurar tal cosa, ¿quién no sabía que ya no tenía derecho a alquilar a ningún
androide más?, ¿que incluso la DDAT fue amenazada?

- Tiene razón pero supongo que me obligaron a hacerlo para poder advertirme
de que si volvía a infringir la ley sería seriamente castigada para dar con
ello ejemplo, la pena de cárcel pendería sobre mi cabeza como de hecho ahora
pende.- Cerró sus ojos oprimiendo sus lagrimales, continuó hablando de este
modo, como si lo hiciese para sí -. Bien, como decía, dejaron que yo misma escogiese
el lugar donde vivir apartada, pero con una única condición - levantó su vista
- debía estar siempre localizada puesto que en cualquier momento podría recibir
la visita de un asistente social, éste o ésta controlarían cada poco tiempo
el transcurso de mi vida asegurándose de que todo seguía en orden...

Susan contempló a la mujer de pelo plateado mientras ésta permanecía en silencio.
La abogada esperó un tiempo prudencial intentando adivinar si estaba buscando
cómo expresar lo que tenía que decir, o simplemente ya no estaba allí. Por último
no la quedó más remedio que intervenir:

- Stella, aún no ha contestado a mi pregunta.

- Eh... bueno, sí... - tardó aún en reaccionar. Susan no entendió qué sucedía
ahora -. En primer lugar he de aclarar que sólo existía una forma de conservar
a Dave y ésta era copiar toda la información contenida en su cerebro a un nuevo
cerebro positrónico, Dave sería desmantelado íntegramente y así constaría en
la computadora y a los ojos de cualquier insensible justiciero, pero su esencia,
o al menos una copia exacta, seguiría viva dentro de un cuerpo jamás configurado
hasta el momento, pero creado especialmente para la ocasión, un diseño ilícito
del que nadie podría sospechar - se volvió a detener, pero esta vez Susan no
hubo de amonestarla - ¿cómo sospechar si todo el proceso se realizó en riguroso
secreto, sin que absolutamente nada constase en lugar alguno?

- Pero ¿por qué no trasladaron toda la información al cuerpo de un androide
adulto... también ilícito?

La acusada sonrió tristemente pensando que la edad de su joven abogada impedía
una comprensión total y absoluta del asunto, sí, sencillamente sus todavía jóvenes
hormonas no la debían dejar pensar con claridad. Su sonrisa se disolvió, un
violento ataque de tos la sobrevino sin más ni más.

Susan se incorporó en su asiento pero ella hizo señas de que todo iba bien,
aunque aún mostraba algunos síntomas de asfixia cuando decidió continuar:

- Su obcecación por el sexo resulta increíble... ¡la única forma de hacer que
Dave continuase conmigo aprovechando las imposiciones de la justicia, era configurarlo
como a un niño, créame! De otro modo podríamos haber levantado sospechas...
Y bien, como me disponía a explicar, al principio su apariencia exterior no
varió, antes debían desarrollarse los acontecimientos de tal modo que todo se
volviese poco a poco verosímil.

- ¿A qué se refiere?

- A eso que no consta en su expediente, a lo que sé a ciencia cierta que no
le han contado, a que primero debía desarrollarse una supuesta historia de amor
entre uno de los habitantes del pueblo fantasma y yo para que de este modo nadie
pudiera poner en duda más tarde que ambos habíamos concebido a Dave. Mi amante,
lógicamente no era más que alguien pagado por... esa empresa, y después, también
supuestamente me abandonó... Verá, es todo más sencillo de lo que parece, como
de costumbre... únicamente hube de ocultar a Dave hasta que toda esta historia
se desarrolló, siendo por último completamente creíble romance, embarazo etc.,
después, sencillamente el niño apareció en el momento adecuado, nada más.

- ¡Pero entre tanto recibió visitas de los asistentes!

Un nuevo ataque de tos. Esta vez se puso del color de la grana, pero volvió
a pedir a su abogada que por favor tomase asiento:

- Así fue. Y como le dije lo oculté cada vez que vinieron, ¡no es tan complicado!,
no es lo mismo intentar ocultar a un niño que en cualquier momento puede hablar,
gritar o incluso estornudar que... que ocultar a mi hijo - su respiración se
había acelerado considerablemente, y ahora su frente resplandecía por el sudor.

- Entiendo. Stella ¿se encuentra bien? - La otra afirmó cabeceando, reprimiendo
los últimos espasmos de la tos -. Bien, continuemos entonces... vivieron durante
nueve años aproximadamente en una pequeña aldea canadiense donde apenas había
quince habitantes, este era uno de los pocos lugares donde no habían llegado
sino escasos rumores sobre su atípico romance debido a su inusual aislamiento...
- Su voz se había tornado ominosa, el nuevo estado de su cliente ciertamente
la preocupaba. Aun así continuó con su trabajo mientras volvía a garabatear
-. Ahora dígame ¿cómo hicieron para simular que Dave se desarrollaba normalmente?

- A partir del momento en que se suponía que el niño tenía que empezar a crecer,
el grupo de personas encargado de efectuar las transformaciones simuló pertenecer
a mi familia, traía consigo el equipo necesario para realizar las nuevas modificaciones
físicas como si se tratase de víveres dado que no había tiendas, ni escuela
¡ni nada! Cada aldeano se las ingeniaba como podía y gracias a esta razón pudimos
hacerlo todo de una forma aún más natural, todo lo que necesitábamos nos lo
traía la gente de la, la sociedad - no podía evitar su obstinación, aún continuaba
hablando de La División como si de una sociedad médica se tratase. -... y del
resto me encargaba yo, me refiero a otros aspectos como el de la presunta enseñanza
del pequeño, supuestamente yo misma le impartía sus clases.

- Pero ¿no sospecharon del comportamiento del niño, aunque Dave tenía apariencia
humana debemos recordar que... que... bueno ya me entiende?

- La verdad es que no resulta tan extraño. Mi vecino más próximo vivía a un
kilómetro aproximadamente de mí, asimismo, tanto mi hijo como yo siempre nos
comportábamos de forma similar, lo cierto es que me acostumbré de tal modo a
su comportamiento que yo... acabé actuando casi como él. Aun así, ¿no es cierto
que existe gente extraordinariamente introvertida? ¿Por qué entonces mi hijo
y yo no podíamos pertenecer a esa clase de personas? - Susan observó que Stella
había pasado en un santiamén de ser esposa fiel a madre increíblemente protectora
¡y todo ello lo había promovido la misma persona! - Sencillamente no nos relacionábamos
con los demás porque no queríamos, así de fácil, y así transcurrieron los años
hasta que...

- Llegó por última vez aquella visita ¿no es así?

- Así fue. - Su respiración se volvió una vez más dificultosa.

- ¿Qué ocurrió exactamente? - La abogada observó a través del cristal que Stella
había palidecido notoriamente, el tono de su tez ahora se había vuelto blanco-azulada.


- Bueno, todo transcurría normalmente, la asistente social, Lucy, tomaba su
té sentada en el sillón como de costumbre, - los ojos de la acusada se llenaron
de lágrimas, pero no por ello dejó de hablar - ambas charlábamos tranquilamente
calentándonos al lado de la chimenea... No sé, charlábamos sobre cosas inconcretas,
experiencias pasadas, opiniones ¡qué sé yo! - Agarró fuertemente su pecho, pero
enseguida sonrió a Susan tranquilizándola -. Dave estaba en su cuarto, lo cierto
es que intentaba no presenciar durante demasiado tiempo aquellas visitas utilizando
la excusa de siempre... los chiquillos prefieren jugar en su habitación antes
de escuchar las nimiedades que tienen que decir sus mayores ¡aquello siempre
funcionó! Pero Lucy, aún no entiendo por qué, de repente le llamó. - Volvió
a estrujar su pecho abriendo la boca para poder respirar. En su cara se alternaban
diversos colores. Susan se había levantado de su silla, contemplándola impotente
mientras la otra continuaba medio inconsciente.

-... Empezó a hacerle un montón de estúpidas e inconexas preguntas, él las evadía
como podía dado que yo le sugerí hacerlo si llegaba el momento, pero entonces
ella... - un nuevo ataque de tos estuvo esta vez a punto de asfixiarla - ella
se debió molestar por sus continuas evasivas y ¡Oh Dios! ¿Puede creerlo? ¡Precisamente...
precisamente le ordenó comportarse adecuadamente!

Susan permaneció por unos momentos sin saber qué hacer cuando ya el cuerpo de
la acusada se había desplomado sobre el suelo produciendo aquel extraño sonido.
Stella acababa de sufrir un ataque al corazón...



... Decidió salir a dar una vuelta, sus ojos estaban demasiado hinchados a pesar
de que habían pasado un par de semanas. Pero antes leyó sus notas por última
vez.

«Antes de llevar a cabo la segunda fase del experimento... llamémosle Dave...
la DDAT realizó algunos exámenes psicológicos a mi cliente para determinar si
soportaría la nueva carga, su nueva vida en completa soledad, la zozobra que
suponía recibir en cualquier momento la visita de un asistente social... »

«Bien, y yo me pregunto ¿Por qué los de la DDAT no pensaron en hacerle esos
mismos exámenes psicológicos cuando el equipo médico del hospital les pasó su
informe y con él a su futuro cliente? ¿Cuando recomendaron como terapia un simple
androide? ¿Por qué escogieron precisamente al AC120? Supongo que para cumplir
con su cometido cualquier otro androide de aspecto un tanto más vulgar hubiese
servido... Estoy mirando algunas fotos adjuntas al expediente de Stella y debo
reconocer que Dave era realmente increíble, pero, no puedo llegar a entender
cómo volvió a cometerse el mismo error que con el TN3 aunque en aquella ocasión
se tratase de la U.S. Robots. ¿¡Pero en qué pensaban!? ¡Cualquier persona en
su sano juicio sería capaz de intuir que un enfermo mental amante del arte,
y en general de la belleza, se enamoraría irremediablemente de su medicamento!»

Susan rasgó el papel, sus ojos se habían vuelto a llenar de lágrimas.

(c) Pily B., FEBRERO-ABRIL 00

 

 

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