{upcenter}
{upright}

 

MUNDO INTERIOR

(Segunda parte)

(vamos a la primera parte)

 

Por Manuel Puentes Rojas

 

(En el primer episodio dejamos a nuestro protagonista manipulando la cerradura del misterioso caserón de la calle del barrio gótico.)

CAPITULO II

 

-Bueno, pequeña, creo que como una novia indecisa, terminarás cediendo a los encantos de unas manos expertas.

La cerradura cedió, dejando que la puerta se entreabriese y un místico aroma inundó mis pulmones.

-Umm... sospecho que hay un amante de las hierbas orientales entregado a su afición con una devoción encomiable.

Cuando estaba apunto de cruzar la puerta camino del interior, una voz a mis espaldas me sacó de mis divagaciones acerca de cómo abordar la situación.

-diga abuelo, ¿no es usted un poco mayor para ratear a estas horas de la noche?.

Cuando me giré, me encontré con una mujer de unos treinta años, sus rasgos me recordaron aquellas estatuas etruscas que alguna vez contemplé en los museos italianos. Estaba de suerte, al menos al darme la vuelta no me di de bruces con la figura de un legionario romano.

-escuche, jovencita, no sea tan ligera juzgando lo que ve, soy policía y me temo que aquí no se han reunido para constituir la ONG incienso sin fronteras, así que no pretenderá que llame a la puerta y espere que guarden pruebas para mí.

-Claro, y usted pretende que yo sea una palurda que ignora que estamos en un país donde para entrar en un domicilio hace falta autorización judicial, además, si la tuviera, durante las horas de la noche no tiene vigencia, si es usted policía debería de saberlo. Además, ¿desde cuando los policías actúan en la vida real como Harry el sucio?, con la sola compañía de su sombra.

-Señorita, dígame, ¿es usted abogada, o abusa de la televisión nocturna?.

-Nó, soy periodista de "La Vanguardia", y llevo detrás de usted un par de semanas sin que se haya percibido de ello, así que no menosprecie mi trabajo.

Un murmullo se oía en la calle, de repente creció, la puerta de la verja exterior que cierra esta calle con forma de cartabón se abrió, y la escena que siguió a continuación era digna de la mejor película de Almodovar.

El cortejo lo encabezaba una señora en silla de ruedas, la tracción de la silla era de origen animal, en concreto se llamaba Emilio, y gastaba combustible sin plomo, de marca JB. La tropa de retaguardia estaba compuesta por una multitud de siete mujeres y un muchacho, tres platicaban en catalán y cuatro en castellano, con acento meridional, es decir andaluz. Pero una cosa unía a todos, el contenido de la conversación era tan piadoso como las bombas de napalm. Venían de la comisaría, un altercado por la hora a la que se debe depositar la basura, motivó la guerra con otros vecinos del inmueble, el balance: manojos de pelo en las manos de las púgiles alguna cuenca visual cambiada a un color más obscuro, ademas de un contusionado mas o menos grave, al que la señora de la silla de ruedas golpeó en donde se unen las piernas con un bastón de madera de roble del Pirineo, culminado en una empuñadura de bronce que representaba la cabeza del "Camarón de la Isla", la señora blandio el bastón por su parte inferiór, así que el recordatorio de tan afamado "cantaor flamenco" obró el milagro de que un gallego de origen (el receptor del bastonazo) entonase requiebros dignos de un certamen de cante gitano.

Había sido testigo de los hechos mientras esperaba el momento de poner a prueba mi habilidad con las ganzúas y el altercado retrasó la hora que tenía prevista para ello. La policía local estuvo un buen rato en la calle reclutando testimonios, y ahora que consigo mi propósito las huestes en pié de guerra vuelven de la comisaría. Tendré que invitar a esta periodista listilla a pasar conmigo.

-Escúcheme, jovencita, luego tendremos oportunidad de aclarar posturas, pero ahora vamos a ver lo que están preparando aquí. Sígame con sigilo, y sobre todo, si nos descubren, déjeme que yo exponga nuestro argumento.

Aquel sitio era enorme, un antiguo edificio construido hacía un par de siglos sobre las ruinas de una antigua residencia medieval, construida a su vez sobre las ruinas de la muralla de la Barcino romana. A principios de siglo sirvió como prostíbulo. En la "Semana Tragica" de Barcelona un párroco fue abordado por los anticlericales cuando estaba entregado al amor con una cristiana de generosas formas.

Lo apalearon hasta la muerte, pero seguramente su sacrificio valió la pena,

Su recuerdo siguió viviendo en el vientre de la primeriza, que después de dar a luz fue recluida en un convento, y el hijo del amor fue dado en adopción a una familia burguesa. Naturalmente la versión oficial fue que fue sorprendido cuando fue llamado para dar la extremaunción a una mujer de la vida que agonizaba presa de la sífilis. El prostíbulo fue clausurado y desde entonces nadie habitó allí, tan solo era usado como almacén de cosas inútiles, su valor residía en las hipotecas que los propietarios conseguían poniendo el solar urbano como garantía. El nombre de la calle "Perot Lolladre" (Pedro el ladrón) hacía referencia a un forajido que en tiempos pasados asaltaba a los hacendados para beneficiar a los menesterosos. Según cuenta la leyenda conocía la forma de entrar en las cloacas romanas y por allí escapaba cada vez que venían a prenderle. Una zona hecha para el misterio y los personajes peculiares sin duda.

Rastreamos las cinco plantas del edificio sin hallar huella de presencia humana, sin embargo el olor a hierbas aromáticas se intensificaba por momentos, tan solo queda una cosa por mirar, el sótano.

Bajamos por las frías escaleras de piedra sin encender linterna alguna, desafiando la gravedad, nada, aquello estaba lleno de cosas aparentemente inservibles, pero yo sabía que cualquier anticuario habría entrado en éxtasis si las hubiese visto. Cuando nos decidimos a encender una mortecina luz roja de una linterna del ejército, vimos que allí había desde muebles pujados por la humedad, hasta reliquias de los primeros telares de la ciudad. Extraño que nadie les hubiese puesto precio.

-Señorita, en este confortable sótano hay mas de un nivel, esto es la chimenea de una caldera, y por algún lugar hay que bajar. ¿Será tan amable de esperarme aquí?.

-Mi nombre es Claudia, no señorita, y desde luego no he venido a consulta para quedarme en la sala de espera.

-No sea tan impulsiva, dentro seguramente espera el dentista. Mire, Claudia, esto es una porra eléctrica, adminístrela a discreción si alguien le sorprende, seguro que cambiará de parecer, ahora busquemos la entrada.

La entrada estaba oculta entre viejos armatostes metálicos, una escalera de caracol, metálica y estrecha como el aparato excretor de un estreñido.

-Nos vamos a envolver los zapatos con la tela que envuelve este mueble, para no hacer ruido Claudia, procure no tropezar o haremos una presentación digna de una película de Cantinflas.

-Procure no tropezar usted, no sea que le confundan con el "chapulín colorao"

-Nena, tu lengua es agradable como el aguijón de una avispa.

Comenzamos a bajar por la estructura metálica y una luz cenital comenzó a dar sentido a nuestras pupilas, unos cánticos adormecedores llegaron hasta nuestros oídos y al girar el último tramo vimos el espectáculo.

El viejo suelo de la caldera estaba cubierto por un pentagrama, unas velas despedían la luz cenital que inundaba la estancia, y trece personas seis hombres, seis mujeres y un personaje encapuchado, encaramado a un altar circular en el centro del pentagrama recitaba ensalmos en una lengua irreconocible. La verdad es que no eran muy originales, estos tíos se habían chupado todas las películas de serie B sobre sectas que habían programado las televisiones por cable de Catalunya. Yo había estado tras la pista de una secta satánica en Valencia, hace ya unos quince años, y tuve que infiltrarme en ella para poder descubrirlos, los chalados que creen en esto de verdad son difíciles de sorprender y sus rituales los hacen de otra manera, simulan una iglesia, cuando no buscan una en un pueblo abandonado y realizan la misa católica al revés mirando a la puerta, rezan el padrenuestro a la inversa y ensalzan la figura del mal. Son más sutiles en su liturgia y crueles de verdad, cuando una secta satánica de verdad se instala en una comunidad las desapariciones de recién nacidos aumentan. Cuando una persona se corrompe hasta el punto de torturar y asesinar a un bebé, a llegado al punto en que su conciencia deja de existir y por lo tanto es capaz de cometer cualquier acto en su propio beneficio que suponga un quebranto de la ley y no sentir culpa ninguna, es una forma de hacer crecer las garras, esa es la fuente de poder que buscan esa clase de perturbados. Pero estos son satánicos estéticos, en realidad vienen a darse un festival privado.

Aquí las drogas desde luego no faltan, huele a hachís que alimenta y el encapuchado les está dando de comunión unas hostias minúsculas, debe de ser un ácido, sin duda por eso no se han percatado de nuestra presencia.

Después de la comunión los fieles comenzaron a despojarse de sus vestiduras. Esto se pone interesante, entrar a la sala Bagdad para ver porno en directo vale una parte importante de la paga mensual, y estos no cobran.

-Querida Claudia, deberíamos sumarnos al banquete, ¿no te parece?.

-Se debe usted de estar haciendo viejo, comienza a soñar despierto.

-Mira, ahora vamos a saber quien es el encapuchado.

-Bingo, Agustín Casal Bermudez.

-¿Lo de bingo es por la recompensa que le ofrece su mujer?

-No, es que siento enormes ganas de pedirle un autógrafo.

El constructor sin, duda alguna, estaba inmerso en un estado narcótico, además debió encargar alguna caja de viagra dado el aspecto jovial que presentaba su órgano reproductor. Saltó hacia atrás, con una agilidad impropia de un hombre de más de cincuenta años y levantando la tapa circular del altar esperó brevemente a que el contenido saliera al exterior.

No era el diablo, desde luego, sino una mujer de unos atributos tan generosos como el maná para los israelitas que cruzaron el desierto.

Puso la tapa del altar en su lugar cuando esta salió y sobre ella retozaron de todas las maneras posibles. Desde luego con razón lo buscaba su mujer.

-Dime, Claudia ¿no te motiva el espectáculo?.

-Abuelo, he tenido que entrevistar a las putas de los barrios altos, y alguna me debe un favor, si se porta bien le daré su numero de teléfono y le diré que baje la bandera del taxímetro, ¿ok?.

Tengo que reconocer que en medio de tanto fulgor amoroso mi mente se distrajo mirando el cuerpo de mi acompañante. Vestía unos pantalones negros ceñidos, y una ajustada blusa estampada, con un escote mediano que hacia soñar con el cálido interior. Era delgada, pero con formas curvilíneas, su belleza era elegante, a la par que salvaje.

La cosa parecía resuelta, un hombre de negocios atado al vicio como el preso a su condena, una señora de la alta sociedad buscando el paradero de quien mantenía su estatus social, un grupo de adictos a las orgías místicas, una joven y bella periodista a la que debo convencer de que no debe de hacer pública la vida intima de esta gente, por muy indecente que parezca, un par de semanas de duro trabajo sin probar un buen bourbon. Cuando amanezca, que será pronto, me tomaré unas vacaciones. ¿París?, ¿Cuba?, o quizás Ibiza, esta cerca y tiene todo lo que un hombre con dinero puede desear.

Pero de repente la situación dio un giro, el afamado constructor y hechicero terminó la coyunda y ambiente cambió, su pareja sexual destapó de nuevo el altar, y éste se introdujo dentro. Cogió un mando a distancia y de repente comenzó a sonar "Fortuna Emperatrix Mundi", el primer movimiento de la obra coral "Carmina Burana", las famosas cantigas del monasterio de Beuren, en Alemania, que Karl Orff orquestó en los años treinta, y que tantas veces a sido usada en películas de terror, todavía recuerdo sus acordes poniendo cadencia a "La Profecía", mientras Gregory Perk buscaba al hijo del demonio para evitar el Apocalipsis.

La exuberante bruja comenzó a gritar, esta vez en español.

-¡Salve, dios de las tinieblas! ¡oh señor del abismo! ¡acepta en tu mundo de fuego a este tu siervo más fiel! ¡permítele vivir entre nosotros después de su muerte! ¡que su oscuro espíritu siga guiando nuestros pasos hacia ti! ¡salve Saitan, amo del Seol!.

El ricachón satisfecho de sexo y droga salió del cubil, empuño una daga y cortando su muñeca le dio de beber su sangre a todos los demás. En ese momento vi que mi amiga tenía una cámara digital y estaba sacando panorámicas de la bacanal, tendré que conseguir que se estropee, o mejor quedarme con ella, seguro que las fotos valdrán lo que cuesta calzar un Mercedes SLK. Me estoy volviendo avaricioso, debe ser la edad, que erosiona mi moral como la mar desgasta las rocas de un acantilado.

El patrón del aquelarre comenzó a pronunciar su perorata.

-Que mi sangre sea la puerta de mi regreso, regresaré convertido en una criatura de la sombra, seré vuestro mentor en la tierra, llevareis mi palabra por el mundo y con el tiempo reinaremos sobre los débiles.

¡Que la obra de Saitan se cumpla! ¡Voy hacia ti Señor del abismo!.

Se introdujo en la caldera desvencijada y al ritmo frenético de los acordes musicales, cuando de repente uno de los participantes, un tipo alto y con la cabeza rasurada nos descubrió cuando miró a la escalera.

-¡Hay alguien! ¡extraños!.

Se abalanzaron sobre nosotros, no había forma de hacerlos entrar en razón, estaban bajo los efectos de las drogas, por suerte en la escalera tan solo pondrían venir de uno en uno, la porra eléctrica fue un argumento lo suficientemente atractivo como para hacer cambiar de opinión a los tres primeros chico, chica, chico, por ese orden. Los demás dudaron intentando buscar la manera de llegar hasta nosotros sin sentirse como un electricista descuidado. Había perdido la perspectiva, y ya no veía al constructor hechicero, pero había tenido tiempo de sacar una decena de fotografías de él con mi vetusta Polaroid. Además estaban las de mi amiga de lengua viperina.

-Claudia ve subiendo por la escalera, nos vamos de aquí, cuando estemos en el sótano corre al primer piso e intenta abrir la puerta voy a darles una dosis de voltios si intentan subir por las escaleras metálicas, no volverán a tocar un pasamanos sin guantes en lo que les queda de vida.

Escuche entonces a la encantadora amante del brujo empresario gritar.

-¡Dejadlos! ¡que se cumpla nuestra obra! ¡nuestro señor se encargará de ellos!.

Escuche una potente ignición y esto me erizó el pelo, ahora los brujos, a falta de la inquisición se queman ellos mismos. No puedo evitar el tratar de impedirlo, pero me temo que sea tarde. Tendré que sacar un arma de fuego. Mal asunto. Bajé y vi que todos estaban mirando el interior de la caldera. Una forma humana se retorcía dentro.

-Escuchen damas y caballeros esto que tengo en la mano no da calambre, pero tiene la mala costumbre de acertar a la primera, es una Ibarra superstar parabelum con un cargador de quince cartuchos, son ustedes doce y el pollo que están asando, a sí que están en inferioridad. Quiero la rendición sin condiciones.

-Escucha tú profanador, te has condenado en el momento que violaste nuestro santuario, no es a nosotros a quienes debes temer, sino a los días que están por llegar.

-Madame luciferina, hablas casi tan bien como follas.

-Te sientes dueño de la situación, pero no sabes lo equivocado que estas. Espera que te venza el sueño para descubrirlo.

-Soñare con ver lo hermosa que estarás con traje de reclusa.

-Saldremos de aquí, pero te perdonaremos la vida para que puedas padecerla.

Los tenía a todos a la vista, el cuerpo de Casal ya no se veía retorcerse, el fuego en la caldera se había intensificado hasta convertirse en una llama de color amarillo intenso. Sin saber como algo se clavó en mi pierna. Miré al tipo calvo y fornido y vi que tenía un minúsculo auricular en la oreja, quizás un móvil sin manos, también tenía algo en la mano. Vi que en mi pierna se había incrustado un dardo con un dosificador. Quien golpea primero lo hace dos veces.

-¡Quietos!, y permaneced juntos, y tu calvo... dej.. es...

Los vi venir hacia mí mientras mi cerebro se dormía y la pistola cayó de mis manos. Les tiré la cámara fotográfica que tenía en mi bolsillo, ya no me acordaba de la porra.

Creo que les oí subir. No me mataron, pero puede que me hayan apaleado y no lo sienta por lo que han inyectado.

Pude levantar mi cabeza y lo que vi me heló la sangre, en la ventana circular de la caldera alguien en pié me miraba desde dentro, me hacía señales con su mano. A duras penas me levanté, y avancé hacia aquella cosa. Era Casal abrasado por el fuego, pero sonreía y comencé a oír dentro de mi cabeza:

-Ven conmigo Arturo, ven dentro.

-Co.. como es posible...

-Ven, mira aquí está Elena, tu mujer, con vuestro hijo en su vientre ¿qué más puedes desear?.

Se apartó y comencé a ver a mi mujer retorciéndose de dolor entre las llamas. Me abalancé sobre la caldera y golpeé contra ella.

-¡Arturo!!Arturo! ¡joder Marvizón, despierta!.

-¡Elena, Elena!.

-Tranquilo Arturo llevas durmiendo mas de una hora, ¿te sientes Bien?

-Hola Fabián, viejo amigo, no me pidas que te cuente mis sueños nunca.

Aquello volvía a estar lleno de personas, policía, los enfermeros de urgencias que me atendieron y un par de bomberos especulando sobre la posibilidad de apagar la caldera y sobre el peligro de que estallase.

-Claudia nos avisó. Esta calle se va hacer popular entre la policía de Barcelona, entre ayer y hoy han pasado por aquí la policía urbana, los mossos de scuadra, la policía nacional, la judicial, por no hablar de mí, los bomberos, los enfermeros, el juez de guardia y hasta protección civil, que ha tenido que desalojar a los vecinos que ya estaban bastante alterados por una trifulca que ocurrió esta pasada noche.

-Pude verla, pero dime ¿puede estallar la caldera?

-Si la caldera pudiese estallar yo estaría ya en Lérida. No, Arturo los bomberos dicen que no. Por el color de la llama no es carbón desde luego lo que arde, sino un combustible líquido, por su olor debe ser queroseno. Alguien instaló un dosificador de combustible, pero está empotrado en el suelo y taponado por una capa de hormigón, no podemos desmontarlo.

La puerta de la caldera es nueva, instalaron un arco de metal no ferroso para acomodar el cierre, y el extremo de la puerta también es del mismo metal, posiblemente latón, debido a la alta temperatura la puerta se soldó al marco, puede que esto este ardiendo unos días. De ese tío que está dentro no va a quedar ni los huesos. Menos mal que hay sangre para una prueba genética.

-Era Agustín Casal Bermudez.

-¡Joder!, ¿su mujer te paga vivo o muerto?.

-Me habló de encontrarlo, no de salvarlo.

-Si no deja testimonio firme al fiscal que llevará el caso de que fue ella la que te dio permiso para entrar, te pueden acusar de allanamiento de morada.

-Hoy es un maravilloso día, veras como viene alguien y te lo jode.

Continuará...

 

 (c) Manuel Puentes Rojas, 2001.
 
 

 MAS CUENTOS
 
 

 

Liter Area Fantástica (c) 2000-2010 Todos los derechos reservados

Webmaster: Jorge Oscar Rossi

mail: jrossi@literareafantastica.com.ar