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Este artículo fue publicado en la "revista virtual" Quinta Dimensión (www.quintadimensión.com)
DE DRACULA Y VAMPIROS VARIOS (O, "¡MI REINO POR UNA MORDIDA!")
Por Jorge Oscar Rossi (grupo 0, RH positivo)
HINCÁNDOLE EL DIENTE
Y todo lo que tiene movimiento y vida
les servirá de alimento; todas estas cosas
las servirán de alimento, así como las
legumbres y las hierbas. Lo único que
no deben comer es la carne con su alma,
es decir, con su sangre"
Génesis, 9, 4.
Cuando yo era chico, creía en Papá Noel, en los Reyes Magos y en Drácula.
Este asunto del vampiro, unido al simbolismo de la sangre, ha fascinado a muchas
generaciones a lo largo de la historia. El tema fue abordado por la literatura
desde muchos lados: El terror, el poder, la lujuria, son solo algunos.
¿Por qué se da esa fascinación?
Se dice que el vampiro es libre, poderoso, pleno de sexualidad. Pero, ¿Como
pensar en libertad, cuando estamos ante un ser condenado a vagar eternamente
por la oscuridad?, ¿Como hablar de poder, cuando al vampiro lo mata la luz del
sol, lo espanta el ajo y lo detiene el curso de un río, por pequeño y poco profundo
que sea? ¿Que lujuria puede brindar la frialdad de un no-muerto?
Y, sin embargo, el vampiro es libre, porque es blasfemo, es decir, porque transgrede
el orden natural (el orden de Dios). El tiene sus propias leyes. Es poderoso,
no solo por su mera fuerza, sino por su dominio de los demás animales y de los
fenómenos naturales. Tiene el erotismo de todo lo prohibido, porque simboliza
el instinto, ciego y desesperado, que busca saciar su apetito a cualquier costo.
Los vampiros más antiguos aparecen en viejas leyendas hebreas como la de la
demoniaca Lilith. En la literatura clásica, tanto griega como romana, el vampiro
es retratado como un espectro deseoso de sangre. Estos primeros vampiros estaban
lejos de parecerse a los actuales, pero establecieron las bases para que el
mito crezca y madure.
En Europa abundan los señores de la noche. En Asturias los llamaban güaxas,
en Cantabria, sacauntos. O aparecen el mulo, también llamado "vampiro gitano",
el vurdalak, que reúne un conglomerado de características de seres fantásticos
procedentes del Peloponeso, las striges, unas hermosas mujeres vampiro de cuya
existencia se creía en la antigua Roma.
Rumania nos obsequia con el strigoi. Su nombre deriva de striga, (gritar) debido
a los chillidos que se oyen cuando luchan entre si. La leyenda enseña que los
strigoi pueden nacer en esa condición o haberse convertido una vez muertos.
Los nacidos así tienen dos corazones y una cola recubierta de pelo que les confiere
fuerza. Los "conversos" son mucho mas sádicos y maléficos. Además pueden transformarse
en insectos o seres de la noche con asombrosa facilidad.
No debemos olvidarnos de los lemures, quienes también tuvieron su principio
en la antigua Roma. Se creía que eran espíritus de los antepasados que, a veces,
se convertían en vampiros y a los que solo se les podía apaciguar con complicados
rituales.
Aclaremos algo: Aquí usamos la expresión vampiro en un sentido amplio, que no
se limita a ese ser que sacia su hambre con la sangre de otro, sino que abarca
a aquellos que se alimentan de otros seres vivos, sea chupándoles la sangre,
la energía o comiéndoles partes del cuerpo, como el corazón. Así, el vampirismo
termina confundiéndose con practicas de canibalismo. Lo determinante del vampiro
no es tanto el "procedimiento", sino la actitud, la finalidad perseguida por
el vampiro: Apropiarse de la vida (el alma) de la víctima. Así, el vampiro posee
y domina a ese ser. Esto suele producir un juego maléfico y fascinante entre
dominador y dominado, un juego en el que, nuevamente, la libertad, el poder
y la sexualidad están presentes.
En la literatura aparecen muchos ejemplos donde el deseo del vampiro de consumir
la sangre (o la energía, o el alma) de su víctima, termina siendo correspondido
por el deseo de la "víctima" de ofrendar ese preciado alimento, aunque eso implique
su muerte.
Aristóteles, si no me equivoco, definió la tragedia como "el abismo que separa
al deseo de la realidad". En ese sentido, las historias vampíricas son historias
trágicas y el Drácula de Stoker o el Lestat de Rice son personajes trágicos,
porque su eterna búsqueda nunca puede tener final. Vivir en la no-muerte es
una "vida" trágica, una "vida" condenada a la eterna repetición del "ciclo vampírico",
que podría describirse así:
Encontrar el alimento (un alma)-Obtenerlo (poseerlo, gozar de él)- Incorporarlo
(chuparle toda la sangre o la energía o el alma a la víctima, que tradicionalmente
se convierte en otro vampiro).
Pero eso nunca le basta al vampiro, quien tiene que comenzar el ciclo otra vez.
Detengámonos en esto: El vampiro "tiene" que comenzar el ciclo otra vez. No
es algo que dependa de su voluntad. Debe hacerlo, por siempre, por más culpa
que esto le pueda producir, (cuando le produce alguna).
Cuando reparamos en esto y lo comparamos con esas cosas, a veces inconfesables,
que nosotros sentimos que "tenemos" que hacer (insisto, a pesar de la culpa
que nos generen); podemos darnos cuenta del por qué de la extraordinaria fascinación
que despierta el tema del vampiro. Todos somos un poco Dráculas, todos tenemos
nuestros "ciclos vampíricos" y los conocemos (algunos más, otros menos). Por
eso la identificación de millones de personas con estos personajes oscuros.
Todos tenemos una parte oscura.
Carl Gustav Jung, ese genial psicólogo que hablaba del inconsciente colectivo
y de los arquetipos, llamó a esa parte oscura que habita en todos nosotros,
"La Sombra". La Sombra es El Mal que habita en nosotros o, dicho en una forma
menos poética y mucho más precisa, son todas esas cosas que nos gustan pero
que mantenemos escondidas (a veces hasta de nosotros mismos), porque no son
aceptables en la fantástica sociedad en que vivimos.
EL ¿CREADOR? DEL CONDE
"Si un hombre de Israel o de los
forasteros que viven en medio
de ustedes come cualquier clase
de sangre, lo aborreceré y lo
exterminaré. Porque la vida del
ser mortal está en su sangre, y
yo les di la sangre como un medio
para rescatar su propia vida, cuando
la ofrecen en el altar; pues la sangre
ofrecida vale por la vida del que ofrece".
Levítico, 17, 11
Bram Stoker es conocido universalmente por ser el creador de Drácula , el mas
famoso de todos los vampiros. 
Nacido en Dublín, Irlanda, el 24 de noviembre de 1847, este funcionario y crítico
teatral desarrolló la mayor parte de su carrera en Londres. Fue el tercero de
siete hermanos y pertenecía a una familia modesta, pues su padre era secretario
en el Castillo de Dublín.
Tras una infancia no demasiado fácil, ingresó en el Trinity College de su ciudad
natal y, aunque desde niño se había sentido atraído por el periodismo y la poesía
- especialmente la de Walt Whitman, con el que llegó a mantener correspondencia
personal -, decidió estudiar Ciencias Exactas y seguir los pasos de su padre.
Fue en estos años de universidad cuando se aficionó a los deportes y se convirtió
en un consumado atleta. También conoció a Sheridan Le Fanu, cuya influencia
sería determinante en su vida.
Con su licenciatura en la mano, se hizo funcionario para ganarse la vida, lo
cual no le hizo olvidar su antigua pasión por la literatura, de modo que poco
después se incorporó al plantel del Mail de Dublín para escribir la columna
de crítica teatral.
Al adentrarse en la vida de las tablas, en 1876 conoció al actor Sir Henry Irving,
hecho que dio un giro radical a su vida, ya que a instancias del aristócrata
se trasladó a Londres para entrar a su servicio en calidad de secretario, administrador
y consejero.
Su relación con el mundo teatral londinense le llevó a conocer muy diversos
personajes. Se dice que Van Helsing esta inspirado en un profesor húngaro experto
en folklore transilvano que le presentó Irving.
A pesar de que su trabajo no era en absoluto relajado, en el ánimo de Stoker
seguía latiendo la posibilidad de dedicarse a la literatura, ocupación que desarrollaba
en los pocos ratos libres que le quedaban. Así, da a la imprenta sus primeros
escritos: "Las obligaciones de los escribanos en los Tribunales de Primera Instancia
de Irlanda" (1879), una serie de relatos de tema folclórico que fueron compilados
en 1882, en un libro titulado "Bajo el sol poniente", y poco más tarde, en 1885,
el texto de una conferencia, "Impresiones sobre América", dictada por él.
También determinante en su vida fue el ingresar, en 1887, en la British Hermetic
Order of the Golden Dawn ("Orden hermética británica del alba dorada"), grupo
mágico del que emergió el ocultista Aleister Crowley, una sociedad de la que
eran miembros también Stevenson, Yeats, Conan Doyle, Rider Haggard y Arthur
Machen, entre otros ilustres literatos de la época. Relacionada con los Rosacruces,
en esta sociedad tuvo la oportunidad de conocer más a fondo los temas esotéricos
y ocultistas que siempre le habían interesado, tan presentes en el corpus de
su obra.
En 1890 publicó su primera novela, "El desfiladero de la Serpiente", ambientada
en su Irlanda natal, de corte romántico y misterioso, que fue seguida de otras
en la misma línea como "El hombre de Shorrox" y "Crooken Sands" (1894), "Miss
Betty" (1898) - historia de una joven rescatada de las aguas del Támesis -,
"El misterio del mar" (1902), "La joya de las siete estrellas" (1903) - de tema
egipcio, tan en boga en la época -, "Recuerdos personales de Henry Irving" (1906)
y "Atrapados en la nieve; recuerdos de una gira teatral" (1908) hablan del tiempo
que pasó junto al actor. Historias amorosas con ciertos toques de vampirismo
fueron "La dama del sudario" y "Lady Athyle"; otras obras suyas fueron "Impostores
famosos" (1909), repaso a las figuras de tramposos, estafadores y timadores
que vivieron en su tiempo y "La madriguera del Gusano Blanco" (1911), escrita
poco antes de su muerte, en la que el horror deja paso a lo fantástico. Como
se ve, un escritor versátil.
Murió el 20 de abril de 1912, a consecuencia de la sífilis.
En 1914, su viuda, Florence A.L., quizá debido a las dificultades económicas
en que había quedado sumida tras la muerte del escritor, decidió editar póstumamente
"El invitado de Drácula y otras historias fantásticas", que incluía, aparte
de la ya citada, otras como "La casa del juez", "El secreto del oro multiplicado",
"Profecía gitana", "La llegada de Abel Behenna", "El entierro de las ratas",
"Un sueño de manos rojas", "La piel roja" y "Crooken Sands". El relato que da
nombre a la obra suscitó enorme polémica, ya que según su viuda estaba destinado
a prologar la famosa novela, mientras que la crítica considera de forma unánime
que se trata de una historia independiente.
Con todo, su obra más conocida es Drácula, sin la cual posiblemente hubiera
pasado por la historia de las letras sin pena ni gloria.
DRACULA: LA NOVELA Y LA HISTORIA
"Toda persona que coma sangre de
cualquier clase, será exterminada de
entre los suyos."
Levítico, 7, 27.
Drácula es una de las joyas de la literatura epistolar y, al mismo tiempo, un
thriller excepcional, que rompió con los esquemas de la novela gótica.
Quizás uno de los más grandes aciertos de la novela sea que Bram Stoker reinventó
un mito.
Desde su primera edición , por la Constable &Co, de Londres , en 1897, la obra
tuvo un éxito sin precedentes. 
Sus fuentes fueron "El Vampiro", de Polidori, "Carmilla", de Sheridan Le Fanu
, "La rama dorada" , de James Frazer, y "La Condesa Sangrienta" , de Valentine
Penrose, sobre la vida de Elizabeth Báthory.
Stoker investigó sobre vampirismo en la Biblioteca del Museo Británico. Tomó
parte de la leyenda del vampiro que circulaba entre los campesinos de Europa
oriental , pero pareciéndole demasiado vulgar a sus propósitos, le dió un aire
romántico y novelesco gracias a un aristocrático vampiro, una historia de amor,
y la exótica ambientación de la remota Transilvania, cuya localización geográfica
e histórica en la novela es exacta. Añadió además elementos típicos de la literatura
de terror, tales como los famosos y afilados colmillos, la metamorfosis en murciélago
y la sangre como único alimento del personaje. No se olvidó del positivismo
cientificista imperante en esa época en Gran Bretaña y por eso creó a un profesor
Abraham Van Helsing, encargado de darles duro a los incrédulos de siempre, que
podían mirar con sorna, a fines del siglo XIX, a la historia del monstruo chupasangre.
Estos elementos hicieron que la novela alcanzara unas cotas de popularidad tales
que sorprendieron al propio autor. El mito se consolidó y consiguió que hasta
nuestros días llegara su influencia estética, religiosa, onírica y en algunos
casos patológica, porque hubo más de un loco que se tomó la cosa en serio y
anduvo de aquí para allá, succionando yugulares.
Desde el punto de vista del estilo, la estructura narrativa de la novela se
va construyendo a través de los distintos puntos de vista de los personajes,
expresados en lenguaje epistolar, a manera de diarios personales, informes y
cartas, cuya suma conforma el total del relato. Uno de los efectos de esta técnica
es que la historia va avanzando de manera fragmentada. Drácula siempre es contado
por terceros. No sabemos lo que piensa más que por lo que les dice a los demás.
Aparece pocas veces en el relato, de manera "física", pero su presencia es constante
por las continuas y a menudo aterradas referencias que de él hacen los otros
personajes. El Conde es una sombra maligna que revolotea en la muy puritana
Londres victoriana de fin del siglo XIX. Stoker, que de puritano no tenía nada,
conocía muy bien las pasiones que se agitaban bajo los buenos modales de la
aristocracia británica de la época. Sin embargo, en la novela se limita a sugerir,
con extraordinaria sutileza, sin caer en nada explícito.
Ahora bien, ¿de donde partió Stoker para escribir su novela?
El relato tiene una base real. Se dice que "La Historia de Hungría", del estudioso
orientalista Hermann Vanberry, cayó en manos de Stoker y le permitió conocer
la crueldad del príncipe valaco del siglo XV Vlad III Tepes (apodado el Empalador).
Sobre el tema del irascible Vlad hay varias versiones. Si tomamos una de las
más creíbles, vemos que el padre de Vlad Tepes recibió del Emperador Segismundo,
en 1431, la Orden del Dragón. Por este titulo fue conocido como Dracul, que
en rumano significa tanto Dragón como Diablo. Su hijo, nuestro querido Vlad
Tepes, se hizo llamar Drácula o Draculea, que significa Hijo de quien poseía
la Orden del Dragón (y también, Hijo del Diablo).
El pueblo, lo conocía por El Empalador, por esa costumbre suya de atravesar
con una gran estaca (empalar) a sus muchos enemigos, súbditos díscolos y/o personas
que le caían antipáticas.
Preguntan los curiosos de siempre: ¿Por donde los empalaba?. Respuesta: Por
el ano. Ahí quedaban, sentados en tan incomoda posición, hasta morir, lo que
podía llevar horas. Evidentemente, Tepes no era un chico afectó al dialogo,
como medio para la solución de los conflictos.
Vlad habría nacido en el pueblo de Sighisoara, en 1431. Ese pueblo se hallaba
en Transilvania, región enclavada en el centro de la actual Rumania. Sin embargo,
este adorable príncipe gobernó en Valaquia, que hoy día constituye la región
meridional de Rumania. En esa época, el lugar era una bonita mezcla de etnias:
húngaros, rumanos, alemanes, gitanos y szekel. Para agregar entretenimiento
a la cosa, los turcos entraban y salían de Europa central casi a placer. No
había mucho tiempo para defender el lugar de las incursiones turcas, porque
todo el mundo estaba muy ocupado con las luchas entre señores feudales, las
intrigas palaciegas, las rebeliones campesinas, los conflictos interétnicas
y la constante injerencia del imperio germano en los asuntos del principado,
bajo el pretexto de que había alemanes viviendo allí. Vlad Tepes no podía gobernar
por el consenso, (tampoco tenía el carácter de la Madre Teresa), así que gobernó
por el terror; como quien dice, a puro empalamiento. Gracias a ello logró que
los sobreviviente representaran un simulacro de unidad, con el que obtuvo importantes
victorias sobre los turcos.
Vlad Tepes (o Vlad Draculea) fue un príncipe particularmente sangriento, pero
sólo por razones de estado; estaba lejos de ser el vampiro en que lo convertiría
Bram Stoker. Sin embargo, se dice que participó en practicas de brujería y otros
esoterismos. Esto no sería nada raro. Vlad gustaba de empalar a sus semejantes
pero eso no lo convertía en un iletrado. Era un hombre bastante culto para la
época y eso lo puede haber llevado a indagar y meterse en ciertas practicas
oscuras, como hicieron muchos otros de su misma condición.
Al parecer, Vlad murió en 1476, en un campo de batalla, decapitado por sus propios
soldados, que lo confundieron con un turco. No todos lo odiaron. También fue
admirado por su bravura en los combates y el Papa Pío II lo consideró un defensor
de la fé.
Un par de siglos más tarde apareció la condesa Elizabeth Bathory. Era la época
en que la peste asolaba Europa. No había remedio para la plaga más allá de lo
que dictaba la superstición. Elizabeth Bathory, probablemente un bonito ejemplar
de psicotica, decidió que, dado que dicen que la sangre es vida, nada mejor
contra la muerte que bañarse en sangre y, ya que estamos, beberla. Y ¿qué mejor
que la sangre de una mujer virgen, la más vital, la más preciosa?
Las doncellas comenzaron a desaparecer de los dominios de la Bathory. Se dice
que cerca de doscientas mujeres fueron sacrificadas antes de que la Corona tomara
cartas en el asunto. La asesina fue recluida en una torre de su castillo, donde
aún vivió décadas, loca de remate, antes de que la muerte tuviera compasión
de ella y del resto de la Humanidad.
Probablemente los personajes anteriores sirvieron a Bram Stoker como modelo
para la creación del vampiro, pero, aunque sobraba locura y brutalidad, todavía
faltaba el elemento sobrenatural. Sin embargo, había a donde recurrir.
Son universales las leyendas de brujas, demonios y espíritus que roban la esencia
vital y la carne de los humanos para persistir, así que Bram tuvo de donde agarrarse.
VAMPIROS Y LITERATURA
"De la tumba yo me he levantado/
a buscar mi prometido bien,/
para hallar al hombre por mi amado/
y beber la sangre de su sien./
Cuando ocurra así/
yo me iré de aquí/
a buscar otros hombres también..."
La novia de corinto, J.W.Goethe
Como ya vimos, Drácula no fue la única muestra de literatura vampírica. A pesar
de que durante el medievo , bajo la fuerte influencia del cristianismo, se trató
de terminar con todo lo relacionado con el tema, el folklore y las historias
sobre vampiros hicieron perdurar la leyenda a lo largo de siglos. Así, en pleno
siglo de la razón se llegó a discutir, en muy cultas reuniones, sobre la existencia
real de estos seres.
Posteriormente, la creciente exacerbación religiosa que acompañó al Romanticismo,
hizo que muchos escritores alemanes se basasen en antiguos relatos , reales
o no, para dar rienda suelta a su imaginación: El holandés Gérad Van Swieten,
profesor de la Universidad de Viena y médico personal de la emperatriz María
Teresa , escribió el "Informe médico sobre los vampiros" (1725).
Johann Wolfgang Von Goethe, escribió en 1797, la bella balada titulada "La novia
de Corinto". En el mismo año, el poeta británico Samuel Taylor Coleridge compuso
el poema Christabel, que también se basaba en el tema.
En 1818, Lord Byron y su grupo de amigos se reunieron, como una de tantas veces
durante su veraneo a orillas del lago Lemán, y durante una inspirada velada
nocturna , surgieron las ideas que darían lugar a las obras Frankenstein o el
moderno Prometeo , y "El Vampiro", que aunque fue escrito por el doctor John
William Polidori, fue publicado inicialmente, en 1819, por la revista New Monthly
Magazine como una historia de Lord Byron. Sin duda Byron era en su época muy
interesante para los potenciales lectores, pero Polidori nunca le llegó a perdonar
por esta, que no fue más que otra de las humillaciones a las que lo tenía acostumbrado.
En "El Vampiro", Polidori creó a Lord Ruthven, un vampiro aristocrático, enigmático
y de gran éxito con las mujeres.
En 1840, James Malcom Rymer se descuelga con "Varney The Vampire or The Feast
of Blood" (Varney el Vampiro o la Fiesta de la Sangre), donde el vampiro Francis
Varney se divierte de lo lindo en medio de sangre, gritos, muertos y cosas por
el estilo.
Hasta Charles de Baudelaire, en 1857, se le animó al tema, cuando escribió "Las
metamorfosis del Vampiro".
Por su parte Joseph Sheridan LeFanu con "Carmilla", una novela corta con marcado
carácter gótico escrita en 1872, fue una de las fuentes del Drácula de Stoker,
y muchos consideran que literariamente es muy superior a éste. La vampira Carmilla
acosará a la joven dama que le dio alojamiento en su castillo, configurando
una curiosa historia de amor lesbico, donde lo que se insinúa resulta mucho
más inquietante que lo que se dice. En alguna ocasión Stoker declaró que la
lectura de "Carmilla" le había asombrado profundamente.
Guy de Maupassant, en "Le Horla" (1887), creó un vampiro invisible que cuando
se manifiesta es una masa informe que bebe la vida de los seres humanos. El
prolífico Edgar Allan Poe atacó con "Berenice"; el ruso Tolstoi fue el autor
de la escalofriante "La familia del Vurdalak" (1884) y Gogol, compatriota suyo
, partiendo del folklore ucraniano desarrollo un precioso cuento llamado "El
Viyí".
Tampoco podemos olvidarnos de "El Parásito", de Arthur Conan Doyle.
Entrando en el siglo XX podemos citar al relato de Robert Bloch, "El Vampiro
Estelar" (1935) y su continuación "El Morador de las Tinieblas", de ese mismo
año, escrita nada menos que por Howard Philips Lovecraft, como una suerte de
devolución de atenciones.
Muchos años después, en 1975, aparece Salem`s Lot (La Hora del Vampiro o Las
Brujas de Salem), de Stephen King.
Después vino el turno de Anne Rice. Nacida en Nueva Orleans en 1941 con el nombre
de Howard Allen O'Brien, se casó con Stan Rice en 1961. En la primera novela
sanguinolenta de Rice, "Entrevista con el vampiro" (1976, adaptada al cine en
1994, por Neil Jordan), un vampiro cuenta su vida introduciendo así al lector
en la historia y la cultura de sus semejantes. Este libro es el comienzo de
las Crónicas vampíricas, una saga que presenta un retrato compasivo de los vampiros
como seres románticos que viven alejados de las convenciones sociales. El resto
de la serie está compuesta por Lestat el vampiro (1985), La reina de los condenados
(1988), El ladrón de cuerpos (1992) y La voz del diablo (1995). El punto de
vista de las novelas no es el de la víctima, sino el del vampiro. Los personajes
de Rice buscan, a través de escenas muy plásticas, su propia identidad dentro
de la subcultura vampírica, en la que el sexo y la muerte aparecen a menudo
entrelazados. El homoerotismo, la inmoralidad, el ateísmo y la reflexión sobre
la naturaleza esencial del bien y el mal están también presentes en las crónicas.
COAGULANDO (A MANERA DE CIERRE)
"Guarden, pues, mis normas y mis leyes
y pónganlas en practica. Así no los
vomitará esta tierra donde voy a llevarlos
para que vivan en ella".
Levítico, 20, 22
Lo anterior no agota la lista, ni mucho menos, pero en algún momento se debe
parar.
¿Por que será que, si ser buenos chicos y chicas nos conduciría a la felicidad
terrena y al Paraíso eterno; a tanta gente le gusta el pecado, la sangre, la
oscuridad, la más abyecta y depravada perdición y los hediondos efluvios del
Infierno?
En una de esas es, precisamente, porque lo llevamos en la sangre.
Esto me remite a mi más tierna infancia.
Cuando yo era chico, creía en Papa Noel, en los Reyes Magos y en Drácula.
Con el paso de los años, el único que no me defraudó fue Drácula.
Referencias
http://www.ciudadfutura.com/vampiros/literatura.htm
http://www.enciclopedia.net/
http://www.geocities.com/Athens/Acropolis/8993/dracula.html
http://www.dragonlibros.com/autores/A0001.htm
Revista Plan Nueve, números 1 (junio de 1999) y 6 (diciembre de 1999). República
Argentina.
(c) Jorge Oscar Rossi, 2000.
Me interesa tu opinión. Si querés, mandame
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