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Este artículo fue publicado en la "revista virtual" Quinta Dimensión (www.quintadimension.com)

"LA NARANJA MECANICA", O COMO SER BUENO A LA FUERZA

Por Jorge Oscar Rossi

(Le hubiera encantado ser un adolescente ultraviolento, pero su mamá no le dio permiso)

 

Hola drugos:

¿ Conocen la historia de Alex, el malchico ultraviolento que andaba con su banda pateando y crastrando vecos starrios y aplicándole el viejo unodos a las ptitsas, siempre vestido a la ultima moda nadsat?

Video que abren los glasos llenos de asombro, lo que me llena de inquietud, porque pienso que tal vez no esté hablando con drugos verdaderos...así que, de momento, adoptaré un estilo mas clásico y, en vez de un fantasioso relato de ciencia ficción, les contare la historia real de Catalina la Grande, mi tía.

Le decíamos "la Grande", por sus 135 kilos. La tía era simpática, como cualquiera podía comprobarlo si la encontraba en uno de los escasos momentos en que no estaba comiendo. Sin embargo, la familia llegó a la conclusión de que si seguía así, nunca iba a encontrar novio. Así que la tía pasó por incontables médicos y nutricionistas, con la consiguiente colección de dietas de la más variada especie. Al final del recorrido pesaba 140 kilos.

Ya no sabíamos que hacer con la tía hasta que un medico sugirió la solución final: Se trata de una técnica quirúrgica llamada "anillo gástrico" o "banda estomacal". Explicado en términos muy simples, se hace una operación y se le pone a la tía el mencionado anillo o banda o cinturón, con el fin de ceñir el estomago y de esta manera reducir su tamaño, así puede entrar menos comida. Quiera o no, la tía va a tener que comer menos. El medico nos contó que es un procedimiento que se viene usando desde hace pocos años con mucho éxito.

El Consejo Familiar decidió que la tía tenía que operarse y así se hizo, pese a sus reparos.

Hoy día, Catalina pesa 75 kilos. No es un grácil cisne, pero, comparándola con su estado anterior, lo parece. Los primeros tiempos fueron duros. La tía quería comer como de costumbre, es decir, como una bestia, pero apenas tragaba unos bocados de más, empezaba a vomitar. También tuvo mareos y sofocaciones y mas de una vez la encontramos desparramada en el piso pero, según el medico, se trataba de "meros efectos indeseados". Ahora la tía está acostumbrada. Sabe que no puede comer de más, aunque quiera. A veces hay algún que otro problema. El otro día tuve que echar a patadas a un primo, de 12 años, porque el desgraciado se paseaba frente a la tía con una caja de alfajores de chocolate. No pude evitar que Catalina llorara...

Bueno, hecha esta necesaria digresión y ahora que los noto recuperados del estupor provocado por mi extraño lenguaje del principio, vuelvo a decirles

Hola amigos:

¿ Conocen la historia de Alex, el muchacho ultraviolento que andaba con su banda pateando y robando a los viejos y fornicándose a las muchachas, siempre vestido a la ultima moda adolescente?

¿No?

¿Nunca oyeron hablar de La Naranja Mecánica?...

No... la pelicula de Stanley Kubrick no, sino el libro de Anthony Burgess en que se basó la pelicula.

Aja...bueno druguitos, es hora de que conozcan algunas cosas:

UN TAL ANTHONY BURGESS

Anthony Burgess, nacido en Manchester, Inglaterra, en 1917 y fallecido en 1993, es considerado como uno de los principales novelistas de lengua inglesa.

Burgess inició su larga y prolífica carrera de escritor cuando residió en Malaya (denominación británica de uno de los estados que constituyeron, en 1963, la Federación de Malasia) durante los últimos años de la década de los 50.

Comenzó a escribir "como una especie de hobby, porque sabía que no había posibilidad de ganar dinero con esa actividad".

Su nombre completo, que utilizó en muy pocas ocasiones, es John Anthony Burgess Wilson.

En aquella época era oficial de instrucción del Servicio Colonial Británico, y las obras que escribía incluían descripciones de hechos y personas reales. En un momento dado, y debido a que fue considerado inadecuado que un oficial de su posición firmara sus novelas con su nombre verdadero, adoptó el seudónimo de "Anthony Burgess" tomando su nombre de pila y el nombre de soltera de su madre.

Burgess renunció al catolicismo cuando tenía dieciséis años, pero esto no le procuró una gran satisfacción. Aunque estuvo convencido intelectualmente de que podía ser un librepensador, emocionalmente siguió creyendo en el infierno y la condenación, de alguna manera, hasta sus últimos días. Esto se pondrá de manifiesto en gran parte de su obra. La Naranja Mecánica no fue la excepción.

De joven, su mayor ambición fue la de ser compositor, y cuando ingresó en la Universidad de Manchester, quería estudiar música. Sin embargo, al no superar las pruebas de nivel del departamento de música, tuvo que matricularse de Lengua y Literatura inglesas.

A diferencia de muchos de sus contemporáneos, que participaron activamente en distintos tipos de actividad política, no tuvo inquietudes en ese terreno.

Mientras estuvo en Manchester conoció a una joven galesa, Llewela Isherwood Jones. Cuatro años menor que Burgess, era estudiante de ciencias económicas en la Universidad. Se casaron en 1942, y el matrimonio duró hasta la muerte de Llewela en 1968, tras una larga enfermedad.

En octubre de 1940, después de graduarse, Burgess se alistó en el ejército británico y fue destinado al Cuerpo Médico. Por entonces le enviaron a formar parte de un pequeño grupo musical como pianista. Fue para él una época frustrante y aburrida. Compuso bastante música, incluidos una sinfonía y un concierto, pero escribió muy poca literatura.

Estaba en Gibraltar cuando se enteró de la internación de su esposa en el hospital de Londres con graves heridas. Había sido asaltada en la calle por un grupo de desertores americanos que intentaron robarle, y posteriormente golpeada hasta provocarle el aborto del hijo que esperaba. Con el tiempo Burgess superó su odio visceral que en un primer momento sintió hacia todos los soldados americanos, pero el horror por la acción en sí misma, la violencia masculina gratuita contra una mujer indefensa, nunca disminuyó en su ánimo y fue volcada en una de las escenas más fuertes de La Naranja Mecánica: aquella en la que Alex y su banda golpean y violan a la esposa de un escritor.

Después de licenciarse en el ejército en 1946, la carrera de Burgess osciló entre la música y la enseñanza. Durante un tiempo fue pianista en un pequeño grupo de jazz en. Posteriormente fue instructor civil en un colegio del ejército, conferenciante en un centro de formación de futuros profesores, y por último director de un instituto en Banbury, Oxfordshire, donde permaneció cuatro años.

A MALASIA ME VOY

La situación de los profesores de instituto era, en palabras de Burgess, "increíblemente mala en aquellos días". Y tanto, que en vista de que los aumentos salariales no llegaban, declaró "cada vez se hace más difícil vivir". Desanimado y desesperado, solicitó empleos de todo tipo para mejorar su situación. Una noche, bajo los efectos del alcohol, "casi inconscientemente", envió una solicitud para un puesto de profesor en Malasia. Le ofrecieron un puesto en la escuela pública en Kuala Kangsar, Malaya, y él lo aceptó tras un momento de duda.

Burgess encontró Malasia como una mezcla lingüística y cultural fascinante, casi fantástica, y sintió la imperiosa necesidad de dejar constancia de lo que vio allí. Como músico, su primer impulso fue orquestar aquello, y compuso una sinfonía que no fue muy bien acogida. Esto le llevó a buscar otro medio expresivo. La obra resultante fue la Trilogía Malaya (1964) y puede compararse con una sinfonía o un enorme lienzo en el que Burgess pintó retratos representando a la mayoría de los tipos genéricos que conoció. El vocabulario de la novela se enriquece con numerosas palabras y expresiones tomadas del malayo, urdu, árabe, tamil y chino. El libro incluye un glosario, pero como sucede también en La Naranja Mecánica, Burgess inserta ese extraño léxico en el contexto de manera que su significado se puede adivinar fácilmente.

Burgess disfrutó de su etapa como profesor en Malasia, a pesar de su tendencia natural a enfrentarse con sus superiores. Después de una disputa con un director fue destinado a la costa este de Malasia y luego de obtener su independencia la colonia (1957), el futuro de los colonos británicos empezó a ser cada vez más dudoso. El gobierno británico indemnizó generosamente a los antiguos colonos y los deportó. Burgess obtuvo pronto un nuevo puesto de profesor en Brunei, Borneo.

En Borneo, como ya sucedió en Malasia, Burgess rechazó frecuentar a los otros colonos británicos, aislados siempre de la comunidad local. Su dominio del malayo y su verdadero interés por la gente le permitió ganarse la confianza y el respeto de los nativos. Esta relación desembocó en una invitación para presidir el Partido de la Libertad del Pueblo que él rechazó. Finalmente fue un problema de salud el que motivó su regreso a Inglaterra. Burgess estaba dando una conferencia sobre fonética y cayó inconsciente al suelo, lo que él atribuyó "al aburrimiento y frustración". Fuese cual fuese la causa, fue trasladado a Inglaterra donde los doctores le diagnosticaron un tumor cerebral.

"EL ULTIMO AÑO "

En 1958, los doctores hicieron un diagnóstico pesimista de su enfermedad, dado que no era posible extirpar el tumor, y le auguraron una muerte segura en un breve plazo de tiempo. Pero transcurrido un año, Burgess sacó la conclusión de que los médicos habían sido demasiado negativos. Su situación económica era muy precaria porque no tenía una pensión, no encontraba trabajo y veía que no podría reunir una mínima cantidad que legar a su futura viuda. Afortunadamente, habían traído una pequeña suma de dinero del Lejano Oriente.

En lugar de caer en una depresión autocompasiva, Burgess empezó a escribir novelas, sobre todo para asegurarse unos derechos de autor póstumos. Sorprendentemente se sentía más animado que deprimido, y su "último año sobre la tierra" fue de los más productivos de su carrera. Las cinco novelas que escribió, -The Doctor is Sick (1960), One Hand Clapping (1961), The Worm and the Ring (1961), The Wanting Seed (1962) e Inside Mr. Enderby (1963)- incluyen algunas de sus mejores páginas. Burgess es un autor de estilo autobiográfico, que refleja episodios de su vida en todas sus obras. No es un escritor de CF, sino que transitó por muchos generos.

Cuando se publicaron los libros su salud mejoró notablemente y empezó a realizar otros trabajos. Escribió críticas musicales y teatrales, además de guiones para la televisión y obras teatrales por encargo. También se dedicó a viajar. Uno de los viajes más productivos fue el que realizó a Leningrado en 1961. Antes de partir repasó durante seis semanas sus conocimientos de ruso adquiridos durante la guerra.

Uno de los resultados de su experiencia rusa fue La Naranja Mecánica, la historia narrada por nuestro amigo Alex, que podría ser un muchacho ruso, inglés, o ambas cosas. Burgess y su esposa encontraron algunos de sus prototipos, una noche al salir de un restaurante de Leningrado: Mientras acababan la cena oyeron fuertes golpes en la puerta e, imbuidos por la propaganda occidental, pensaron que alguien iba tras ellos, los "enemigos capitalistas". Sin embargo, estos jóvenes se apartaron y dejaron abandonar el restaurante al matrimonio.

El tiempo pasó y su "último año de vida" se alejó, lo cual le permitió preocuparse menos de su salud y más de la de su esposa. Ella nunca se había recobrado del todo de las heridas que recibió en 1943, y los años transcurridos en el Lejano Oriente habían sido duros para su físico.

UN ESCRITOR PROLIFICO Y UN HOMBRE LIBERAL

Entre 1962 y finales de 1980 Burgess escribió quince novelas.

En su autobiografía (cuyo primer volumen apareció en 1986 y el segundo en 1990) Burgess contó la lucha, iniciada en su adolescencia, entre su conciencia y el sexo, en las que normalmente salió vencedor este último. La boda con su primera esposa no hizo cesar estos conflictos. Creía en el "amor libre" y tenía especial afición por la bebida.

Su esposa murió en 1968 de una cirrosis provocada en parte por su alcoholismo, pero principalmente por una carencia vitamínica que arrastró durante años en Malasia y Borneo. Aunque Burgess pudo hacer bien poco para aliviar sus penalidades de los últimos años, siempre le quedó un residuo de culpa ante su muerte. Pocos meses después se casó con una encantadora y morena condesa italiana, Liliana Macellari, a la que conocía desde hacía algunos años.

Con su hijo Andrea los Burgess se trasladaron a Malta en 1969 donde vivieron durante cerca de dos años. Pronto se dieron cuenta de que la isla tenía poco que recomendar, aparte su clima mediterráneo. La ley represiva de un gobierno dominado por la iglesia hacía la vida casi insoportable. A pesar de la poco feliz estancia en la isla Burgess escribió otros dos libros: una biografía de William Shakespeare (1970) y la novela "MF" (1971).

En 1971 los Burgess compraron un piso en Roma y adquirieron una casa en el pueblo de Bracciano, junto a un lago. Entre viajes y visitas al extranjero vivieron en ambas residencias hasta 1976. A pesar de que encontraron el ambiente de Roma mucho más civilizado y soportable que el de Malta, después de cinco años, se vieron impulsados a cambiar de aires de nuevo y se trasladaron a Mónaco.

 

LA NARANJA MECANICA

"- Como ven ustedes, nuestro sujeto se siente impulsado hacia el bien porque paradójicamente se siente impulsado al mal. La intención de recurrir a la violencia aparece acompañada por hondos sentimientos de incomodidad física. Para aliviarlos, el sujeto tiene que pasar a una actitud diametralmente opuesta. ¿Alguna pregunta?

- El problema de la elección - dijo una golosa (voz) rica y profunda, y era el chaplino (sacerdote) de la cárcel- En realidad, no tiene alternativa, ¿verdad? El interés propio, el temor al dolor físico lo llevaron a esa humillación grotesca. La insinceridad era evidente. Ya no es un malhechor. Tampoco es una criatura capaz de una elección moral.

- Esas son sutilezas - sonrió a medias el doctor Brodsky- No nos interesan los motivos, la ética superior. Solo queremos eliminar el delito...

- Y - agregó el ministro...-aliviar la espantosa congestión de las prisiones...

Hubo mucha goborada (conversación) y discusión, y yo estaba allí, hermanos, casi completamente ignorado por esos brachnos (bastardos) ignorantes, así que criché (grité):

-Yo, yo, yo. ¿Que hay de mí? ¿Donde entro en todo esto? ¿soy un animal o un perro?...¿No soy más que una naranja mecánica?-..."

En 1962 se publicó la que iba a convertirse en la novela más leída de Anthony Burgess, La Naranja Mecánica (A Clockwork Orange), que en castellano podemos encontrar en la edición de la editorial Minotauro. Incluso antes de que Stanley Kubrick la adaptara al cine, fue su novela más popular, lo cual no satisfizo sobremanera al propio Burgess, que apreciaba más otros de sus trabajos. Es también una pesadilla de anticipación con implicaciones antiutópicas. Aunque se puede hacer una lectura de la obra como respuesta y rechazo de las principales ideas del psicólogo B.F. Skinner, se sostiene que Burgess estuvo menos influido por las ideas de éste que por los informes que había leído sobre los métodos behavioristas que se utilizaban en los Estados Unidos para la "rehabilitación" de presidiarios, a fin de su reinserción en la sociedad.

PARENTESIS EDUCATIVO

El behaviorismo o psicología del comportamiento es una corriente de la psicología desarrollada en Estados Unidos a partir de los trabajos de John B. Watson (1878-1958) en la segunda década del siglo XX. Es una reacción a la psicología centrada en el estudio del inconsciente y se limita a estudiar relaciones de estimulo- respuesta directamente verificables por procedimientos empíricos.

El behaviorismo continúa la dirección mecanicista en psicología y reduce los fenómenos psíquicos a meras reacciones del organismo. En la década de 1930, la teoría de Watson fue sustituida por varias teorías neobehavioristas conocidas con el nombre de teorías "de la condicionabilidad". Aplican la metodología de los reflejos condicionados, pero hacen caso omiso del papel del cerebro en la conducta.

Los behavioristas intentan descubrir leyes científicas que permitan describir, predecir y explicar las relaciones entre estímulos y respuestas. Su principal instrumento científico es la observación controlada de respuestas en laboratorio. Con eso formulan leyes (por ejemplo, leyes que predicen como la frecuencia con la que las ratas accionaran cierto dispositivo si se les recompensa con comida.)

Por su parte, Burrhus Frederic Skinner (1904 - 1990) fue un psicólogo estadounidense que estudió en la Universidad de Harvard, llegando a ser el principal representante del conductismo en su país, escuela que pretende explicar el comportamiento humano y animal en términos de respuesta a diferentes estímulos. Preocupado por las aplicaciones prácticas de la psicología, creó la educación programada, una técnica de enseñanza en la que al alumno se le presentan, de forma ordenada, una serie de pequeñas unidades de información, cada una de las cuales debe ser aprendida antes de pasar a la siguiente, técnica que ha originado una gran variedad de programas educativos. Entre sus trabajos más importantes se encuentra Walden dos (1961), una utopía conductista en la que aplica los principios de esta escuela psicológica para el establecimiento de una comunidad humana ideal. En Más allá de la libertad y la dignidad (1971), Skinner, desde sus postulados deterministas, defiende el condicionamiento controlado masivo (en lugar de la educación actual, que sería también un condicionamiento masivo, pero descontrolado), como medio de control de un orden social dirigido a la felicidad del individuo.

Skinner, siguiendo una afición que tuvo desde niño, inventó muchos aparatos para conducir sus experimentos. El más notable es el que hasta hoy se llama "Caja de Skinner", que aunque tiene muchas variaciones, se compone de una cámara con un manipulador que puede ser una palanca o un botón, que el sujeto experimental, (una rata, un mono, una paloma, etc.), puede accionar. La operación esta vinculada a otro dispositivo que reparte comida para recompensar positivamente o una corriente eléctrica para hacerlo negativamente. Se le pueden añadir aditamentos para registrar, oír y ver lo que pasa. También inventó una especie de cuna aislada, con temperatura controlada donde proponía que todos los bebés durmieran hasta los dos años de edad. Sólo logró que su hija y un par de amigos la usaran.

En una buena parte de los sistemas educativos actuales se usa el modelo conductista: "Yo te digo algo, luego te pregunto y si me contestas lo que te dije, te recompenso positivamente y te apruebo. Si no me contestas lo que dije, te recompenso negativamente y te repruebo". Los programas de estudios basados en la concreción de determinados "objetivos" por parte de los alumnos también le deben lo suyo al conductismo.

VUELTA A LA NARANJA...

La novela está ambientada en una ciudad cualquiera, que puede estar en Europa occidental o los Estados Unidos. Aunque muchos lectores puedan pensar que se estaba refiriendo a Norteamérica al abordar esa visión de futuro, parece que el autor se vio mucho más influido por su estancia en Leningrado en 1961. En aquel momento Rusia encabezaba la carrera espacial y las pandillas de jóvenes delincuentes se estaban convirtiendo en un verdadero dilema en las ciudades rusas. En aquella misma época la policía londinense tenía también sus problemas en el mismo sentido.

Alex, el narrador quinceañero de esta historia podría ser tanto Alexander o Alexei. Los nombres de sus compadres Dim (el Lerdo), Pete y Georgie, son también ambiguos y sugieren tanto nombres rusos como ingleses. La historia, además, está narrada en una especie de dialecto o jerga juvenil fruto de una fusión cultural. Ese lenguaje, invento del autor, se llama nadsat, que significa adolescente. La mayoría (pero no todos) los vocablos de ese dialecto son rusos y Burgess los alteró para que pasaran razonablemente por palabras que pudieran usar quinceañeros ingleses.

La obra posee una técnica literaria muy refinada y la preocupación de su autor ronda en un plano hondamente filosófico. Burgess nos habla de un mundo donde los "malos" son científicamente privados de hacer el mal. El Bien se impone desde el gobierno. Hay un Estado que toma esta medida, para lograr la "seguridad publica" y "el orden".

Alex y su banda roban golpean y violan. Alex es tan feliz haciendo eso como escuchando música clásica, en especial las creaciones de su amado Ludwig Van Beethoven. Un buen día, Alex es apresado, justo después de matar a una anciana, y va a parar a la cárcel. Años después le ofrecen la inmediata libertad, siempre que se someta a un novísimo tratamiento de rehabilitación: La técnica de Ludovico. Alex acepta gustoso y entonces empiezan con el tratamiento, consistente en una inyección y una sesión diaria de películas. Las películas no son relativas al Pato Donald sino que contienen escenas de extrema violencia. Alex esta atado a una silla y tiene los párpados sujetos de modo tal que no puede dejar de ver. Al principio esto no le importa porque a este muchacho le encanta la violencia pero ya en la primera sesión, para su extrañeza, se empieza a sentir mal. En las sucesivas, gritará y llorara de dolor y pedirá que paren la proyección, pero no le van a hacer caso. Así siguen unos cuantos días. El resultado del tratamiento es que Alex no puede pensar ni en matar una mosca sin sentir malestar físico. Imaginarse golpeando a alguien lo parte en dos del dolor. Ahora está rehabilitado. Su cuerpo esta condicionado de tal manera que, sencillamente, no puede hacer el mal. Como dijo el sacerdote de la cárcel en el dialogo que transcribimos mas arriba, "ya no es un malhechor".

Más allá del extraordinario estilo literario, más allá de la interesantisima utilización de un dialecto inventado como es el nadsat, más allá de la sucesión de escenas de feroz violencia, este es el eje de la novela: Una sociedad que se desentiende del dilema ético y, por puras razones utilitarias, condiciona a las personas para que sigan determinada conducta.

¿Se acuerdan de lo del behaviorismo y de Don Skinner?. En La Naranja Mecánica se ve un ejemplo extremo de condicionamiento psíquico: "No me interesa que quieras o no quieras hacer el bien, tendrás que hacerlo".

Le dice nuestro sacerdote a Alex:

"¿Que quiere Dios? ¿El bien o que uno elija el camino del bien? Quizá el hombre que elige el mal es en cierto modo mejor que aquel a quien se le impone el bien.."

"No me interesa que quieras comer menos o no: Tendrás que hacerlo", le podrían haber dicho a mi tía Catalina. Pero no se lo dijeron porque son palabras muy autoritarias...

Referencias

Sobre Burgess y La Naranja Mecánica

http://mural.uv.es/carboto/biografia.html

http://www.geocities.com/SoHo/9145/burgessb.htm (en italiano)

Sobre conductismo y behaviorismo

http://www.analitica.com.mx/areas/educa/satanes.html

http://www.aldeaeducativa.com/aldea/biograf2.asp?which1=353

http://www.unr.edu.ar/u-acad/fpsico/desarrollos/queslap.htm

 

(c) Jorge Oscar Rossi, 2001.

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